Y todo quedó al revés...

En su estreno como local en el Clausura, Millonarios, que empezó ganando, no pudo corresponder al respaldo masivo de su afición y cayó con Cali en El Campín. Nacional consiguió la primera victoria del torneo tras vencer 2-0 al Caldas.

La hinchada albiazul, como siempre, respondió para hacerle sentir todo el peso de la localía a un Cali que llegaba a Bogotá con más presión de la normal luego de un debut en casa que incluyó demasiadas dudas y, para colmo, derrota. Su rival, en cambio, acudía a su casa de la calle 57 con aire en la camiseta de sobra después del triunfo a domicilio en el Atanasio Girardot.

Y esa realidad, bien distinta por demás, se plasmaría más temprano de lo imaginado porque a los ocho minutos de juego, el juvenil Leonardo Castro cumplía el ‘Sueño del Pibe’ al anticipar a su marca y de cabeza poner el uno a cero en favor de Millonarios, suficiente para que el Nemesio fuera una marea en la que los verdes naufragaban y no mostraban el mínimo aliento para encontrar salvación alguna.

De hecho, Johnatan Estrada, Milton Rodríguez y el mismo Castro pudieron ahogarlos en la primera parte, pero se encontraron con un guardacostas que fue capaz solo de enfrentar ese vendaval: Juan Pablo Ramírez. Tal vez gracias a su anterior paso por Santa Fe, conocía la presión propia de El Campín y la pudo someter a la medida de sus guantes.

Esa señal de vida resultaría definitiva porque, después de la tempestad soportada durante 45 minutos, permitió que la calma se apoderara del vestuario sur y que con ella, la corriente cambiara de dirección para que en el segundo tiempo los damnificados terminaran siendo los que parecían a salvo.

“Tuvimos todo para resolverlo al comienzo y al final se nos escapó un resultado de la forma más increíble”, fue lo único que en medio del malestar propio del resultado pudo analizar Óscar Héctor Quintabani, al cual algunos le entregaron parte del revés embajador, en razón a que dejó como emergente a Efraín Cortés, el defensor de mejor rendimiento frente al Medellín una semana atrás, para retrasar a José Mera en la zona central de la zaga junto a Iván Hurtado, quien se vio comprometido en las dos primeras anotaciones visitantes.

En realidad, la lentitud de los centrales fue inteligentemente atacada con la velocidad de Armando Carrillo, al que sólo pudieron detener las faltas, dos de ellas en el área que derivaron en penaltis y posteriormente en goles para culminar una remontada que parecía impensada, pero que terminó siendo una de las grandes sorpresas de la segunda jornada de la Copa Mustang II.

‘Poderosa’ decepción

Pero si la tristeza se vistió de azul, la preocupación es roja, porque el Medellín es colero del torneo luego de contar por derrotas sus dos salidas en el torneo: la primera en condición de local y la del sábado en el Hernán Ramírez, donde el Pereira dio otro paso en firme para escaparle al descenso. El 3-1 con el cual los dirigidos por Luis Fernando Suárez liquidaron al DIM confirmó la superioridad matecaña, que llegó a cuatro puntos y además marcha invicto.

Campaña parecida es la que cumple su vecino, el Quindío, que se dio el lujo de vencer al campeón Chicó en el Centenario, guiado por Sebastián Hernández, que en su regreso a Armenia parece encontrar el liderazgo que no tuvo ni en Millonarios ni en el Cali.

Atlético Nacional, por su parte, pese a dejar todavía dudas sobre su funcionamiento, reaccionó después de ser goleado en la primera jornada en Bogotá, y ayer en Medellín superó 2-0 al Once Caldas. El debutante Giovanni Moreno se estrenó con gol, y otra de las caras nuevas, Carlos Rentería, puso cifras definitivas.