“No soy apegada a la moda”

Adriana Arboleda dice que la mejor pinta para cualquier plan son unos buenos jeans.

¿Cuál es el árbol favorito de la Arboleda?

El samán.

¿La farándula es un relleno de noticieros?

No.

¿Cuál ha sido su pose más atrevida?

Creo que no la he hecho.

¿Qué tan lejos está de la actuación?

Tan lejos como cerca. Es como en algún momento decidir hacerlo, pero ahora no es mi prioridad.

¿Con quién le gustaría protagonizar una novela?

No sé. Admiro a muchos actores, como Róbinson Díaz y John Álex Toro.

¿El glamur hace parte de su cotidianidad?

El glamur es todo, es una actitud.

¿Qué tan apegada es a la moda?

Cero. Me visto con lo que me gusta y me siento bien. Hay modas que no me pegan, que no van con mi personalidad.

La mejor pinta para ir de rumba.

Para todo, unos buenos jeans.

¿Qué le dice la voz de la conciencia a Adriana Arboleda?

Hay que tener conciencia.

¿Por qué se retiró del Canal Caracol?

Cumplí un ciclo.

Lo que más recuerda de sus días allí.

Muchas cosas, buenas experiencias,  el haber trabajado con un equipo maravilloso... son gente que llevo en el corazón.


¿Le da miedo quedar en el olvido como algunas modelos?

Pienso que pasar al olvido es una cuestión del ego y yo he tratado de tener los pies muy sobre la tierra. La belleza pasa y salir en fotos y en televisión no lo es todo.

¿Cuál es su plan B?

Trabajar, diseñar, proyectarme en algo mío.

¿Tímida, antipática o sería?

Tímida, y más que seria, soy observadora, me gusta escuchar, analizar, me encanta el silencio.

¿Cuáles son sus medidas?

Hace tanto que no me las tomo, que no tengo ni idea. Lejos de 90-60-90, eso te lo aseguro.

¿La sesión de fotos más incómoda que ha tenido?

Una vez en un desierto a las tres de la mañana, con un frío impresionante. No podía dejar de temblar y teníamos que terminar ese día.

¿Qué le gusta más, modelar o presentar?

Son cosas diferentes, pero todo lleva a una esencia, que son las ganas de expresar.

El mejor recuerdo que tiene de Venezuela.

Los paseos en la playa con mi familia.

¿Se queda con el cholao, el champús o la lulada?

La lulada.

Lo primero que hace en el día.

Cierro los ojos y me programo internamente, una pequeña meditación de lo que voy a hacer en el día.

La mejor pasarela que ha pisado.

En Milán.

¿Y la que le falta?

Ya no tengo esas aspiraciones. Si se da, bien, pero creo que ya he pisado muchísimas, ese ya no es mi gran sueño.

 ¿Qué la enamora?

Los pequeños detalles. Que mi papá me dé un abrazo, que mi hermano que es tan seco me diga que me quiere.

Y ¿está enamorada?

Sí. De la vida, del momento que estoy viviendo, de quienes me acompañan, de mi vida.

Su hombre ideal.

Han llegado a mi vida personas tan diferentes que me di cuenta de que no hay ningún ideal.

¿Estaría dispuesta a casarse de nuevo?

De hecho, me voy a casar.


¿A quién le robaría un beso?

A mi sobrina Martina: le pido besos y nunca me los da.

El autógrafo más raro que ha dado.

No raro, pero sí muy duro. Un día una señora me dijo que su esposo estaba en la cárcel y como me admiraba mucho, sería muy feliz con mi autógrafo.

Su plato favorito.

Me encantan las berenjenas parmegianas.

¿Y su bebida favorita?

Margarita.

Un libro de cabecera.

La libertad, un libro de la India espectacular, y Cisnes salvajes.

Lo que más baila.

Últimamente salsa.

¿Qué le gustaría que le dedicaran?

Mucho tiempo (risas).

Una maña.

Hacer mil cosas mientras me lavo los dientes.

La canción que más le gusta.

Me gusta mucho Azul, de un español que se llama Antonio Vega.

Una frustración.

No tengo.

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