Clara Rojas y Dario Patiño

Dario Patiño, director del Radar del Canal Caracol, habló con Clara rojas sobre el libro que saldrá a la venta.

Darío: Bueno y Clara por qué decidió contar lo que llama su historia. ¿Tuvo algo que ver el hecho de que otras personas estuvieran contando esta historia por usted?

Clara: No, de hecho yo fui la primera persona que fui liberada y en el primer momento que puse el primer pie en el helicóptero que me trajo a la libertad, ese día que ya me pareció que todo era real, que todo era verdad, y que era libre, dije: esta historia tengo que escribirla y en algún momento se empezó, digamos,  a cocinar ese sueño de poder narrar esta historia.

Es evidente que usted en este libro se ocupa mucho de lo que le pasó y de su relación con otras personas, pero no se ocupa de hablar de lo que pasó entre otras personas.

Yo traté de guardar el mayor respeto por las situaciones de mis compañeros, porque finalmente es una situaron de dolor. Nos tocó una prueba muy dura. De manera que lo que me tracé desde el primer momento fue un norte, yo quiero contar mi historia desde lo que sufrí y padecí, qué elementos tuve digamos para echar mano para poder sobrevivir y en eso me centre y esa es la historia.

Usted omite muchos nombres y solo menciona unos pocos, es decir, el general Mendieta, Ingrid por supuesto, consuelo González al final, ¿por qué razón?

Justamente por eso, porque quiero tratar de ser lo más respetuosa con las situaciones que vivieron otras personas. Y narro o comento los nombres de unas personas porque ya es casi que evidente que debo hacerlo, entonces lo hago.

Sí, pero alguno tiene que ver con usted, no es tanto la historia de ellos, sino alguno que tuvo algún mal gesto con usted, otros que tuvieron unos buenos gestos, pero no los menciona.

Para mí, el libro significa dejar atrás todo el drama del secuestro, es como cerrar la página, y si me pongo a dar nombres propios de algunas situaciones que fueron difíciles es posible que alguno se sienta molesto y quiera volver a retrotraer esos hechos y yo no quiero, mi interés no es molestar a nadie.

Pues Clara, yo no le voy a pedir que me cuente cosas que están contadas en el libro, porque se trata es de que la gente los lea, pero si le voy a preguntar sobre unos juicios de valor que usted expresa allí y uno de ellos es una frase de varias que me impactaron: “fue una flagrante estupidez haber acompañado a Ingrid en ese viaje”.

Si, si lo fue porque básicamente llega un momento en que  uno dice bueno, y yo cómo fui a parar a esto, en este drama del secuestro, entonces digo: de pronto yo hubiera podido haber tomado una decisión diferente o sea, estaba en mi capacidad decir haber tomado una decisión diferente, quizás la historia hubiera sido otra, incluso de las dos, quizá ella tampoco se hubiera aventurado a irse sola, es posible. Pero ya en sobre lo hecho, pues  ya pasó, finalmente tampoco puedo llorar sobre la leche derramada, pero soy consciente que si se me presentara una situación hoy en día lo pensaría como 15 veces antes de tomar una decisión como tan a la ligera que en su momento pude haber tomado. Es en ese sentido que lo digo, cierto.

Si, la noche antes de su secuestro estuvo usted con un amigo, le dio un abrazo y la despidió y dice que fue el último gesto de cariño y de amistad que recibió en 6 años.

Si fue muy difícil…

¿Así de duro fue?

Así de duro, porque esos lazos afectivos que uno teje en la vida normal, pues son espontáneos, allá uno está en total situación forzada y eso como que a veces le impide a uno expresarse o sentir o expresar sus propias necesidades afectivas, que igual uno las tiene. Y para mí fue muy duro… o ya porque yo misma me aislara o porque en algún momento me pareció que fue difícil tener algún tipo de acercamiento con alguna persona, pues casi que estuve muy sola.

¿Usted realmente se sentía amiga de Ingrid, cuando partieron juntas?

