“Uribe podría perpetuarse”

Líderes del Polo y del liberalismo temen que el Presidente aproveche este éxito para impulsar la segunda reelección.

El éxito de la audaz operación de las Fuerzas Militares que le dio la libertad a la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, a los contratistas estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, y a 11 miembros de la Policía y el Ejército, también generó júbilo entre los opositores del gobierno del presidente Álvaro Uribe. Pero aunque todos celebraron el regreso de estas 15 personas, que permanecieron en cautiverio durante casi una década, temen que el impacto de la noticia pueda avivar los ánimos e impulsar, con mayor fuerza, la segunda reelección del presidente Álvaro Uribe.

Adicionalmente, a algunos les preocupa que este hecho, sin precedentes en la historia militar de nuestro país, genere un efecto de amnesia en los colombianos y se le reste importancia a posturas del Gobierno que no ven con buenos ojos, como la de interferir en órbitas de otros poderes del Estado. Así lo expresó Carlos Gaviria, presidente del Polo Democrático, al reiterar que “este partido continuará con sus enérgicas críticas al Gobierno Nacional por el desdibujamiento del Estado social de derecho”. 

Por su parte, la senadora liberal Piedad Córdoba, que durante las últimas semanas había preferido guardar silencio y mantenerse al margen de los medios de comunicación colombianos, a raíz de las críticas que suscitaron entre la opinión pública sus declaraciones en contra del Gobierno en escenarios internacionales, aseguró que no es partidaria de los rescates militares, a pesar del éxito de esta operación.

Claro que también fue enfática en decir que aunque no comparte un escenario político con el jefe de Estado, esto no significa que esté en su contra y que no sea capaz de reconocer que esta fue “una estrategia exitosísima, que  no puedo pasar por alto. Lo mínimo que puedo expresar es mi alegría porque, como dijo Íngrid, es un canto a la vida el hecho de ver a estas 15 personas regresar sanas y salvas y ver la tranquilidad de Íngrid. Es muy esperanzador para lo que tiene que venir a futuro”.


Por su parte, el senador del Polo Democrático Jorge Robledo dice que siente una enorme alegría por la noticia de estas liberaciones y que se debe trabajar fuertemente para que los demás secuestrados recuperen su libertad.

También sostiene que ve con preocupación “cómo el presidente Uribe le va a sacar el jugo a todo este asunto y es muy probable que termine consiguiendo un resultado favorable en el sentido de la reelección”. Sin embargo, considera que el lunes todo volverá a la normalidad y el Polo seguirá en su actitud de opositor, “porque hechos de esta naturaleza no cambian la realidad del país, la pobreza y la corrupción”.

Para su copartidario, el senador Gustavo Petro, el Jefe de Estado tiene dos caminos: disfrutar sus días de gloria y perpetuarse en el poder como lo hizo Alberto Fujimori, luego del exitoso rescate de 71 personas secuestradas por un comando del MRTA en la Embajada japonesa en Lima, y sufrir las consecuencias de esta decisión, o dejar a Colombia con un camino labrado hacia la paz, las instituciones fortalecidas y una imagen del país alta frente a la comunidad internacional.

El futuro de las Farc

No hay duda de que las grandes perdedoras de esta jornada son las Farc. Así lo reconocen analistas, politólogos, amigos y opositores del Gobierno, quienes han manifestado que la guerrilla no tiene otro camino que aceptar el sometimiento a la justicia y buscar su reincorporación a la vida civil.

“Llegó el momento de que este grupo guerrillero le ponga fin a la lucha armada. Tienen que entender que el camino de las armas es el de la derrota”, precisó el ex presidente César Gaviria. Posición que compartió el senador Petro al explicar que las Farc están en un punto decisivo para su futuro, al igual que lo estuvieron en 1989, cuando optaron por no dejar las armas y, contrario a lo que hizo el M-19, fortalecerse con la ayuda del narcotráfico, lo cual terminó derrotándolas estratégicamente.

Por eso, concluye Petro, llegó el momento de que las Farc acorten el camino de la guerra y busquen una negociación sobre las condiciones del desarme. Para ello, reconoce el abogado y columnista Ramiro Bejarano, es necesario que evalúen el demoledor golpe que sufrieron y atiendan las voces que las invitan a reincorporarse a la vida civil.

Una tarea que según los acérrimos opositores del Gobierno debe emprender el presidente Uribe en los dos años que le quedan de mandato, pero que tendrá que continuar un nuevo jefe de Estado que esperan se posesione en 2010.

 

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