¿Se desmorona la costa?

El Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras advierte que el país está perdiendo cientos de kilómetros de playa por cuenta de la erosión.

La costa caribe colombiana está cediendo terreno. Según el más reciente informe del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), en los últimos años la línea costera ha sufrido la destrucción y el retroceso de cientos de kilómetros cuadrados de playas y ecosistemas.

Este peligroso avance del mar se ha producido en parte por el aumento de la erosión en los suelos. Se trata de un fenómeno que siempre ha afectado las costas colombianas, pero que en las últimas décadas se ha multiplicado por diferentes razones. Entre ellas, la urbanización y el crecimiento poblacional de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga. Estas ciudades producen cada vez más y más sedimentos que llegan a la cuenca del río Magdalena, que al desembocar en la costa caribe provoca alteraciones ambientales.

Blanca Oliva Posada, investigadora de Invemar, reconoce que la situación merece toda la atención del caso, pues ya se han comenzado a ver afectadas algunas viviendas costeras en los departamentos caribeños y el mar ha echado a perder terrenos que anteriormente eran zonas de alta producción agrícola y ganadera en los departamentos de Córdoba y Antioquia.

Amenaza al turismo

La investigación, en la que participó Blanca Oliva Posada, y publicada recientemente por Invemar, se titula “Diagnóstico de la erosión en la zona costera del Caribe colombiano”. Se trató de un estudio detallado de la geología y la hidrografía de la zona.

El fenómeno de erosión, además de ser perjudicial para los habitantes de los confines terrestres y para los agricultores y ganaderos, podría comenzar a afectar el sector turístico nacional. Las playas de Santa Marta, Cartagena, Córdoba y La Guajira constituyen un importante polo de desarrollo económico que sigue en alza.

En lo que va corrido del año, la llegada de cruceros a la Costa Atlántica pasó de 40 barcos a 95. El total de pasajeros que vinieron en esos cruceros se situó en 126.464, en relación con los 45.500 de igual período de 2007. Según el Ministro de Turismo, Industria y Comercio, Cartagena fue el puerto que registró el mayor volumen de pasajeros con un incremento equivalente al 238 por ciento. De no tomarse las medidas necesarias, el mar terminaría afectando algunas de las playas más rentables del país.

Según Invemar, en relación con la cifras publicadas por Ingeominas en 1998, los impactos ambientales que deterioran la costa se han incrementado en un 5%. Los más sufridos han sido los litorales, arrecifes coralinos, manglares y playas.

Los factores

Entre las causas que han venido acelerando la pérdida de terreno costero se encuentran factores naturales y otros derivados de actividades humanas.


Los primeros ocurren cuando los acantilados se sustentan en rocas poco firmes y terminan sucumbiendo ante el continuo y repetido golpeteo del agua. El aumento del nivel del mar, a causa del cambio climático, también influye de forma considerable. De acuerdo con estudios del Invemar, en los últimos cincuenta años en la costa caribe las aguas han aumentado 22 centímetros.

La intervención del hombre ha sido definitiva para ceder terreno al mar, advierten los investigadores de Invemar. Las constantes extracciones de arena y piedras de las playas impiden que el suelo costero se nutra como debe, hasta ocasionar un debilitamiento irremediable.

En varias zonas de la costa caribe, algunos constructores han encontrado una excelente fuente de materia prima para sus proyectos, pero con graves consecuencias para los ecosistemas. A pesar de tratarse de una práctica ilegal y perseguida por las autoridades, estos constructores siguen extrayendo arena y piedra, agravando los problemas de erosión.

Por otra parte, la tala indiscriminada del los manglares ha desprotegido a los suelos, así como la construcción de viviendas cercanas a las playas ha ablandado aún más los terrenos al no controlar adecuadamente el drenaje de sus aguas negras.

Prevención

Según Blanca Oliva Posada, algunas medidas de prevención han resultado peor que la enfermedad: “en el caso de los espolones, barreras de piedra para contener el mar, muchas empresas que se dedican a construirlos no cuentan con las capacidades técnicas ni con los estudios necesarios”. En el Golfo de Morrosquillo, por ejemplo, existen cerca de 150 espolones, de los cuales no más de diez cumplen con las exigencias de ingeniería. Los espolones mal construidos, en vez de frenar el avance del mar, se convierten en un factor adicional en contra de la protección de los suelos.

Ante este panorama, Invemar tiene previsto para las primeras semanas de julio reunir geólogos, oceanógrafos y administradores costeros de las zonas críticas para tomar medidas y tratar de remediar la situación.

Erosión por departamentos

La Guajira: De los 789 km de línea de costa, el 21% está afectado por procesos erosivos.

Magdalena: presenta rasgos moderados de erosión. Se calcula que al menos 79 kilómetros estarían afectados.

Atlántico: en las últimas décadas, el 33% del borde litoral ha presentado serios problemas de erosión.

Bolívar: 22 kilómetros de playa sufren erosión. La isla de Barú, Mamonal y el sur de Punta Canoa son las zonas de más cuidado, según los investigadores.

Sucre: Zonas bajo amenaza son el sector Punta San Bernardo - Punta de Piedra, las playas entre Tolú y El Francés, la llanura entre Tolú y Coveñas y Playa Blanca.

Córdoba: El tercer departamento más afectado. No menos de 89 kilómetros afectados.

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