El Caribe, turismo ecológico

Cartagena, Santa Marta y Mompós: destinos obligados para los amantes de los viajes de sol, playa y parajes naturales.

Declarada por la Unesco Patrimonio Histórico de la Humanidad, Cartagena de Indias ha sido desde tiempos remotos un espacio de confluencia de diversas culturas partiendo de los indígenas, españoles, africanos y árabes. Por ello su legado cultural es tan valioso y sigue siendo uno de los destinos más visitados del Caribe. No en vano en tres ocasiones en lo que va corrido de este año ha sido visitada por tres cruceros internacionales, aproximadamente 5.000 pasajeros extranjeros arribaron al Corralito de Piedra.

Por su parte Santa Marta con sus bellezas naturales como la Sierra Nevada, el Parque Nacional Natural Tayrona, la Reserva  Natural Macancana, Ciudad Pérdida, Taganga y Aguaviva, comprenden un conjunto de maravillas naturales dignas de ser visitadas y exploradas por los turistas amantes del ecoturismo y los deportes de aventura.

Mompós por su parte, ofrece una arquitectura que atrae la mirada de nacionales y extranjeros en busca de turismo cultural.

Mompós, belleza arquitectónica

Mompós ofrece una arquitectura colonial de la época republicana como por ejemplo la Casa de los Portales de la Marquesa de Torrehoyos. Se trata de un conjunto de cuatro casas que resalta por la belleza de la galería externa de su fachada.

El Fuerte San Anselmo fue construido como un almacén para guardar productos. Sin embargo, en la época de la reconquista fue utilizado por Don Pablo Morillo como fuerte para defenderse del enemigo.

Por otra parte, en la ciudad se pueden recorrer también sitios naturales, donde los visitantes suelen relajarse y pasar tiempo al aire libre disfrutando de los hermosos paisajes que regala el municipio. Un ejemplo claro de este tipo de turismo es Isla Margarita, ubicada a sólo 30 kilómetros de Mompós, y se vende como  uno de los sitios más visitados por los turistas.

Cartagena, el secreto mejor guardado del Caribe

Recorrer las murallas y los baluartes que se construyeron para defender la ciudad de piratas y corsarios, cenar en una majestuosa casa colonial que en el pasado ocuparon los condes o virreyes, escuchar el resonar de las campanas de las iglesias más imponentes y antiguas, pasearse entre patios, plazoletas y callejuelas o perderse en el Distrito de la moda son apenas algunos de los privilegios que puede disfrutar un turista que viaje a Cartagena.

La ‘Heroica’ es la ciudad museo por excelencia. Ejemplo de ello son las plazas y calles donde se descubren reliquias que invitan a los turistas a viajar al pasado. Por ejemplo, el Museo del Oro con sus piezas elaboradas en oro macizo por los pueblos indígenas que remontan a la época precolombina.

Otra joya arquitectónica es el Museo Naval del Caribe y la Casa Museo Rafael Núñez, que recrean la vocación marina y republicana de la ciudad, al igual que el Palacio de la Inquisición, la Plaza de Santo Domingo y de La Aduana.

Y si la idea es observar a la ciudad desde cualquier ángulo, el sitio estratégico es el convento de Nuestra Señora de La Candelaria, una majestuosa obra arquitectónica del siglo XVI ubicada en la parte más alta de una colina de 168 metros de altura llamada La Popa.

Y para quienes desean disfrutar del cálido sol del Caribe, el plan ideal es pasearse por las playas de Bocagrande, Marbella, La Boquilla, Playa Blanca, Isla de Barú y las más afamadas Islas del Rosario donde se puede bucear en medio de los corales.

Santa Marta, cuna del ecoturismo

Los amantes del deporte extremo encontrarán en la Reserva Mamancana un ecosistema de 600 hectáreas de bosque seco tropical para la práctica del canopy, parapente, escalada en roca, rappel, ciclomontañismo, downhill, cabalgatas y travesías en vehículos todo terreno.

La Sierra Nevada de Santa Marta, la montaña más alta del mundo frente al mar, habitada por los Arhuacos y Koguis, es un espectáculo natural digno de visitar. Y Ciudad Perdida es el más importante de los asentamientos indígenas descubiertos en la Sierra Nevada. A 950 metros sobre el nivel del mar, sus más de 250 terrazas ilustran el modo de vida de los antepasados indígenas.

El parque Nacional Natural Tayrona tiene más de 15.000 hectáreas compuesta por numerosas playas vírgenes como: Cinto, Chengue, Bahía Concha, Neguaje, Arrecife y el cabo San Juan del Guia, con variedad de zonas para camping.

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