La U. Nacional rinde homenaje a Alicia Dussan

<p>La antropóloga es una líder e ícono del claustro universitario.</p>

“Anoten este día, porque no volverán a ver a una vieja como yo montada en un parapente”, dijo Alicia Dussan, primera antropóloga colombiana, a sus 83 años antes de lanzarse a volar en Bucaramanga, un acto que recoge su valentía y tenacidad que, junto con su inteligencia y trabajo investigativo, la han hecho merecedora del homenaje que este miércoles le rinde la Universidad Nacional.

Dussan cursó su bachillerato en el Gimnasio Femenino de Bogotá en donde surgió su interés por la diversidad cultural existente en el planeta, luego de leer el libro Los niños de otros países. Una inquietud que desembocó en su preocupación por entender por qué unas culturas del mundo se sienten superiores a otras.

En 1940 comenzó a estudiar Derecho en la U. Nacional, interesada en cursar las materias de ciencias sociales que allí se impartían. En 1941 se retiró de la Facultad de Derecho e ingresó al Instituto Etnológico Nacional, que acababa de inaugurarse.

Su compañero de viaje y trabajo fue el austriaco nacionalizado en Colombia Gerardo Reichel-Dolmatoff, con quien se casó y emprendió una serie de expediciones por todo el país, especialmente en la costa colombiana, que tuvieron como resultado trabajos antropológicos, etnográficos y arqueológicos exhaustivos que han sido elogiados por científicos de todo el mundo.

En 1960, la pareja Reichel decidió regresar a Bogotá y Alicia ingresó al Centro Interamericano de Vivienda y Planeamiento. Cuatro años después fundaron la carrera de Antropología en la U. de los Andes. En 1967, Dussan fue asesora técnica del Museo de Oro y en 1970 fue nombrada Jefa de la División de Museos y Restauración del Instituto Colombiano de Cultura. Actualmente es la única antropóloga  de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Alicia Dussan es, en palabras de Gerardo Ardila, uno de sus colegas más cercanos y director del Instituto de Estudios Urbanos de la U. Nacional, “una científica plena, inquisidora, siempre interesada en aprender. Es el símbolo de la mujer liberal al superar los obstáculos que como mujer tuvo en la época y entregar un trabajo antropológico y cultural fundamental para nuestro país”.

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