... Y sigue dando ‘Bolillo’

Los jugadores de Santa Fe pidieron que Gómez se quedara y el técnico no tuvo otra opción.

Fueron tantos capítulos en cuestión de horas, con más trama que desenlace propiamente, que el final de la novela de amores, odios, rechazos y renuncias producida por Independiente Santa Fe desde la noche del domingo anterior, advertía cualquier sorpresa, y sí que lo fue.

Y el que se inventó la historia terminó siendo el mismo encargado de ponerle el ‘The end’, porque Hernán Darío Gómez, quien armó la tormenta cuando decidió dejar de ser el técnico, ayer echó marcha atrás a su decisión no tanto por iniciativa propia, sino por el papel de dos actores aparentemente secundarios que terminaron robándole todo el protagonismo.

Para que Bolillo siguiera siendo el DT albirrojo, resultó fundamental la intermediación de Germán González, mánager del equipo, y la del plantel de jugadores, cuya gran mayoría se hizo presente en la sede administrativa para pedirle al comité, en su reunión extraordinaria, que desestimara la renuncia del entrenador.

Basílico, el primero en reunirse con los directivos, los convenció de darle continuidad al proyecto y si alguna duda quedaba en el ambiente, las declaraciones a favor del técnico, de cada uno de los futbolistas, terminaron por erradicarla. Sólo restaba la respuesta de Gómez, que aparte de disculparse por su “primaria reacción”, como él la definió, se mostró conmovido por el respaldo de sus dirigidos.

Visiblemente emocionado, Bolillo entregó la razón fundamental por la que se quedó: “Esto no lo había visto nunca y con un apoyo como el que me han mostrado los muchachos, cualquier técnico tiene que continuar y por eso no es bueno que yo me vaya”.

El DT igualmente consideró que “no se puede hablar de crisis, porque no estoy peleando con los jugadores ni con los directivos, ni entre ellos. Sólo fue una decisión que lancé de forma apresurada, pero como en cualquier matrimonio, no es para separarse, sólo se habla y se sale por buen camino”.

De todas formas advirtió que “no voy a cambiar y me van a dar esas pataletas, porque es la forma en que vivo el fútbol”, pero convocó a la hinchada para que se una más, al considerarse “una persona entregada al Santa Fe”.

Así lo sintió el presidente cardenal, Armando Farfán, quien aceptó que “se pensó en la opción de Basílico, también en la de Barrabás, pero la histórica la presencia de los jugadores y  la forma en que el ‘profe’ se dirigió hacia nosotros, marcó una pauta en la decisión”.

Después vinieron las sonrisas y los abrazos, como si nada hubiese pasado, pero la verdadera respuesta estará el próximo sábado en el gramado del Murillo Toro.

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