Sí, yo creo que la amistad nos daba para que ella me hubiera dicho: oye Clara ¿me acompañas?, y yo para decirle que si, jajajaja, a esos puntos cierto.

Si, y mucho se ha especulado sobre las razones que tuvieron para ese distanciamiento, y ahora aquí por fin usted cuenta su versión de esos hechos, el punto de quiebre, hubo una cosa en concreto, ¿fueron los intentos de fuga?

Es posible, finalmente porque no tuvimos éxito, después nos encadenan y yo lo comento ahí en el libro, y a mí esa parte me cuesta enormemente digerirla y digo: tras que nos secuestran y ahora encadenadas, me parece pues el peor de todos los mundos. Yo misma entro en un conflicto existencial, y eso me cuesta mucho, de manera que yo reconozco. Puede que yo misma me haya aislado y eso con el tiempo ha generado ciertos distanciamientos que con el paso del tiempo, pues mire a dónde hemos llegado. Por fortuna aquí estamos vivas, cada una está haciendo lo que mejor considera, cada una escogió el país donde quiere vivir, esta con las personas que quiere compartir, y yo creo que eso es muy valioso.

Clara, dice usted en el libro “lo único cierto de lo que se ha contado hasta ahora es que tuve un hijo en cautiverio, lo demás no tiene ningún fundamento” y se ha contado mucho.

Si, por eso justamente es como decir, oiga es que se han contado tantas historias que la realidad es mi niño, mi niño que está divino, esa es, entonces trato de hacer abstracción de una parte que básicamente pues es toda la concepción, porque creo que es sano.

Pero aquí de todas maneras, en el libro, usted cuenta una parte de la historia.

Y justamente, porque mucha gente me preguntaba: bueno Clara, pero realmente cómo pudo sobrellevar ese parto, sobrellevar ese embarazo. Y  fíjese, en mi historia particular, yo creo que yo lo pude superar fue porque en algún momento tuve un referente de alguna mujer, y eso lo cuento. Una mujer campesina que tuvo su niño en condiciones muy difíciles, y yo evoco ese recuerdo, y yo digo, si ella pudo en el campo sin ningún recurso, y casi que si otro niñito de dos años fue el que le ayudó, cómo es que yo aquí sin ningún  recurso no voy a poder sobrevivir. Entonces, por eso lo cuento, quizá esta historia le pueda ser útil a muchas mujeres que en algún momento se puedan sentir solas y sepan que la vida es una cosa maravillosa.

Usted con una frase despeja también muchas dudas y muchas especulaciones sobre el tema, dice: viví una experiencia, pero mi historia de amor realmente comienza cuando descubro que espero un hijo y decido salvarle la vida.

Si, realmente para mí todo lo que tiene sentido se llama: Emanuel, y para mi es la bendición más grande. pero digamos que, cuando yo ya tomo conciencia  de que estoy embarazada pues eso me llena de energía, y digo bueno, Dios mío ayúdame a buscar el camino.


Es decir, para usted no hay una historia de amor antes de Emanuel.

Pues digamos la verdadera. Es que hay varias,

Cómo así que hay varias.

Varias historias de amor…bueno desde que uno nace.

Pero no en esa etapa.

Sí, me refiero es como la verdadera, como la que realmente lo llena a uno y dice, bueno, hijo, por Dios, a eso me refiero.

Hay también otras versiones de esta historia. La actitud de sus compañeros de cautiverio, de los políticos, de los civiles, realmente usted ¿cómo la define, cómo la concluye?

Para mí general, yo creo que es muy difícil de entenderlos y digerir sus actitudes. Para mí, en  general me parecen que son bruscos, claro, yo también reconozco que yo estoy en un extremo de sensibilidad enorme. Porque es que estamos hacinados, tenemos una presencia militar muy fuerte, también hay gente tiene problemas de salud, en fin, como un conjunto de factores pues muy adversos, estamos muy preocupados, todo eso genera actitudes.

Hay dos cosas que me impactan también: la insolidaridad de las mujeres.

