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hace 2 horas

El pulso de Obama con El Vaticano

Aún no hay embajador ante la Santa Sede.

Era la mejor elección para el presidente estadounidense Barack Obama. Hija del único ex mandatario católico en la historia del país, impulsora de su candidatura y con un apellido que abre puertas, Caroline Kennedy parecía la opción indicada para ocupar el asiento diplomático ante El Vaticano. Pero la Santa Sede tenía otros planes.

La noticia no tardó en difundirse por los medios de comunicación: Kennedy es el tercer nominado de Washington en ser rechazado por las autoridades eclesiales. Todo indica que las posturas de la candidata a favor del aborto bloquearon su llegada a Roma.

Sin embargo, hay quienes señalan que la molestia vaticana va más allá de los nombres. De acuerdo con el periodista Andrea Tornielli, del diario milanés Il Giornale, la Santa Sede no ve con buenos ojos las políticas de Obama. “El ocupante de la Casa Blanca es criticado por sus medidas a favor del aborto y la investigación con células madre”, escribió esta semana.

Los cuestionamientos tampoco amainan en Estados Unidos, donde expertos políticos han lanzado puyas a la actual administración por su forma de elegir a los futuros embajadores. “Nuestro representante ante El Vaticano tiene que ser un católico, tal vez no un practicante, y no debe expresar reservas ante un tema fundamental para su doctrina”, consignó Marion Edwyn Harrison, presidente de la Fundación Congreso Libre, en su columna electrónica en The National Ledger, además de criticar la poca experiencia de Kennedy en temas internacionales.

En la Santa Sede todo es mutismo. El reverendo Federico Lombardi, portavoz eclesial, desmintió ante los reporteros de la AP una posible animadversión de la jerarquía católica ante la actual diplomacia estadounidense. Pero las suspicacias crecen cuando se conocen más detalles sobre el tema, como la razón para defenestrar a otro de los nominados, el demócrata Douglas Kmiec, profesor de la Universidad de Pepperdine, quien en época electoral escribió un libro donde exponía varias razones por las cuales los católicos podían apoyar a Obama, más allá de su consabido respaldo a la investigación con células madre.

Otra fuente del malestar reside en la invitación que le hiciera a Obama la Universidad de Notre Dame, en Indiana, conocida por su férrea postura católica, para intervenir en la graduación de sus estudiantes en mayo. Organizaciones pro vida han protestado por el gesto, incluso el cardenal Francis George, presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, quien dijo: “Notre Dame no entiende lo que significa ser católico”.

Es la primera vez que Washington sufre una crisis en sus relaciones con la Santa Sede. La prensa italiana asegura que los jerarcas católicos echan de menos al ex presidente George W. Bush, con quien en ocho años sólo tuvieron “pequeñas diferencias”.