Cautiva. La historia de Clara, por Clara

El relato que otros han contado, esta vez narrado por la protagonista.

Cautiva es una historia contada por su protagonista. Esto puede sonar obvio, pero en el caso de Clara Rojas es una aclaración necesaria. Porque su historia ha sido narrada por muchas otras personas, incluso desde que ella estaba en cautiverio y no podía refutar o confirmar nada.  Su drama ha sido relatado por personas que nunca estuvieron cerca y por otros que  compartieron encierro más no amistad. Está en varios libros y en el imaginario colectivo, gracias a una serie de rumores perversos que circulan por las mesas de restaurantes, las salas de las casas y las redacciones de los medios, alimentadas en buena parte por otros ex secuestrados.

El reto al que se enfrenta Clara Rojas al hacer un libro de su puño y letra y sin ayuda de un escritor o de un periodista, como en otros casos,  es que el público espera que su relato sea superior a la leyenda. De dos de los momentos cruciales, la gestación de Emanuel y su nacimiento, hay muy pocos testigos y ninguno está  entre sus compañeros de cautiverio. Ni siquiera lo es su carcelero, “Martín sombra”, quien ha contribuido a ampliar las especulaciones.  Clara es hasta ahora, la única dueña de su historia y es con todo el derecho, la dueña de sus palabras y de sus silencios. No es cierto que “le deba una explicación al país” como se le planteó en una entrevista, porque nadie debe “explicarle al país” con quién se acuesta, salvo que sean razones de estado.  “Me corresponde decidir qué se hace público sobre mi historia y qué no”, advierte Clara cuando llega al tema por el que la tribuna ha esperado tanto: el inicio de su embarazo. “Lo único cierto de lo que se ha contado hasta ahora es que tuve un hijo en cautiverio. Todo lo demás no tiene ningún fundamento”, complementa para quienes quieran contrastar su versión con las de los otros “autores”. (Es algo que me gustaría hacer más adelante para mostrar las diferencias).

Clara ha recibido mucho “garrote” y ha contestado poco. Desde que la vimos salir a la libertad, la hemos percibido parca, poco elocuente. No pretendo desilusionar a los posibles lectores,  porque creo que vale la pena escucharla en su visión de los hechos y en los juicios que hace sobre los mismos. Pero en el libro aparece como la conocemos: austera en gratitudes, en juicios, en críticas, en descripciones. Ella lo llama pudor y dedica unas páginas a explicarlo. Pero en contraste con otras publicaciones, aquí solo están su historia y la de sus sus relaciones con los demás. Pero no encontraremos nada sobre lo que haya pasado entre unos y otros. Es más, hay muy pocos nombres. Podría pensarse que por un problema de estilo, pero en la entrevista que le hice aclara que el libro se escribió como ella decidió escribirlo. La verdad es que con todo lo que tiene su historia, poco necesita echar mano de las de otros, como otros si han usado la de ella. Una mujer común y corriente que es secuestrada por azar al lado de una “estrella” que atrae toda la atención del mundo, que queda embarazada de un desconocido, que enfrenta la hostilidad de toda su comunidad hasta ser sometida al aislamiento meses antes del parto, que da a luz en la selva, que es separada por años de su bebé y que solo vuelve a encontrarlo cuando ya están ambos en libertad y gracias a una espectacular tarea de espionaje en la que intervienen y se enfrentan  hasta dos presidentes de la república, es algo que cualquier guionista en el mundo se pediría.  Ojalá me equivoque, pero tal vez Cautiva tenga una acogida más generosa en otros países y en otras lenguas, que en nuestro ambiente chismoso y mezquino. Clara dice que aspira a que con el libro quede cerrado el capítulo de su secuestro. ¿Será posible?.

*Codirector de Noticias del Canal Caracol y director de El Radar

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