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hace 3 horas

El ‘kínder’ del Presidente

Dos bogotanas, una huilense y un paisa son los responsables de la defensa judicial del mandatario, sus discursos e información económica.

A su imagen y semejanza, el presidente Álvaro Uribe esculpe una nueva generación de funcionarios menores de 30 años. Trabajan intensamente, son patriotas a morir, llevan a cuestas responsabilidades de talla mayor y comulgan con la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social. Se trata de un joven cuarteto integrado por Mateo Restrepo, el cerebro de la exitosa asamblea del BID realizada recientemente en Medellín; María Carolina Rojas, defensora contra el cúmulo de tutelas que se instauran en contra del Primer Mandatario; Carolina Escamilla, preparadora de memorias para los discursos presidenciales, y Juanita Parra, encargada de la información económica.

Cada día llegan muy puntuales a la Casa de Nariño, vestidos de pantalón y chaqueta, frescos y formales. A partir de ese momento quedan disponibles para medírsele a lo que se le ocurra al Presidente, así parezca muy difícil de lograr. Por ejemplo, Mateo Restrepo, de quien pocos habían escuchado hablar hasta antes del 27 de marzo, cuando fue nombrado gerente de la Asamblea del BID en la capital antioqueña.

La idea surgió del ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, quien había sido su jefe en la Alta Consejería. Con los antecedentes del trabajo del joven administrador de empresas, Zuluaga lo consideró la persona adecuada para llevar a cabo uno de los certámenes más importantes de este año. Su tarea era organizar el evento de los 50 años del BID en Medellín, y quién mejor que un paisa para hacerlo.

El joven, de 30 años, ni siquiera lo pensó, y eso que al asumir su nuevo rol no contaba con nada más que su portátil y una maleta. Su objetivo no sólo era hacerlo bien, sino dejar una huella histórica, y para eso necesitaba el mejor grupo de colaboradores. El trabajo no sólo incluía pensar en los temas de fondo, sino también en los de forma. Tuvo que transformar el Palacio de Exposiciones de Medellín en cómodas oficinas dignas para recibir a empresarios de todo el mundo y hasta consiguió financiar los US$6 millones que costó el encuentro.

Y todo salió tan bien que en pleno evento el Presidente se levantó y dijo: “Simplemente le quiero recordar a Mateo que él está aquí en calidad de préstamo, y que debe regresar a la Presidencia. Lo que ustedes están haciendo por la Asamblea del BID, honra a la nueva generación que ustedes representan, una generación mucho más estudiada, una generación muy disciplinada y una generación con todas las ilusiones”. Hoy Restrepo está por fuera del país, recuperando energías aprovechando la semana de receso.

La defensa de Uribe


De esta nueva ‘guardia pretoriana’ también hace parte María Carolina Rojas, quien sólo en el mes de enero atendió 382 tutelas que interpusieron en contra del Presidente y otros funcionarios de la Casa de Nariño. Esta abogada huilense de la Universidad Sergio Arboleda, de 30 años, es la apoderada en la defensa del Primer Mandatario: “Tengo a cargo la avalancha de tutelas por el caso DMG, las de extradiciones y las solicitudes de rectificación por las palabras del Presidente que han solicitado Iván Cepeda, Gloria Cuartas y Carlos Lozano”.

El trabajo de cinco años en la Corte Constitucional en el despacho del magistrado Álvaro Tafur Galvis fue la llave maestra que le permitió ser contratada en la Casa de Nariño desde 2006. Hoy recuerda cuando, con pocos días en el cargo y los nervios de punta por dar la cara en nombre del jefe de Estado, asumió sus primeras tutelas. El tema: rescate militar.

En ese escenario se produjo su primer contacto con Uribe. Entre 2006 y 2007 hablaban constantemente por teléfono. Así, el Presidente conoció la voz firme y segura de su nueva colaboradora. “Me daba instrucciones y me decía qué quería. Me pedía un escritico del argumento que yo tenía para defenderlo”.

Rojas sigue convencida de que, frente al secuestro, es una obligación del Presidente buscar la libertad. Con ese polémico argumento, la joven debutó ganando todas las tutelas que habían interpuesto en contra de Uribe la mayoría de los familiares de plagiados. Al lado del Presidente, además de haber perdido varios kilos, ha aprendido a dejar de ser “tan pasional” y, según ella, “a ser más justa con el propio Estado”. Se declara uribista consagrada hasta 2010 y “más, si se puede”.

Aún me pongo nerviosa

Carolina Escamilla confiesa que después de cinco años de trabajo a la sombra de Uribe, aún se pone nerviosa cuando lo ve. “Creo que es por la admiración que le tengo”, dice. Politóloga e historiadora de la Universidad de los Andes, prepara las memorias para los discursos, escribe artículos, cartas, prólogos y mensajes.

En el fondo, Escamilla sabe que la que se está preparando es ella, “para el legado que va a dejar el Presidente. Yo admiro su capacidad de trabajo, el amor por el país, el compromiso. Pienso acompañarlo hasta cuando Dios y él me lo permitan, porque creo en su discurso”, agrega. En promedio, el jefe de Estado acude a dos o tres actos públicos diarios. “Él improvisa la mayoría de cosas”, pero se apoya en documentos de word que discretamente la politóloga le envía con su edecán. “A veces me felicita”, cuenta con un acento bogotano impregnado del tono paisa que la rodea en casa con su esposo y en el trabajo con Paola Holguín, asesora presidencial, y el mismo Uribe.

Politóloga economista


Cada uno de los datos económicos que menciona a diario el presidente Uribe en sus intervenciones, ha pasado por las manos de Juanita Parra, asesora de la Alta Consejería Presidencial. Esta joven bogotana, de 27 años, es la responsable de entregarle los datos que salen del Banco de la República, el DANE, el sector privado y los movimientos del mercado mundial.

No es economista, es politóloga con especialización en políticas públicas. En 2005 comenzó sus prácticas en la Casa de Nariño, en la Consejería para las Regiones, convirtiéndose en la mano derecha de Claudia Jiménez, la ministra consejera de la Presidencia.

Es capaz de repartir su tiempo entre su matrimonio y las cifras de su trabajo: “Estoy rodeada de muchos compañeros que sí son economistas. De ellos me asesoro muy bien antes de entregarle la información al Presidente”. Para ella, lo que está haciendo el Primer Mandatario es dándole un voto de confianza a la juventud, con el que ganan todos: “Nosotros nos estamos surtiendo de conocimientos y le aportamos a la Presidencia toda nuestra vitalidad y trabajo incansable”.

Una nueva generación disciplinada y dispuesta a hacer olvidar la era de los veteranos colaboradores de Palacio que representaron asesores como Fabio Echeverri o ministros como Fernando Londoño. Además, dicen con jocosidad que se han convertido en fuente de juventud para el Primer Mandatario a la hora de “trabajar, trabajar y trabajar”.

César Gaviria impuso la moda

Cuando César Gaviria llegó a la Presidencia de la República en 1990, lo hizo en compañía de un numeroso grupo de jóvenes ministros y asesores que rompieron el esquema de los políticos veteranos y son recordados como el “kínder de Gaviria”.

Del grupo hizo parte el periodista Miguel Silva, quien se desempeñó como secretario privado del Presidente y más tarde trabajó en Publicaciones Semana y fundó la revista Gatopardo. Manuel José Cepeda fue consejero presidencial y recientemente presidente de la Corte Constitucional. Ricardo Santamaría fue asesor de paz del presidente y ahora trabaja como analista. Fabio Villegas fue ministro de Gobierno de Gaviria y hoy es presidente de Avianca.