Bavaria cumple 120 años

La pequeña empresa de Leo Kopp se convirtió en la cervecera más grande del país.

La Colombia de finales del siglo XIX comenzaba a dar pasos hacia la industrialización. Por ello, surgieron visionarios, algunos venidos de otras tierras, como el alemán Leo Siegfried Kopp, quien fundó Kopp’s Deutsch - Coulumbianische Brauverei, en sociedad con Carlos Castello, Leonidas Mojica y Ricardo Baraya.

El 4 de abril de 1889 compraron un lote en el centro de Bogotá para construir una planta de cerveza, por valor de $1.200 de la época, y así nació la cervecera.

De acuerdo con Karl Lippert, presidente actual de Bavaria, “esta compañía es la síntesis de lo mejor de Colombia. Más que una empresa, es un sistema económico. Por cada empleo directo, por ejemplo, se generan 37,2 empleos en la economía nacional”.

Los primeros pasos

Pasaron dos años de la fundación, hasta la aparición de las primeras marcas: el Águila Imperial Alemana fue la insignia, luego vinieron Pilsener Bier, Salvatore Bier, Bock Bier, Doppel-Stout y Lager.

Desde sus comienzos, comprar empresas cerveceras y la integración vertical fueron parte de su estrategia. En 1895 adquirió la cervecería de los hermanos Tivoli. Para disminuir los costos por las botellas importadas, Kopp creó Fenicia, una fábrica de vidrio, y a comienzos del siglo XX compró unas minas de carbón en Zipacón y se aseguró el combustible para sus calderas. En 1911 nació la primera marca popular, La Pola, para celebrar el primer centenario del Grito de Independencia.

La paz que siguió a la guerra de los Mil Días permitió la consolidación de la empresa, que ya para 1919 contaba con cerca de 400 trabajadores.

Don Leo Kopp murió en 1927, en su finca de La Esperanza, Cundinamarca. Fue sepultado en el Cementerio Central de Bogotá y alrededor de su imagen se ha creado un mito, según el cual hace milagros. Su tumba es visitada por miles de personas cada año.

Como lo publicó la revista Credencial, en un texto escrito por Alberto Mayor Mora, “hacia 1930 se produce una de las mayores transformaciones, al convertirse en Consorcio de Cervecería Bavaria S.A., aglutinando dos corrientes empresariales: los alemanes y la Handel de Holanda, de un lado, y de otro, empresarios colombianos, propietarios independientes de pequeñas y medianas cervecerías”.

Hacia 1934 el consorcio tenía ocho plantas en siete ciudades, que cubrían el centro y el norte del mercado interno colombiano. Las fusiones trajeron cambios: llegaron técnicos alemanes, cuyos hábitos de trabajo influyeron en la actividad de la compañía.

A manos colombianas

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la compañía fue nacionalizada y los herederos del fundador, así como los técnicos alemanes, salieron de la empresa.

En los años 40 y 50, Bavaria creció y se modernizó. Se crearon compañías como la Maltería de Santa Rosa de Viterbo, Malterías de Colombia y la Distribuidora Bavaria y adquirió Cervecería Clausen, en 1957.

Luego, en los 60, vino la diversificación, cuando el presidente de la compañía era Alberto Samper. Llegaron negocios de construcción y petroquímica, se creó una factoría para producir lúpulo y adquirió participación en la Fábrica de Vidrio Colombiano.

En 1967, Bavaria llegó a un acuerdo de distribución con Cervecerías Barranquilla y Bolívar (que cambiaron su nombre por Águila), propiedad de la familia Santo Domingo, para embotellar y distribuir Águila en Bogotá, a la vez que Águila distribuiría Bavaria en la Costa. Hubo un intercambio de acciones y los Santo Domingo adquirieron el control de la compañía.

En adelante, Bavaria se enfocó en el negocio cervecero y se liquidaron varias empresas, mientras se crearon nuevas plantas de producción en Cali y Cúcuta. A mediados de los 70, Bavaria era una de las industrias más importantes del país, posición que consolidó en los 80 y los 90, bajo la presidencia de Augusto López Valencia.

En 1996 compró Cervunión, construyó la Maltería Tropical de Cartagena, la Cervecería de Tibasosa (Boyacá) y amplió la de Bogotá.

En 2001, Ricardo Obregón asumió la presidencia. Su tarea fue concentrarla en el negocio cervecero y darle una dimensión internacional, regional. En 2002 se concretó la adquisición de Cervecería Leona, su principal competidor del momento, y en julio de 2005 la fusión con la anglosurafricana SABMiller, para recorrer muchos años más de la historia empresarial de Colombia.


A todos los rincones del país

El alcance de los productos de Bavaria ha sido también factor de éxito durante estas doce décadas, en las cuales Bavaria inició con una primera “flota” de distribución conformada por “nobles mulas de campo, capaces de llegar hasta los lugares más altos de la ciudad”, según palabras del mismo Leo Kopp.

Pero hoy en día cuenta con una moderna unidad de distribución, equipada con cerca de 900 camiones, recientemente adquiridos, para los cuales la empresa ha invertido varios millones de dólares durante los últimos tres años con el fin de adecuarse a los estándares mundiales de SABMiller.

Su capacidad de distribución, que llega a los rincones más apartados del país, se ha constituido en una de sus fortalezas, a la cual se suma una red de plantas de producción estratégicamente ubicadas.

La internacionalización de Bavaria

El primer paso se dio con la compra de las cervecerías de Ecuador en 1982. Luego vinieron la compra de la compañía portuguesa Central de Cervezas en 1990 y las inversiones en España en 1992. Estas compras se revirtieron y, a partir de 1999, el foco fue la región. Adquirió Cervecería Nacional de Panamá (2001) y Backus and Johnston en Perú (2002).

Luego vino la llegada de SABMiller, una de las compañías cerveceras más grande del mundo, que le ha dado a Bavaria el impulso para concretar su posición en el continente y un know how de clase mundial. Al punto que en 2008, Club Colombia obtuvo el Grand Gold Medal with Palm Leaves (Gran Medalla de Oro con Hojas de Palma), uno de los más prestigiosos galardones a la calidad cervecera en el mundo, que muestra la preocupación por la calidad.

El regreso al cultivo de la cebada

Bavaria inició la segunda fase de su proyecto de cereales, el cual busca la recuperación del cultivo de cebada cervecera en el país.

Ya se ejecutó la fase experimental, que finalizó en 2008 con resultados positivos, en la cual se cultivaron en el altiplano cundiboyacense cerca de 200 variedades y líneas avanzadas de cebada.

A partir de los resultados obtenidos, y como objetivo para este año, ya se comenzó la siembra de 2.100 hectáreas en terrenos de Boyacá y Cundinamarca, de la mano de 26 cultivadores. Éstos recibirán, a título de crédito, la semilla y el fertilizante para iniciar los cultivos en el primer semestre de 2009, junto con la asesoría técnica que les permita cumplir con las condiciones de calidad necesarias para los procesos de producción.

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