“Es una profesión de locos”

El entrenador colombo argentino Óscar Quintabani no cree que hayan sido injustos con él en Nacional, donde fue despedido luego de darle dos títulos. Su mejor plan es estar con su familia.

¿Cuál de los tres títulos lo dejó más satisfecho?

Todos, indudablemente, pero el primero con Deportivo Pasto tiene algo especial.

¿Qué extraña de su país?

La familia, las personas cercanas. Mis papás que ya fallecieron.

Su equipo en Argentina.

Desde muchacho, el Platense.

¿Y en Colombia?

Soy profesional, por eso defiendo y trabajo por los colores del equipo que me contrata.

¿Cuando juegan Colombia vs. Argentina, a quién le hace fuerza?

Hay una dualidad de sentimientos. Argentina es mi tierra y aquí encontré mi espacio como profesional. Lo dejo a la capacidad de los jugadores.

¿Qué es lo primero que hace al levantarse?

Saludar a mi familia y agradecerle a Dios.

¿Un autogol en la vida?

Autogoles no me hice, pero goles bobos sí, cuando era arquero, uno en El Campín contra Santa Fe. En mi vida cometo errores, pero no lo tomo de esa manera.

¿Maradona o Pelé?

Los dos son excelentes. Capacidad, creación y magia.

¿El lugar que no ha podido visitar?

Japón.

Lo mejor de los colombianos.

Sus mujeres y la forma como han asumido la vida ante tantos problemas que han tenido.

¿Qué lo saca de casillas?

La traición.

¿Una frustración?

Si me caigo me levanto, no hay frustración.

¿Qué le avergüenza?


Llegar a ser deshonesto.

¿Una fotografía en la mente?

Mis padres.

¿Un dolor?

No tenerlos.

¿Por quién brindaría?

Por la familia, por las bendiciones que Dios me da cada día.

¿Su mejor momento en el día?

Desde que me levanto, todo es bueno.

¿Un técnico?

Marcó mi vida Ricardo de León y un amigo como Fabio Capello, con quien compartí su metodología de trabajo.

¿Cómo hace para que el futbolista le crea?

Tengo convicción y respeto para hablar y para solicitar.

¿Se arrepintió en algún momento de venir a Millonarios?

Nunca.

Defina ganador

Alguien con actitud, positivismo, confianza y fe.

¿Cuántos partidos ve al día?

No me programo, pero veo varios.

¿Ya archivó las corbatas verdes?

Ya quedaron archivadas, ahora busco unas de tonos azules.


¿Fueron injustos con usted en Nacional?

No, simplemente se trabajó y ahora sigo adelante.

Una cábala.

Siempre hay algunas, pero son mías.

¿Quién dirige al director técnico?

La intuición.

¿Se le mediría a ser comentarista deportivo?

Del tema que manejo sí, porque no improvisaría.

Un periodista deportivo.

Con Hernán Peláez tengo mucha afinidad.

¿Qué lo hace sonreír?

Mis hijas.

¿Un plato colombiano?

La bandeja paisa.

¿Su sistema de juego favorito?

La zona.

¿El mejor plan familiar?

Estar todos juntos, sin importar dónde.

¿Ser técnico en Colombia es buen negocio?

Es una profesión para locos. No solamente en Colombia, hay que amar lo que uno hace con perseverancia y tolerancia.

¿Tango o vallenato?

Depende del momento que tengas. Los tangos son interesantes para recordar, los vallenatos también tienen su fondo sentimental.

¿Brillará la estrella 14?

Vamos a buscarla.

¿Cómo lidia con los egos de los futbolistas?

Hay que quererlos, hay que entenderlos, son ídolos y mientras nos respetemos, todo es posible.

Algún futbolista que haya descubierto.

He puesto más de 80 jugadores a debutar en primera, a todos hay que darles una oportunidad.

¿Millonarios sí se armó como para ser campeón?

Claro. Siempre adonde voy pienso en esa palabra. Es la culminación de un trabajo.

 

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