Desde mi punto de vista pues a mí me dolió. Tampoco me corresponde a mí juzgarlas  porque finalmente llevábamos mucho tiempo o, muy corto tiempo en que fuimos unidos y realmente los lazos en que se dieron en esa unión con el grupo pues era muy corto.

¿Fueron más solidarias las mujeres guerrilleras que las mujeres civiles?

Pues a ellas ya sea porque les dieron la orden, pero realmente lo hicieron y, yo eso también lo rescato en el libro. Y me parece que es importante también que la gente entienda que yo trato aquí de ponderar actitudes, en el caso de las Farc, en su momento cuando ellos tuvieron que atenderme y darme algún recurso, alguna atención así fuera con los medios artesanales hicieron el esfuerzo de hacerlo.

Y fueron más solidarios los policías y los soldados que los civiles.

Pues digamos que ellos tuvieron gestos demasiado lindos, que viniendo de donde eran, porque en general es gente muy humilde, y también en las condiciones en que estaban, ellos estaban encadenados, y sacar como esa buena energía para hacer cosas y siempre mandarme mensajes de solidaridad y de apoyo pues imagínese. A mí me pareció que llenaron  mi corazón y mi alma de saber ahí hay un grupo de personas que no estaba cerca de mí, pero me estaba oyendo,  estaba sabiendo que me pasaba y me decía: oiga Clara siga adelante. Estaban mandando mensajes de aliento todo el tiempo. Yo casi que a la mayoría ni los conocía, estamos hablando de casi 28 soldados y policías, pues es todo un conjunto de personas que es que como tener ahí…como se dice...una barra ahí de apoyo enorme.

Yo veo que usted no tiene ningún inconveniente en mostrarse de alguna manera, en el libro, como usted era. Uno la ve y la percibe difícil también, silenciosa, distante, no le gustaba participar de algunas cosas, y sobre todo cuando la separan de Emanuel y todo esto pues, sus reacciones, esos momentos casi que de histeria.

Si, pues yo lo confieso porque me parece que también yo tengo que contar como estaba yo, y esa es parte también de reflexión de mis propias actitudes. Hay un capítulo que es interesante porque yo cuento, es como ese conjunto de factores que a uno le hacen luchar por su hijo y casi como defenderlo como una tigresa furiosa, pues porque nadie me lo vaya a tocar y uno esta como en esa actitud agresiva.

Eso de tigresa furiosa, que la definiera como tigresa furiosa, ¿eso fue lo que le dijo Martí Sombra?

Eso me lo dijo Martín. Yo creo que por darme aliento, porque era el momento más crítico, era el momento casi que estoy pues sabiendo que estoy embarazada. Entonces, pues claro, tengo todos los temores en la cabeza y en el alma, que va a pasar con mi hijo. Y él de alguna manera me da como un pase de tranquilidad. Entonces  como que esa seguridad que él me da me tranquiliza, así sólo sea por unos meses, porque finalmente después me lo quita.

¿Ese Martín sombra finalmente, como en conclusión, le dejan a usted como unos sentimientos encontrados?

Por supuesto, totalmente, porque yo sé también, y lo confieso en el libro, que si él hubiera podido o hubiera casi querido, o hubiera insistido con sus superiores para que me hubiera liberado, por lo menos permitir el ingreso de la Cruz Roja Internacional, o entregarle mi niño a mi mamá a través de la Cruz Roja. Pero también soy consciente que cuando ya se da la situación del parto pues él dispone todo lo necesario para que, con los recursos que tienen, me puedan atender.

¿Y usted lo ha visitado a él en la cárcel?

Lo he visitado un par de veces.

¿Y ha visitado a otros ex compañeros de cautiverio?

Sí, nos hemos visto en algunas ocasiones con algunos, en algunos actos y cosas que nos han invitado coincidimos.

Clara, hay un aspecto que no conocíamos, y que usted revela en el libro, es el tema de los ayunos. Usted hizo muchos ayunos.

