“Tenemos armas para ganarle”

Sixto Rafael Vizuete agradece lo que hicieron ‘Bolillo’ Gómez  y Luis Fernando Suárez por el fútbol de su país, pero dice que un ecuatoriano también puede lograr buenas cosas. Hoy su selección se enfrenta a Argentina.

Cuentan que en Guaytacama, en la provincia de Cotopaxi, hubo otro hecho festivo que se sumó al tradicional homenaje al patrono San Juan Bautista y a la comparsa de los Moros, celebraciones habituales en la región de Latacunga. El año pasado, fue un habitante de esta ciudad el que condujo a Ecuador a su primer título a nivel de selecciones, la medalla de oro en los Panamericanos. Se trata de Sixto Rafael Vizuete, casi nada, el entrenador de la selección que este fin de semana tendrá que enfrentar a la Argentina y el miércoles a Colombia.

Pocos conocen de la historia de este hombre nacido hace 45 años en Guaytacama. Pero quizá su actualidad no esté vinculada a la traducción del nombre de la ciudad: “Cuidador de flores pequeñas”. Porque Vizuete ya se ocupa de los grandes, esos jugadores que dejó un colombiano, Luis Fernando Suárez, después del mal comienzo en las eliminatorias, en 2007.

No fue futbolista Vizuete. Lejos estuvo de serlo. Se graduó en el Instituto Nacional de Deportes y durante una decena de años trabajó como entrenador de menores en el Espoli. Además, fue técnico de la UTE. Hasta que le llegó la posibilidad de dirigir la selección menor. Aunque fue el último orejón del tarro para los dirigentes locales, ya que después del despido de Suárez, viajaron a Medellín para ofrecerle otra vez el cargo a Hernán Darío Gómez. Sin embargo, El Bolillo declinó esta posibilidad. Y los ecuatorianos, después de descartar al español Javier Clemente y al argentino Edgardo Bauza se inclinaron por un crédito local con buenos antecedentes.

No por nada ganó la medalla de oro en los Panamericanos en Río de Janeiro, lo que él mismo dice, será un hito en su hoja de vida, el logro más importante de su carrera como entrenador. “Sin dudas, el 21 de noviembre será un día histórico para mí, porque ganamos justo el día de la Virgen del Quinche. Y yo soy devoto de ella. Además, tengo un Cristo de madera que me regaló mi esposa el día que regresé de Alemania, luego de hacer un curso para entrenadores. Antes del partido final, lo saqué y lo elevé al cielo. Le pedí su ayuda. Durante el partido, lo apreté cuando nos atacaban y lo solté cuando estábamos nosotros en el área rival. Lo voy a llevar en las eliminatorias y ojalá me colabore con Argentina y Colombia”, cuenta este joven técnico.

¿Cree que va a poder tener un año mejor que 2007, cuando ganó el oro panamericano?

Fueron siete meses importantes, primero con la medalla de oro en los Panamericanos. Pero no todo ha sido felicidad. Lamentablemente, se murió mi suegra y mi padre estuvo en la Unidad de Quemados por un accidente doméstico. En lo familiar, espero que me vaya mejor. En lo profesional, sueño con llevar a Ecuador al Mundial.

Un cambio de mentalidad

Vizuete llegó el viernes por la noche a Buenos Aires, junto a toda la delegación que vino preparada para dar el gran golpe ante Argentina y la que buscará imponer su ritmo en la altura de Quito frente a Colombia. El frío de esta ciudad no le impidió mover


las piernas durante el entrenamiento previo al partido con los albicelestes. Y aunque era inminente el duelo en el Monumental, se permitió hablar del choque con los colombianos.

¿Qué fue lo primero que hizo para poder cambiar un panorama sombrío después del paso en falso que se había dado en el comienzo de las eliminatorias?

No me interesé en averiguar por los problemas de los que se comentaron. No quise hablar con nadie. Teníamos poco tiempo y lo único que me interesaba era salir de la crisis. En la primera conversación que tuve con los jugadores les pedí el apoyo de todos para salir adelante. Les dije que ellos formaban parte de una selección mundialista, que no merecía estar en la posición que se encontraba, que detrás existe un país que está pendiente de ellos, que sus condiciones físicas y técnicas les permitirían salir de este bache. Por eso, la presencia de Iván Hurtado fue importante.

¿Ya había dirigido a Hurtado?

Me dijo que estaba gustoso de retornar a la selección y que me iba a apoyar en todo, que le daba gusto que un ecuatoriano estuviera en capacidad de dirigir una selección. No me equivoqué en llamarlo.

¿Era hora de que un entrenador local se hiciera cargo de la selección?

Seguro. Los colombianos hicieron un gran trabajo. No se puede desconocer la gran tarea de El Bolillo. Él nos llevó al Mundial por primera vez en la historia. Y Luis Fernando Suárez complementó ese trabajo con buen tino. Lamentablemente, no le fue bien en el inicio de las eliminatorias. Mi meta es poder seguir sus pasos y clasificar el equipo a Sudáfrica, si no sería un fracaso.

Dos partidos bravos

El joven técnico de la selección de Ecuador está frente a dos partidos trascendentales, los más importantes.

Primero se viene Argentina. ¿Cómo piensa encarar el partido en el Monumental?

Podemos dar el batacazo. Argentina no es invencible. Conozco sus puntos débiles. Vamos a tratar de aprovecharlos al máximo para conseguir la ventaja en el juego. Tenemos que ser rápidos y contundentes. No dudar en las situaciones que tengamos frente al arco de Abbondanzieri.


¿Qué espera de Colombia, el próximo rival en Quito?

Es un equipo que ha crecido mucho en los últimos tiempos. Tiene jugadores muy interesantes, capaces de desequilibrar. En este caso, vamos a tratar de hacer pesar nuestro juego cada vez que jugamos de local. Tenemos que tratar de no brindarle un centímetro a sus delanteros.

Cuando asumió, dijo que no iba a seguir con la línea colombiana que habían impuesto Gómez y Suárez. Más allá de esta declaración de principios, ¿es una ventaja para usted el hecho de conocer cómo es la mentalidad de Colombia?

Lo que dije en su momento lo hice con todo respeto. Repito, tanto Bolillo como Suárez son excelentes entrenadores que le han brindado mucho al fútbol de mi país. Pero ya era el momento de dejar claro que un ecuatoriano puede llevar las riendas de la selección. Lógicamente conozco cómo juega Colombia, no sólo por la mentalidad que le imprimieron los técnicos anteriores. También porque vi los partidos que jugaron ante Irlanda y Francia.

¿Y qué conclusiones sacó de esos encuentros?

Colombia mostró estar a la altura de los acontecimientos. Tiene un mediocampo muy veloz y sus atacantes son peligrosos. Y me impresiona la madurez de la defensa. Pero nosotros tenemos armas para poder derrotarlos. Con presión asfixiante y salida por los costados podemos imponernos.

¿Apostará a dos delanteros ante Colombia?

Nuestra obligación es ganar. Obviamente seremos más ofensivos contra Colombia. Pero no nos vamos a regalar. Vamos a dejar todas nuestras fuerzas. Y la idea es dejar a todos en el camino.

En cifras

-6

es la diferencia de gol de los ecuatorianos en la presente eliminatoria, luego de anotar 6 tantos y recibir 12.

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