Tailandia: entre la furia y el descontento

Ni el decreto con que se oficializó el estado de emergencia, ni la salida de los militares a las calles, pudo amainar la furia de los manifestantes tailandeses, los mismos que tienen en jaque al gobierno del primer ministro Abhisit Vejjajiva.

Las fuertes protestas antigubernamentales, protagonizadas desde hace unos días por simpatizantes del ex premier Thaksin Shinawatra, derrocado en 2006, obligaron al gobierno de Tailandia a suspender la cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean).

En represalia, Vejjajiva decretó el estado de emergencia en Bangkok, la capital, y cinco regiones cercanas, pero esto sólo sirvió para enfurecer aún más los ánimos.

Los manifestantes se tomaron el Ministerio del Interior en busca del primer ministro, quien recibió una herida en su brazo cuando los atacantes dirigieron su furia hacia el vehículo que lo transportaba.

Mientras tanto, la Policía de Bangkok detuvo al líder opositor Arisman Poongruengrong, acusado de dirigir a los casi 300 manifestantes que se tomaron el edificio ministerial. También se adelantará una investigación interna en las fuerzas militares por esta acción.

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