Y a Marco van Basten no lo quieren

El torneo apenas comienza, pero futbolísticamente el primer golpe lo dio Holanda. Su técnico ‘les cobró por ventanilla a sus detractores’.

El estadio Olímpico de la Pontaise, en Lausana, es por estos días la casa de la selección holandesa. Es un escenario pequeño en la cima de una montaña. Desde allí ven un enorme lago y una cordillera montañosa cuya nieve ya se está derritiendo.

“Es un lugar perfecto para descansar”, le dice a la prensa el técnico Marco van Basten, el primer gran ganador de la Eurocopa, pues con la victoria de su equipo ante Italia acalló las voces de muchos de sus detractores. “Pero lo pasado, pasado. Ahora debo pensar en Francia, hay que seguir trabajando”, agrega el estratega con algo de resignación, mientras se va a supervisar una leve práctica de sus muchachos.

Una hora después regresa y explica los ejercicios que hicieron antes de comenzar a responder las preguntas de los medios de comunicación. “Bueno, primero debo decir que estoy muy orgulloso de la actitud con la que enfrentamos a los campeones del mundo. Salimos a jugar con la mística y la pasión que requería un partido como éste, independientemente del resultado”, admite orgulloso y cuenta que había enfrentado cuatro veces a la Squadra Azzurra y las cuatro veces había perdido.

A pesar de ser uno de los referentes del balompié de su país, Van Basten es rechazado por la prensa, poco querido por los jugadores y sobre todo, criticado por sus colegas. Bart Clemens, periodista del Canal RTB 1, cuenta que “todo es producto de la prepotencia de Marco, su actitud sobradora y la carencia de preparación para ser entrenador”.

Al  ex goleador de Ajax, Milan y Holanda no le perdonan que haya pasado de asistente de las categorías menores del club en el que se formó, a seleccionador nacional del equipo de mayores. “Decía, o dice, que los que han jugado fútbol de alta competencia no necesitan capacitarse más, que ya sabe lo que se requiere para sentarse en el banquillo”, agrega el comunicador, quien precisamente fue el primero en ponerle peros a la victoria del lunes.

“Pero Italia creó cinco o seis opciones de gol. Una de las figuras fue Edwin van der Sar”, dijo. “Sí, es cierto, ellos jugaron bien, demostraron por qué son campeones del mundo. Yo no esperaba menos, tienen grandes jugadores y un planteamiento táctico que manejan muy bien. Precisamente por eso nuestra victoria es tan valiosa”, respondió con la misma clase y altura con la que superó a los rivales para anotar goles espectaculares entre 1983 y 1993.

Van Basten, autor de uno de los goles que le dieron el título a los tulipanes en la Eurocopa de Alemania 1988, no dejó escapar la oportunidad para mandarles un saludo a sus detractores y cobrarles por ventanilla. “Esta es una invitación para que la gente crea en el equipo, para que lo apoye.

Si seguimos jugando así, vamos a pelear el título y a darle felicidad a la gente”, agregó sin admitir que esas palabras iban dirigidas especialmente al legendario Johan Cruyff, el mejor jugador holandés de la historia, quien señaló antes del torneo que “la selección tiene mucha calidad, está conformada por muy buenos jugadores, pero la manera como juega contrasta con nuestra mentalidad, no gusta, no emociona”.

Sin embargo, quedó claro que más allá de lo que piensa Cruyff, ex técnico del Barcelona, en donde sigue la Eurocopa por televisión, la Holanda que vimos en Berna emociona y mucho. Por eso es el equipo de moda. Por eso es seguida por no menos de 20  mil bulliciosos hinchas, que noche a noche arman la fiesta en las estaciones del tren o las plazas públicas.

Van Basten, con su selección, es hasta ahora el primer gran ganador del campeonato, habrá que ver si al final se sale con la suya.