Si, y yo creo que eso valió la pena. Y yo creo que el ayuno le ayuda a uno como ha estar más receptivo a esas zonas, digamos que le mandan otros seres humanos, en este caso eran tan lindos, del deseo de libertad, de acompañamiento.

Y además hubo también una huelga de hambre en su favor.

También la hubo, y bueno, no tuvo un final tan feliz pero por lo bueno hubo una buena actitud, eso también lo resalto.

Tampoco conocíamos mucho del tema  de los intentos de fuga de Ingrid y suyo.

Si, intentamos varias veces. Realmente intentamos. Yo creo que eso es valioso decirlo, porque no habíamos perdido nuestro espíritu combativo, y creo que es lo más importante, y capacidad de arriesgarse en una situación tan difícil. En algún momento estuvimos muy cerca de haber alcanzado la libertad, y yo creo que eso nos hubiera ahorrado casi que cinco años y medio en cautiverio porque eso fue puro al principio.

Sobre el nacimiento de Emanuel se contaron cosas en un libro por fuera, los norteamericanos cuentan algo que supuestamente usted les contó, Luis Eladio Pérez lo cuenta también, pero para usted, ¿la historia es la que usted cuenta en este libro?

Pues es mi versión, es lo que yo sentí, lo que yo viví, como lo sufrí, como algunas actitudes me dolieron, en fin…es mi visión personal.

¿Pero, el parto como tal ese es como usted lo cuenta?

Como lo cuento. Pero digamos que esa es la situación que yo tengo conocimiento y de esa pues la estoy comentando, justamente porque también se hicieron tantas especulaciones que me parecía que yo debía  comentar esas situaciones.

Usted supo lo que contó este periodista en el libro, ¿usted lo vio después cuando salió?

Si, leí algunas cosas, y por eso rescato en el básicamente el hecho de haber dicho que yo había tenido un niño y que era un varón básicamente. De manera que todas las otras cosas pues he tratado también de hacer abstracción de eso como para no cazar peleas pues para un lado y  para  otro.

Y hubo rumores también o versiones sobre posibles fusilamientos, ejecuciones, juicios por el  tema de su embarazo. ¿Uno entendería de lo que vio en el libro, es que para las Farc, realmente eso no fue un problema?

Pues ésa es la percepción que yo tengo. Yo información sobre todas esas especulaciones no tengo ninguna.  Y nadie nunca me ha sostenido nada.

¿Ni quiso averiguar más sobre eso?

No poco, le confieso.

¿La separación de Emmanuel, fue tal vez fue el momento más duro para usted en el cautiverio?

Sí, muy duro, muy duro. Incluso algunas mujeres me han dicho que le han arrancado lágrimas ese capítulo. Pues eso lo cuento con mucho detalle, porque claro, a mí me impactó enormemente… tener que separarme de mi hijo fue una cosa muy difícil de aceptar y de digerir.

¿Usted sintió que estaba perdiendo la razón, y algunos compañeros de cautiverio también llegaron a verla así como que había perdido la razón?

Pues yo no sé hasta qué punto ellos he… pensaría eso. Yo traté de, a pesar de sentirme triste y deprimida, pues no llegar a tocar un fondo tan bajo, digámoslo desde el punto de vista de sentirse uno tan, como se dice, deprimido, que hasta llegue a perder el juicio y la razón. Digamos que yo misma siento que no alcancé hasta allá.  ¿Pero que sí, me tocaron momentos muy duros? Claro.

Y muy buenos también como…

Y muy buenos también, fíjese, por ejemplo esa navidad que alcanzamos a pasar con Emanuel pues para mí me parece que…que fue algo maravilloso poder tener la oportunidad de… así sea de hacer, de manera sencilla, hacer un arbolito de navidad, poder cantar la novena. En ese momento ya estábamos un grupo más pequeño y yo vi que el ambiente del grupo realmente reaccionó muy positivamente, y lo cuento en el libro, porque digamos que… yo no sé si era porque ya habíamos terminado una larga caminata que todos estábamos extenuados y al ver al niño también en mejores condiciones… como que en eso se mejoraron, digamos, las relaciones bastante y tuvimos como un mejor momento en esos meses.

