El museo del Barça

Además del actual equipo del Barcelona que asombra al mundo, los azulgranas tienen otro orgullo: el FCBMuseu.

Antes bastaba con un simple recorrido entre las construcciones emblemáticas de Antoni Gaudí o Lluís Domènech para disfrutar de Barcelona, pero ahora todo aquel que visite la capital catalana sólo puede sentir que estuvo en ella si pasó por el Museo del Fútbol Club Barcelona.

Incrustado en el Camp Nou, este escenario de 3.000 metros cuadrados, divididos en dos plantas, se ha convertido en los últimos años en un atractivo turístico imperdible gracias a esa “pasión viva y cambiante que ha venido reuniendo durante 25 años y que lo lleva a ser el más antiguo del mundo en su género”, según explica Jordi Penas i Babot, su director desde mayo de 2006.

Este catalán, que de ser un seguidor blaugrana más pasó a ser director general de la Fundación FCB el 1° de abril de 2004, estuvo hace unos días en Colombia, donde tiene un “vínculo no sólo familiar (su tía abuela, Anita Nel-lo, emigró a nuestro país con su esposo Joan Busquets y tuvieron dos hijas), sino de amistad y de admiración para una gran nación con gente y cultura maravillosas”.

Nexos imborrables, como los que a diario trata de multiplicar y cuidar en el museo que lleva por nombre “Presidente Núñez”, en homenaje a Josep Lluís Núñez, máximo directivo barcelonista entre 1978 y 2000, y en cuyo mandato se inauguró el que es desde hace un cuarto de siglo otro orgullo mundial del club además de las trofeos que reposan en su interior.

Obviamente le sobran atractivos, pero para el propio Jordi, “el top de la visita es el estadio en sí, que impresiona pese a ser un tanto viejo, con 51 años de construcción. El segundo son los objetos antiguos, como pelotas y botas de principio del siglo pasado, que son unas verdaderas joyas, y por último, las copas que el club ha ganado en su rica historia”.

Enriquecerlo cuesta, pero no tanto por lo monetario sino por la búsqueda en sí de prendas u objetos antiguos, y la mejor muestra es la obtención de la más reciente joya: una camiseta en perfecto estado de Pepe Rodríguez, goleador y capitán azulgrana entre los años 1909 y 1912 que luego emigraría a Chile.

Poco y nada se supo después de su vida en Suramérica, hasta que en marzo de 2008 su nieto, Jaime Gutiérrez, envió un correo electrónico en el que notificaba la conservación de la prenda, celosamente cuidada de generación en generación. A partir de ese momento, Jordi intercambió e-mails y “después de constatar la autenticidad y llegar a un acuerdo económico, lo invitamos junto con su esposa a Barcelona para que vieran un partido en el palco del Camp Nou”.

Pero lo más gratificante para el director del museo fue que “estuvieron en la muestra en honor de su abuelo a finales de marzo, la cual incluyó, aparte de la camiseta, un álbum de fotografías del futbolista, además de premios y cartas de sus ex compañeros”.

Y esa es justamente una de sus tareas fundamentales: “Recuperar el patrimonio blaugrana y preservarlo”. De igual forma, se esmera a diario por “ponerlo a disposición de la gran familia culé extendida no sólo en España sino en todo el mundo” y también desea “hacerlo cada vez más rentable para las finanzas del club” catalán.

Ahora le apunta a “fortalecer la multimedia, que forma parte de la modernización del museo y, aprovechando la remodelación a la que será sometido el estadio en los próximos años, pretendemos integrarlo más al escenario”.

Mientras tanto, Jordi busca estrechar aún más la relación entre el deporte y la cultura para comprobar que si el Barcelona es ‘más que un club’, su museo es mucho más que un recinto de antigüedades.

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