Avantel al cuadrilátero

Libre de ataduras, el cuarto operador de móviles se lanza a conquistar nuevos segmentos y a ampliar su cobertura. Es la única compañía en el mundo que cobra tarifas por segundos.

Cuando Carlos Mariño García llegó a la presidencia de Avantel, sabía, exactamente, dónde estaba metiendo la cabeza.

Incorporado en mayo de 1996, este proveedor siempre ha sido el David de las telecomunicaciones inalámbricas, frente a los Goliats regionales y mundiales detrás de sus competidores. Portador del servicio de trunking digital, Avantel estuvo relegado a ofrecer servicios de nicho. Aun así, mantuvo una interesante tajada de la torta, hasta cuando llegó la democratización del celular y la introducción de los servicios de prepago, que permitieron la entrada de usuarios de bajos ingresos.

A esto se ha sumado la implementación de nuevas tecnologías y el lanzamiento de revolucionarias terminales, que han convertido a la telefonía inalámbrica en una plataforma de entretenimiento para las masas. En muy corto tiempo, Avantel pasó de tener un 7% del mercado a un modesto 0,3%, en números de usuarios. Esto es, 120.000 suscriptores, frente a más de 22 millones de Comcel, la empresa líder. Pero si el análisis se hace por el lado del tipo de usuario y de la rentabilidad y la calidad de las comunicaciones, otro es el cantar. Avantel se dedica al mercado pospago del sector corporativo, con una muy baja tasa de deserción. “Además, somos muy rentables como empresa y contribuimos a la rentabilidad de nuestros clientes y esa es una ecuación ganadora”.

Además, Avantel ha demostrado amplios niveles de estabilidad y confiabilidad de la señal, y esto ha hecho que la adopten desde el equipo de seguridad del Presidente de la República. Además,  con el reciente temblor de tierra, la única red que permaneció al aire fue la suya. “Las demás se saturaron y se cayeron en los momentos cruciales”.

Pero quizás la diferencia más dramática de Avantel es que es el único operador mundial que cobra por segundos y no por minutos, como lo hacen las demás empresas de celulares. En esencia, el sistema de recaudo por minuto permite ‘redondear’ en función de la siguiente unidad de tiempo, es decir, que si el usuario habla 1’:15”, le cobran 2’. Según Mariño, es una práctica injusta, aunque permitida a escala mundial. Representa, dice, el 25% de los ingresos netos de las compañías de telecomunicaciones. “Pero se están quedando con algo que le pertenece al usuario. Nosotros, en cambio, sólo facturamos por lo hablado”.

En este orden de cosas, un plan tradicional de 300 minutos de telefonía celular sólo permite usar 200 de ellos efectivos. Los otros 100 se destinan al ‘redondeo’. “Por eso, nuestros usuarios ahorran un 30% en sus telecomunicaciones, en comparación con lo que les costaría operar a través de una red de telefonía celular”.

La autorización para que Avantel introduzca nuevos servicios le ha abierto un nuevo horizonte.  En breve, lanzará un servicio de banda ancha móvil, y extenderá su cobertura trunking al exterior. Aunque aún no tiene nombre, el servicio de banda ancha utilizará la tecnología WiMAX de alta velocidad. Y con la próxima incorporación de un innovador chip de Intel, los usuarios podrán conectarse a internet en pleno movimiento (en un vehículo, por ejemplo). La cobertura inicial abarcará siete departamentos.

El otro paso es la globalización de su red de trunking digital, mediante un acuerdo con Nextel, el gigante mundial en este campo. Así, los suscriptores de Avantel o Nextel podrán comunicarse entre sí desde cualquier lugar del mundo, sin incurrir en gastos de roaming.

Más tranquilo ahora que hace unos meses, Mariño confiesa que, por primera vez en muchos años, Avantel tiene un horizonte claro y esto le permitirá enriquecer su portafolio y mejorar las opciones disponibles para sus clientes.

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