Invima estudia aprobación de inyecciones sin agujas

En Europa ya se utiliza este dispositivo que evita la transmisión de enfermedades y reconforta a los pacientes.

Visitar al médico o al odontólogo se ha convertido en la peor pesadilla de las personas que les tienen pavor a las agujas y no resisten que les saquen muestras de sangre, les apliquen una inyección o les pongan anestesia en las encías. Desmayos, náuseas, ataques de ansiedad, nervios, sudoración excesiva y estrés, son algunos de los síntomas que experimentan quienes deben someterse a tratamientos o a exámenes médicos en los que haya una jeringa de por medio.

Después de varios años de estudios y pruebas, finalmente en los laboratorios de las farmacéuticas se descubrió una alternativa para quienes les temen a las agujas. Se trata de un sistema llamado Injextm, conformado por unas jeringas que funcionan a presión. Por medio de un gatillo, se suelta un resorte que fuerza la salida del líquido a través del microorificio de la ampolleta y éste penetra la piel.

Hace 18 meses las autoridades de salud aprobaron la utilización de este dispositivo en Europa, donde se ha convertido en el mecanismo preferido por los pacientes, que ya no tienen que preocuparse por el dolor y la impresión que les producían las agujas, y por los médicos quienes aseguran sentirse más tranquilos porque así se disminuye la posibilidad de transmisión de enfermedades como la hepatitis C o incluso el sida.

 Carlos Fernández, director médico de Bayer, explica que se trata de un sistema que ofrece varias ventajas a los pacientes. En primer lugar, evita que exista una sensación de dolor, lo cual hace que el paciente se sienta más reconfortado. Además, agrega Fernández, se trata de una jeringa elaborada con un compuesto especial que resiste la presión y las altas temperaturas, permitiendo que pueda ser reesterilizada y utilizada en varias ocasiones.

A pesar de los beneficios de este nuevo dispositivo y de la aceptación que ha tenido entre la comunidad médica en Europa, todavía el Invima está estudiando si aprueba o no su uso en nuestro país.

Durante este año la entidad deberá evaluar los análisis y las pruebas científicas que demuestran la eficacia de este dispositivo y se espera que para 2010 ya se encuentre en los hospitales y consultorios como una alternativa para quienes no aguanten el dolor ni el miedo a las agujas.

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