Campeones del derecho

Cuatro estudiantes lograron vencer a las mejores instituciones educativas de los cinco continentes y quedarse con la copa que desde hace 30 años perseguía su universidad.

Durante tres años, Sebastián Machado se había preparado para ese momento. Las piernas le temblaban, sentía la garganta seca y un profundo vacío se apoderaba de la boca de su estómago. Sólo tenía 22 minutos para exponer en inglés, frente a un auditorio de casi mil personas (la mayoría juristas y jueces de cortes internacionales) los argumentos del caso que los organizadores del concurso asignaron hace 12 meses a los 114 grupos de las facultades de Derecho más prestigiosas del mundo que se inscribieron para participar.

Una ola de aplausos se escuchó en el recinto cuando Sebastián terminó su intervención. Sus tres compañeros, Ricardo Alarcón, Giselle Herrera y Guillermo Otálora, sintieron que cada vez estaban más cerca de lograr su objetivo: traer por primera vez a Colombia la Copa Jessup, un premio que creó la Universidad de Harvard en 1959 para estimular el aprendizaje del Derecho Internacional.

Liliana Obregón, su profesora y entrenadora, estaba más nerviosa que ellos. Su instinto le decía que por fin serían campeones. Y así fue. El camino fue largo, exigente y lleno de dificultades. Tuvieron que prepararse durante meses, estudiar más de cuatro horas diarias seis veces por semana sin descuidar el resto de materias de la carrera.

A finales del año pasado enviaron un documento sobre el caso, que fue revisado por los jurados y calificado como uno de los mejores del concurso. “Nos sorprendió este resultado, pues estábamos compitiendo contra universidades de habla inglesa”, cuenta Liliana Obregón, directora del área de Derecho Internacional de la Facultad de Jurisprudencia de los Andes.

En enero se enfrentaron en las eliminatorias nacionales contra los equipos de la Sabana, el Rosario y la Eafit. Dos meses después viajaron a Washington para competir contra los mejores del mundo: Yale, Harvard, London School y universidades de Singapur, Buenos Aires y Australia, entre otras. Al llegar a cuartos de final, la adrenalina aumentó, pues debían enfrentar al equipo de la Andrés Bello de Venezuela, que ya había ganado la Copa Jessup hace unos años.

El 29 de febrero fue la final. Ese día, Sebastián y sus compañeros sintieron cómo los nervios se apoderaban de sus cuerpos, había llegado el momento que tanto esperaban. La pertinencia de sus argumentos y la agilidad del lenguaje que utilizaron fueron suficientes para arrebatarle el título a la Universidad de Londres y convertirse en los campeones del derecho.

 

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