William Vinasco, de taxista a rey del ‘rating’

El locutor y empresario anda feliz porque sus dos emisoras puntean en sintonía.

¿Sigue pensando en la Alcaldía de Bogotá?

(Risas) Siempre voy a  pensar en Bogotá y sus beneficios.

¿Y usted cuándo fue que resultó conservador?

Realmente no tengo una matrícula política, creo más en la independencia e ideas que no en los mismos partidos políticos.

¿Y cuál es la estrategia para la próxima campaña?

Por ahora me interesan mis oyentes. Esto es mi presente.

Para usted es fácil la tarima, porque ya está acostumbrado a hablar cháchara.

(Risas) En política no se puede, cada día los electores son más exigentes.

¿Qué hay de cierto en que no lo callan ni sacándole las pilas?

Sí, me encanta expresar todo lo que siento, no me quedo callado.

¿Quién es el locutor más gritón del país?

Uno que está de embajador en Suráfrica.

¿Quién es su compañero, compañero?

Yo diría compañera, compañera: mi hija Karen.

Su mentor en la radio.

El padre Guillermo Giraldo, al que le leía la epístola para los enfermos en la santa misa.

¿Y usted a quién le ha enseñado?

A la eventual generación de narradores deportivos y de periodistas que tienen mi estilo ágil y directo.

El golazo de su vida.

Estar en el uno y dos entre más de 70 emisoras de Bogotá con Candela y Vibra.

Un autogol.

Que Vibra llegue al primer lugar. (Risas)

¿Alguna vez lo han cogido fuera de lugar?

Muchas veces cuando copiábamos a otras emisoras. Hasta que decidimos hacer un formato independiente y original.

¿A quién le sacaría tarjeta roja?

A quienes no piensan para hacer radio original y creen que copiando pueden llegar a los primeros lugares.

Su mejor defensa.

La indiferencia.

¿Cuántas horas lleva con la Sonora?

Varias horas y bastante tiempo.

¿Y baila o es sólo carreta?

Si hay  buena música, me defiendo.


Una rumba inolvidable.

La semana pasada, cuando nos fuimos a celebrar el primer lugar de Candela y el segundo de Vibra.

¿Qué le falta por hacer en la vida?

Sostenerme mucho tiempo en primero y segundo lugares.

Su mayor orgullo.

Mi hija Karen.

Su primer trabajo.

Como taxista,  conozco todas las calles de Bogotá y con lo que ganaba por lo menos pagaba la cuota del carro y la universidad.

El trabajo para el que no sirvió.

Chef… soy malo para la cocina.

¿Cuál es el secreto  de su éxito?

Cuarenta años de experiencia y la juventud de Karen.

El mejor futbolista colombiano de todos los tiempos.

Willington Ortiz.

¿Cuál es la Candela de sus días?

Alma Rocío, mi señora.

¿Quién le gana en los aguinaldos en estéreo?

Las abuelitas. Son difíciles.

¿Usted en qué fue el primero?

En deportes y matemáticas, menos en la Alcaldía.

Un oficio que no tenga que ver con los medios.

La política.

¿Qué era lo mejor del Gol Caracol?

La pasión y la emoción.

¿Colombia irá al mundial de Suráfrica 2010?

No, me duele mucho, pero no irá al mundial.

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