¿Y la última navidad, la que estaba ya en el proceso de liberación,  usted iba camino a la liberación?

Pues claro, en el camino a la libertad pues yo no tenía ningún recurso, pero si estaba contenta, estaba alegre, estaba optimista y yo creo que eso me permitió también ese último mes que vivimos pues manejarlo sí, digamos que ese sentimiento positivo me ayudó enormemente.


Dos cosas que ocurrieron en esa liberación sobre las que usted hace aclaraciones en el libro, pero que generaron también todo tipo de especulaciones: es la despedida con las guerrilleras y ¿por qué regresaron ustedes arregladas, maquilladas?

Sí, yo pienso que a eso se le dio más trascendencia de la que era.

Pero usted no tenía muy  programado ese abrazo, ¿no?

No, yo no. a mí me tocó devolverme. Me cogió de sorpresa pero igual tampoco me quita nada como persona, ahora sé que hay muchas personas que todavía estaban en su momento, y aún están secuestradas. Y yo dije, si esos gestos de alguna manera ayudan a que los guerrilleros de alguna manera vean que hay personas que estamos todavía pendientes en que ellos tomen otras actitudes, pues enhorabuena.

Bueno entonces no le voy a pedir que me cuente de dónde salió el maquillaje para que la gente lo lea en el libro… pero sí le voy a pedir que me cuente esto y es: ¿qué significa para usted esa canción que dice ese vallenato, como es?

Ahi, ahi, ahi, ahi qué bonita que es esta vida, esa es de Jorge Celedón. Fue la canción que sonó cuando, le cuento, yo pisé o puse el primer pie en el helicóptero. La tripulación, muy queridos, me puso los audífonos para que yo la escuchara. A mí eso me impactó porque era el sabor de la patria, así estuviéramos llegando a Venezuela, eran las canciones colombianas. Entonces me llenó un enormemente.

Los encuentros con su mamá, los vimos todos, además usted lo relata. Con Emmanuel también. Pero hay un encuentro que si era inédito y que relata allí usted muy bien y es su reencuentro con el espejo.

Sí eso es increíble. Es un momento intenso. Porque es el encuentro con uno mismo, volverse a ver, volverse a…bueno, volver a ver la luz en los ojos, eso era algo que hacían mucho tiempo no tenía de esta oportunidad.

Con heridas además…

Aunque fíjese, lo importante para mí era que estaba viva. O sea de todo… y que estaba completa a pesar de la cicatrices. Y fue un momento muy importante en mi vida, porque era como volver a decidir bueno: -yo soy Clara Rojas, que alegría-.

Si usted hiciera a un ranking de gratitudes ¿cómo las ubicaría, a quienes de sus compañeros de cautiverio mencionaría?

Bueno, primero antes que eso, a dios, a la Virgen  Santísima le doy el agradecimiento también a todos los comunicadores que participaron tan activamente a través de la radio: a mi oírlos me nutria enormemente. Si pensamos ya en lo que usted me pregunta particularmente, las personas con las que estuve en cautiverio, digamos que yo también tengo un agradecimiento para todos, general. Cada uno en un momento dado tuvo… yo diría  que gestos que de alguna manera con el paso del tiempo cuando ya en cada cual vamos entrando en tolerancia… y decir bueno, esto es lo que estamos viviendo, como aceptémoslo,  yo creo que ese es un motivo de agradecimiento, porque logramos una convivencia que fue aceptable. Ahora, fíjese, la gente también se queja de que pronto hubo tensiones y hubo cosas, pero yo también veo eso positivo, porque en el aislamiento, si de pronto hay una situación de encuentro pues eso también lo confronta uno y eso lo hace vivir, es increíble.

¿Cada uno en su momento hizo algo bueno?

Hizo algo bueno, yo creo que sí.

