Con diseño entre las manos

Chimi, ubicado en la calle 81 con carrera 9ª en Bogotá, es un almacén de objetos vanguardistas que utiliza artesanías y materiales 100% colombianos, como la cañaflecha, la lana, los tejidos y el cuero.

Santiago Morales es abogado y ejerce su profesión. Tiene una maestría en gestión pública de la Universidad Complutense de Madrid, actualmente es la mano derecha de Germán Vargas Lleras y tiene aspiraciones para la contienda electoral de la Cámara de Representantes  del próximo año. Pero detrás de todo eso se esconde también un diseñador y, ante todo, un gran empresario cuya fachada no es otra que el almacén de diseño artesanal moderno Chimi.

Cinco años atrás, la vida profesional de Santiago Morales empezó, por casualidad, a tomar el rumbo que hoy en día se sigue labrando. En ese entonces gerente del portal institucional de la Contraloría General, Morales empezó a investigar en el Banco de la República acerca de la simbología de la cultura Nariño y a interesarse cada vez más por la tradición pictórica y artesanal de nuestro país. “Se me comenzó a mezclar todo y a unirse de una u otra manera”, cuenta. “No en vano el almacén se llama Chimi, que es la creadora del universo en la mitología muisca”.

Paralelo al descubrimiento y al interés por lo pictórico, su matrimonio y un regalo de bodas acabaron de catalizar todo. “Nos habían regalado dinero para comprar un tapete, pero no encontrábamos nada que nos gustara ni que valiera la pena. Hasta que un día, en un paseo que hice por Cundinamarca, vi una mochila por debajo y se me ocurrió que eso, llevado a unas dimensiones superiores e incluyendo una fibra extra, podría darme un tapete hermoso. Se me volvió un  hobby ir cada 15 días a ese pueblo a ver cómo iba su elaboración”.

Gracias a todo aquel que visitó su casa y que puso los pies sobre ese tapete, la idea tuvo éxito, empezó a correrse la voz y a nacer, de lo más cotidiano, casi que de la nada, el proyecto que desembocaría en lo que hoy es Chimi. “Llevé el prototipo a la Escuela de Artes y Oficios Mario Santo Domingo y me dieron la oportunidad de contar y trabajar con todas las artesanas que se capacitan allá. Hicimos un piloto de diez tapetes, que al mes se habían vendido todos. Teníamos una empresa creada, sin siquiera proponérnoslo”.

Con su esposa, Silvia Wills, a cargo de la gerencia, y con la reinversión de todas las ganancias en producir más diseños, Chimi llegó a la primera feria de Expoartesanías (en la que duró siendo líder en ventas tres años) para acabar de instaurarse como uno de los mejores y más altos sellos de diseño artesanal.

Pero Chimi es más que diseño y éxito empresarial. En su búsqueda por tener impacto social, Santiago Morales trabaja con comunidades de artesanos regadas por todo el país, que le proveen materias primas hechas a mano para los diseños que serán ensamblados en la planta de producción que tiene sede en Bogotá y que cuenta con 50 mujeres artesanas.

Por ello mismo, Chimi cuenta con el apoyo de Aid to Artisans y de CBI, organizaciones que vieron en esta empresa la posibilidad de canalizar ayuda a las comunidades más necesitadas, para penetrar el mercado internacional. De hecho, como parte de la meta de este año, Chimi ya tiene firmados acuerdos para abrir dos almacenes en Venezuela y cuenta con aliados para expandir el negocio con franquicias en Medellín, Cartagena, República Dominicana y Panamá. Un gran paso en la internacionalización se dio el pasado mes de febrero en la Feria Ambiente de Francfort, la exhibición de diseño más importante del mundo, donde Chimi  tuvo estand  propio.

“Para este año tenemos dos retos muy importantes: tecnificar la producción artesanal sin que ésta pierda su valor de hecho a mano y, desde el punto de vista comercial y de mercadeo, acabar de desarrollar un portal con todos los objetos de la colección, así como un catálogo físico que pretende también ser un espacio para que todas las personas relacionadas con Chimi tengan ahí su huella evidente”, confiesa Morales.

Chimi — Morales, su esposa y todas las manos artesanas que se encuentran detrás—, más allá de su local o de sus precios, es un proyecto de alto diseño que genera empleo, así como sensibilidad artística y social.

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