“¡Volveré!”

Luis Eladio Pérez salió del país por amenazas. El ex congresista dijo que regresará pronto para comenzar a trabajar en el proyecto político de Íngrid Betancourt.

Luis Eladio Pérez dice que se va de Colombia por poco tiempo. Se tomará algunas semanas para ubicar a su esposa y a sus dos hijos en un país que, por seguridad, prefiere no mencionar, y promete regresar pronto para seguir hablando en voz alta de la necesidad de un intercambio humanitario. Es uno de los ex secuestrados que más fuerte se ha pronunciado en contra de la guerrilla y, al mismo tiempo, el que más críticas ha lanzado a la posición del presidente Álvaro Uribe frente al tema de los rehenes. Este miercoles, ante las continuas amenazas telefónicas de cuya procedencia aún no se tiene certeza, debió abandonar la patria que apenas estaba comenzando a redescubrir, después de seis años y medio de estar encadenado en la selva.

El ex congresista, liberado por las Farc el pasado 28 de febrero, habló con El Espectador pocas horas antes su salida y contó que se va triste y lleno de incertidumbre con respecto a la autoría de las intimidaciones. No descarta que sean las Farc, pero también piensa que “con la polarización que se está viviendo”, el odio puede provenir de cualquier sector: “Tengo dudas porque he notado cierta prevención por parte de los militares. El día que regresó Íngrid  Betancourt —su gran amiga de cautiverio—, cuando llegué al aeropuerto de Catam a recibirla, unos oficiales me insultaron y no me dejaban pasar”, asegura.

En opinión de Pérez, este tipo de actitudes de algunos de los miembros de la Fuerza Pública podría deberse a que, en más de una ocasión, ha hablado duro en contra del Ejército y, especialmente, de los rescates por la vía militar. No obstante, su más reciente arremetida estuvo dirigida a alias César y Gafas, comandantes de la guerrilla que durante cuatro años fueron sus carceleros en el monte —y que resultaron capturados en el operativo de rescate, la semana pasada, a Betancourt y otros 14 secuestrados más—, a quienes calificó como unos “crueles torturadores”.

En declaraciones dadas a la Fiscalía esta semana, Pérez detalló los suplicios a los que los dos guerrilleros solían someterlos a él y al resto de cautivos. Además, solicitó al Gobierno que no los extradite hacia Estados Unidos —contrario al deseo de Uribe— sino que los haga pagar su pena en las cárceles de Colombia. “¿A cuento de qué vamos a dejar que la responsabilidad del juicio a estos hombres caiga en manos de Estados Unidos, sólo porque plagiaron a tres norteamericanos?,  ¿y los miles de secuestrados colombianos?, ¿los americanos son más importantes?”, se pregunta.

Este nuevo destierro, sin embargo, no opaca la alegría que siente por el inesperado rescate de su compañera de angustias, Íngrid Betancourt, por cuya libertad luchó y pidió desde su primer minuto fuera de la jungla. Ahora que ambos han regresado a la vida, anuncia ser el impulsor número uno de la campaña presidencial de su amiga, con quien trabajará sus propuestas, basados en el famoso programa de gobierno de 190 puntos que juntos escribieron en la selva, mientras estaban cautivos.


El ex congresista no concreta sus aspiraciones políticas, pero es totalmente claro en el tema de Betancourt: “Mi único compromiso es ayudarla a construir un movimiento que permita la reconstrucción del país”. El cuaderno con el plan de gestión, dice, está en manos de la ex candidata a la Presidencia, por lo que, después de que ella pase el tiempo necesario con su familia, se reunirán para actualizarlo, pues es posible que por haberlo concebido lejos de la realidad estén desfasados en algunos de los planteamientos.

Mientras eso sucede, Luis Eladio Pérez prefiere no adelantar mucho sobre el contenido, pero sí advierte que se trata de una propuesta contraria a la del actual Presidente: “Mientras Uribe piensa que la guerrilla es la causante de la pobreza y de la miseria, nosotros pensamos lo contrario. Es decir, la pobreza y la falta de oportunidades son las que generan la violencia”, y agrega: “La línea principal del programa es el hombre como ser humano”.

Camino al exilio, prefiere limitarse en sus palabras en el tema de los elogios que Betancourt hizo a la reelección cuando apenas tenía unos minutos en libertad. “No opino. Lo único que digo es que muchas de sus palabras pudieron ser cuadros de emotividad. Eso sí, ambos reconocemos y agradecemos el éxito del operativo militar de rescate”. “Volveré”, dice, y todo indica que será a jugársela toda en un nuevo movimiento político que seguramente cambiará el panorama electoral de Colombia: el de Íngrid Betancort.

Propuesta de 190 puntos

Todo indica que el cuaderno con el programa de gobierno que Luis Eladio Pérez e Íngrid Betancourt concibieron durante cuatro años en la selva está en manos de la ex candidata presidencial. “A mí me lo quitó la guerrilla cuando me dejó en libertad”, asegura Pérez, quien no precisa el número de páginas del documento.

El político dice que pronto tendrán que confrontarlo con la realidad presupuestal y legal del país “para que no quede desfasado”, y detalla que la línea principal de gestión irá dirigida a las personas y no a las obras públicas. “Los niños, los ancianos, las mujeres… todos tendrán cabida en ese movimiento político. Vamos a construir la nueva Colombia que todos deseamos”.