Los oscuros negocios del ‘Patrón de Bello’

Además de ser socio de Vicente Castaño y de un narcotraficante, Hugo A. Quintero fabricaba y vendía armas.

En sus tiempos como dueño de uno de los emporios del transporte más grandes de Antioquia y siendo uno de los hombres más amenazados del país, Hugo Albeiro Quintero Restrepo vivía en un búnker en lo alto de una montaña. La habitación donde dormía estaba construida bajo tierra y era protegido por una escolta numerosa que no lo abandonaba ni de noche, ni de día. En medio de gran sigilo se desplazaba hasta  Bello, a las afueras de Medellín, donde estaba ubicada la empresa Bellanita de Transportes S.A., su joya más preciada y que además de hacerlo un hombre prestigioso le permitía tener gran influencia dentro del municipio donde era conocido como El patrón.

Su cautela no era para menos. En octubre de 2006 sobrevivió a un atentado en el que recibió 14 disparos. Aunque en  reiteradas ocasiones negó que la prosperidad que exhibía fuera fruto de vínculos con grupos ilegales, la Fiscalía recientemente  le inició un proceso de extinción de dominio que no sólo cobija a Bellanita de Transportes  sino a otras tres sociedades más, bienes inmuebles y a una flotilla de vehículos particulares y de servicio público. Para el ente acusador fueron evidentes los vínculos de Quintero Restrepo, quien está detenido desde septiembre de 2008, con el desaparecido ex jefe paramilitar Vicente Castaño Gil alias El profe.

Aunque uno de los primeros en dar por sentados los supuestos nexos entre el empresario del transporte y los paramilitares fue el extraditado y ex comandante de las autodefensas Hébert Veloza García alias H.H., quien dijo ante la justicia  que Quintero era el supuesto contacto entre Castaño Gil y grupos mafiosos. la Fiscalía tiene en su poder evidencia que lo relaciona, además, como socio en actividades comerciales con El Profe, al igual que con narcotraficantes detenidos en Norteamérica. Es el caso de Byron Alfredo Jiménez Castañeda, presunto integrante del cartel del Norte del Valle y quien fue capturado en Miami en diciembre de 2007, bajo la sindicación de conspirar para importar cocaína y por el secuestro de un agente encubierto de ese país en diciembre de 2005 en la ciudad de Medellín.

Tanto Castaño, como Jiménez y Quintero aparecen como socios en la empresa Tax y Col Ltda. Como si fuera poco, el ente acusador señala que luego de 1998 y casi por 10 años, en una época de auge del paramilitarismo, Quintero compró al menos cinco extensas propiedades. Así mismo, la Fiscalía obtuvo las versiones de tres testigos, uno de ellos primo hermano de Quintero, con las que para la justicia no queda duda que el crecimiento patrimonial del empresario del transporte se debió a sus relaciones con grupos delincuenciales.

Uno de los testigos aseguró que Hugo Albeiro Quintero acudía a Jorge Evelio Restrepo, alias Jorge Mariaca y  desmovilizado del bloque Centauros, para perpetrar homicidios y desapariciones forzadas luego de obtener información con sus amigos en diferentes instituciones del Estado.


Señaló además que con él formó una alianza siniestra para la fabricación y distribución de armamento con destino al bloque Metro entre los años 1999 y 2002 que les permitió a los dos enriquecerse. Incluso dijo que ellos mismos fabricaban las armas en industrias Miko, una empresa en la que ambos eran socios, y donde elaboraban morteros MGL y Truflay que vendían también a otros grupos ilegales ubicados en diferentes regiones del país.             

La Fiscalía logró establecer además que fueron tan evidentes los vínculos de Quintero con grupos de paramilitares, que con el fin de ocultar al asesinado ex jefe de las autodefensas Mauricio García Fernández, alias Doble Cero, comandante del bloque Metro, lo vinculó como trabajador de oficios varios en la empresa Bellanita de Transportes para obtener beneficios como afiliado en salud. Pero, según el testigo Quintero no sólo colaboró para ocultar a Doble Cero. Recordó que el  16 de agosto de 2006, cuando el Gobierno ordenó que los ex jefes paramilitares fueran recluidos en la cárcel de La Ceja, Antioquia, Vicente Castaño huyó de una de sus propiedades en el municipio de Girardota a la “finca  Bellanita” donde durmió esa noche y al día siguiente huyó de allí en un helicóptero que le ayudó a conseguir el propio Quintero. Incluso, el declarante sostuvo que él mismo encontró y guardó la billetera de  Castaño, que había olvidado en su afán de escapar.

“Los bienes (objeto del trámite de extinción) fueron adquiridos o mezclados con dineros producto de la actividad ilícita liderada por el tantas veces citado Castaño Gil y porque no decirlo, por Hugo Albeiro Quintero, infiriéndose por ende que desarrollaban, o desarrollaron en principio, objetos lícitos inyectados con dineros de origen ilícito”, señala en su resolución la Fiscalía, que recalca que las propiedades no sólo estaban a nombre de Quintero sino de familiares y testaferros. Aparte de Bellanita de Transportes S.A, la decisión de la Fiscalía cobija a la estación de servicio y serviteca Q & C Ltda, Taxis y colectivos S.A. e Inversiones Círculo de socios, todas sociedades con sede en el municipio de Bello, Antioquia.

Además, lotes, compraventas y fincas localizadas en poblaciones como Yolombó, Cisneros, Necoclí y Turbo; 51   camiones, buses, camperos y automóviles, la mayoría de modelos posteriores a 2004, una cuatrimoto, una motocicleta y hasta un lujoso vehículo Alfa Romeo. Aunque no ha sido condenado, el Patrón de Bello tiene mucho que explicarle a la justicia, aunque insista en su inocencia.