Mis primeros 60 años

Una mirada a la vida del técnico Francisco Maturana, que está de cumpleaños.

Cuando el fútbol profesional era un recién nacido, la señora Hilda García daba a luz al primero de sus nueve hijos en Quibdó, sin imaginar siquiera que años después el destino se encargaría de cruzarlos para que juntos escribieran algunos de los mejores momentos del deporte más popular de Colombia.

La progenitora de Francisco Antonio Maturana nunca tuvo sospecha de la pasión que regiría la existencia del primogénito, porque desde su concepción incluso “era muy juicioso, ni patadas me daba en la barriga y por eso tuve un embarazo bastante normal y tranquilo, así como ha sido él a lo largo de su vida”.

Y hoy que ‘Pacho’, al que su madre define como “un hombre sin igual que desde pequeño nos ha alegrado a los que estamos alrededor”, soplará 60 velitas a miles de kilómetros de los suyos, no se detiene a pensar si es mucho, poco o suficiente tiempo para valorar lo vivido, jugado o dirigido. Simplemente él mide su existencia “por las alegrías que hacen sentirme conforme y en paz”.

La modestia lo hace incapaz de enumerarlas, pero tal vez la primera y más importante de ellas, es haber podido tener a su “madre en todas las etapas de mi vida”, como cuando se graduó de odontólogo, le dio al país la primera Libertadores con Nacional, llevó a Colombia a dos Mundiales o levantó en El Campín la Copa América en 2001.

El fútbol le ha dado mucho más que reconocimiento, pero para Maturana es apenas “un vehículo de refinamiento cultural”, porque “el verdadero motor de mi existencia es el amor que tengo para mi familia, amigos y por supuesto a la profesión”.

Ser padre, un obsequio incomparable

Todos, o al menos algunos de ellos, se acordarán hoy más que nunca de él, pero antes que esperar regalos, agradece haber recibido el mejor de todos: “Mis hijos son una bendición, vivo orgulloso de ellos y agradecido de la vida por prestármelos”.

“Siempre nos ha guiado a través del ejemplo y, más allá de la admiración que despierta por sus logros deportivos, como padre, aparte de incondicional, siempre tiene el tiempo y los consejos necesarios”. Es la definición más próxima que la


emoción le permite hacer a Sebastián, el segundo de sus cuatro herederos, que a sus 27 años, fue al que más le brotó la vena futbolística, como quiera que administra el Club Deportivo ‘Pacho’ Maturana en Medellín.

Ni de él ni de los demás —Pablo, el mayor (31); Daniela (23) y Daniel (14)—, el actual seleccionador de Trinidad y Tobago se ha separado, a pesar de la distancia, y así sea telefónicamente, les inculca cada vez que puede una de sus máximas: “Jamás se debe hablar mal de las personas”.

Hoy quisiera estar con ellos, pero no por su cumpleaños propiamente, ya que para él, en cada 15 de febrero “son más los olvidos, aunque éstos están siempre llenos de recuerdos como lo testifica Benedetti”. Por eso no se detiene a pensar dónde preferiría recibir esta fecha, porque “a estas alturas de la vida he aprendido en defensa propia que no es lo que le hubiese gustado a uno, sino tratar de ser feliz con lo que le ha tocado”.

A ‘Pacho’ le tocó entonces celebrar su sexta década de vida en Puerto España, capital trinitaria, donde disfruta de “la gente que conozco” y aunque le gustan más “el frío y las montañas”, de igual forma se entretiene “desde la comodidad y el aire acondicionado de un apartamento para ver a mi gente disfrutar del sol y el mar”.

Su día a día en el archipiélago centroamericano, “como en cualquier parte, siempre ha sido calmado”, todo porque su filosofía le ha enseñado que “la tranquilidad está en uno, es un problema de elegir y yo hace rato elegí eso. Le presto atención a lo que me la proporciona, lo demás no tiene entrada”.

El balón le ofrece la suficiente calma, pero no es el único… “Los caballos me gustan como creación natural, por su armonía, fuerza, belleza, genética, fragilidad y vida como atletas. De ahí que mucha gente del fútbol esté vinculada con ellos, como Ferguson (Sir Alex), que es criador y propietario de grandes campeones; Kevin Keegan o Alfio Basile”, en una afinidad que según él obedece a “que nuestras vidas hasta se parecen un poco en una sana relación”.

Pasión que nació siendo jugador de Nacional, cuando “(Oswaldo Juan) Zubeldía me llevó a los criaderos”. Ya después no le faltó compañía en “el hipódromo, al que iba, por ejemplo, con el ‘Zurdo’ López” para ver carreras, las cuales le gustan, pero más aún saber cómo nace un purasangre: “Siempre busco primero conocer el lugar donde los crían y luego a la gente que los tiene, para después enterarme de toda la historia de genes”.

Esa es la razón por la que aún al entrenador no se le ha visto en el escenario hípico puertoespañol, ya que como el propio Maturana lo explica, él ha “pasado en Medellín, Lima, Buenos Aires, Miami, Milán, Chantilly, Kentucky y Quito, más tiempo en los criaderos que en los hipódromos”.

Entonces el triunfo de un ejemplar de su preferencia puede compararse con el gol de Albeiro Usuriaga a Israel en la eliminatoria del 89, porque si algo ha aprendido Francisco Maturana en 60 años de vida, es que “un corazón no se divide, simplemente se coloca enterito en lo que uno quiere hacer”. Y él ha conseguido lo que ha querido.


Se dice de mí

Diego Barragán

Entrenador

“Una persona muy tranquila que siempre busca hacerle el bien a los demás y honesta hacia el trabajo. Nunca falta a una práctica”.

Gustavo Moreno

Dirigente

“El mejor ser humano que he conocido en mi vida y como técnico, exitoso hasta decir no más y el que lo ganó todo en Colombia”.

Wbeimar Muñoz

Comentarista

“Le enseñó a nuestra sociedad que el futbolista es, ante todo, un ser humano. No está desactualizado porque forma parte de una comisión técnica de la FIFA”.

Adolfo Valencia

Ex futbolista

“Siempre nos trató como hijos a todos los jugadores, nos dio la libertad para desarrollar lo mejor de nuestro fútbol y eso lo mantiene vigente”.

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