Más plata y controles tras reunión del G-20

Banca multilateral recibirá US$1,1 billones y se crearán organismos de supervisión financiera.

Como lo esperaba el mundo, hubo acuerdo y respuestas en la Cumbre del G-20, que reunió a las economías más poderosas del planeta para buscar soluciones a la crisis. Ganaron los dos bandos: quienes pedían más recursos y los que abogaban por aumentar los controles al sistema financiero.

Por el lado de los flujos de dinero, se acordó destinar US$1,1 billón adicionales, a través de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. El FMI recibirá hasta US$750 mil millones; se fijará una nueva asignación de dineros especiales por US$250 mil millones; se apoyará la financiación de un mínimo de US$100 mil millones en créditos adicionales a cargo de los bancos multilaterales y la utilización de las ventas de oro por el FMI para créditos a los países más pobres.

Sobre apretar las regulaciones financieras, que antes de la cumbre era la mayor inquietud de Francia y Alemania,  se acordó fortalecer los sistemas reguladores internos, para lo cual se creará un Consejo de Estabilidad Financiera, que colaborará con el FMI para alertar de riesgos macroeconómicos y financieros y adoptar las medidas necesarias.

Asimismo, se decidió ampliar la regulación y supervisión a todas las instituciones financieras, instrumentos y mercados importantes, lo que incluirá por primera vez a los fondos de alto riesgo y se tomarán medidas contra las jurisdicciones que no cooperen, incluidos los paraísos fiscales. Por ello se dice que se acabó la época del secreto bancario.

La supervisión se extenderá a las agencias de calificación de riesgo, en particular para impedir conflictos de interés, y a las remuneraciones de los ejecutivos. La canciller alemana, Angela Merkel, calificó las medidas como “un buen compromiso que brindará una arquitectura más clara a los mercados financieros del mundo”. En materia de comercio, los países reiteraron su compromiso de no elevar nuevas barreras y no imponer mayores restricciones a la exportación.

Sobre los puntos del acuerdo, el presidente de EE.UU, Barack Obama, manifestó: “Hemos convenido una serie de pasos sin precedentes para restablecer el crecimiento e impedir que vuelva a ocurrir una crisis similar”.

Lo que no se incluyó en la declaración final fueron los planes de estímulo del consumo mediante inversiones públicas, la receta que Obama ha aplicado en EE.UU. y que Washington defendía en Londres para hacer frente a la crisis. En esta idea era respaldado por el gobierno británico.

Como resultado de los acuerdos, los mercados financieros respondieron de manera positiva. Las principales bolsas de Europa registraron subidas superiores a 4%, Wall Street registró un incremento de 2,8%, mientras las latinoamericanas tuvieron comportamientos al alza, entre 1 y 4%.

Temas relacionados