¿Igual cada uno hizo algo malo?

Pues si…yo creo que si…  yo creo que  eso es sano decirlo, ese sano decirlo. Cuando en algún momento se le ocurrió decir: -buenos días-  yo creo que eso es sano. ¿Cierto? cuando ya íbamos saliendo y se les ocurrió venir a despedirse yo creo que también eso es positivo.

Hay algo que parecería que usted trae al presente y es que dice la actitud de Ingrid, que usted, en una ocasión, incluso dice que no se comportó como una hermana, dice influyó en que otros mantienen hoy una cierta agresividad hacia mí para ganarse la simpatía de Ingrid, y lo pone en el presente. ¿Hay personas que todavía son agresivas con usted en este momento?

Pues yo lo noto por algunos pronunciamientos. Yo incluso ni los he querido responder justamente como para no… como para no crear como más un ambiente negativo. Pero bueno, eso el país sabe las cosas que se han dicho de no son positivas respecto a mí. Y ya estamos libres yo digo por qué no disfrutamos la libertad así cada cual haya decidido vivir su vida como quiera.

Hay alguien del que le haya dolido mucho más?

Yo casi que lo podría decir, que es una persona muy particular, como para tener claridad en el asunto. Pero simplemente lo que puedo decir es que me sorprendió, en su momento, porque no me lo esperaba, justamente porque la convivencia había sido tan corta que yo decía: -pero increíble que de todos los seis años, lo que más haya impactado sea generar algún comentario pues sobre mí, ¿no? en ese sentido…

Fue Luis Eladio?

Pues en su momento sí, y yo trato de no…como se dice responder a esa situación porque no quiero como que el golpe y otra vez lo mismo…

¿No lo menciono usted para nada en el libro, no?

Prefiero no para evitar cosas, porque o…sí?

Finalmente, con los norteamericanos, en conclusión ¿fue una relación difícil para usted con ellos o fue una relación que comenzó mal y fue mejorando?

Fue mejorando, fue mejorando; ahora a nosotros nos abrieron, a mi no me tocó esos últimos tres años, eh, digamos en el otro grupo que al parecer tuvieron más tensiones, ¿cierto? Yo le confieso, no he leído el libro, me sorprende si los comentarios y como el sentimiento que brota después de tanto tiempo.

Dice "si pretendo seguir adelante y volver a tener una vida plena, necesito perdonar de corazón a todos los que me causaron tanto daño" ¿cómo va ese proceso?

Estoy en el proceso, pero digamos que cuando uno se pone un norte yo digo, en algún momento voy a lograr sanar esa cicatriz y ese dolor que llevo en el alma. Yo quisiera llegar pronto al día en que diga "ya no me duele nada", todavía hay cositas que me duelen, tengo que ser sincera, eso es un proceso; pero yo siento que ya empecé a poner un pasito tras el otro en ese camino.

Usted dice que " para superar todo lo que ha pasado necesito conjugar el verbo perdonar de todas las formas. Yo perdono.

Tú perdonas.

La pregunta es ¿ellos perdonan? ¿Ella perdona en esa conjugación que usted hace ahí?

Pues uno quisiera, por lo menos es una invitación abierta, pero ya uno el granito de arena lo está poniendo (risas).

¿Usted cree que ese libro la va a acercar a que todos conjuguen el verbo perdón, o puede de pronto alejar a algunos?

Eso si ¿quién dirá? por lo menos, eh, esperar a ver; yo, yo veo el futuro con optimismo, pienso que, que ya estando libres y estando, ¿cómo se dice? ajenos a tanta presión y a tanta circunstancia pues ya la gente reacciona de manera diferente.

Pues clara, muchas gracias, que bueno que haya podido usted escribir su historia; pienso además que, a pesar de comentarios que hagan otras personas, que para eso volvieron ustedes a la libertad, para hacer lo que quieran; si quieren contar, hasta donde quieran y como quieran

Bueno, pues mil gracias a usted en particular. Le agradezco de todo corazón está linda entrevista.

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