Nadie sabe de Manuel Rosales

Rosales abandonó su cargo como alcalde de Maracaibo el mes pasado, cuando trascendió que la Fiscalía adelantaba una investigación en su contra.

Hasta los militares venezolanos se quedaron esperando al líder opositor Manuel Rosales en el Palacio de Justicia de Caracas, a donde debía llegar para comparecer en el juicio que se adelanta por enriquecimiento ilícito.

Su paradero es un misterio, incluso para los miembros de su partido. “No puedo hablar sobre ese tema. Sólo le digo que se sabrá de él en los próximos días”, le dijo César Murillo, director de Medios del grupo político Un Nuevo Tiempo (UNT), a El Espectador.

La expectativa creció aún más cuando, en rueda de prensa, Ómar Barboza, presidente de UNT, anunció que se estaba tramitando una solicitud de asilo diplomático a su nombre en un “país amigo”.

Rosales abandonó su cargo como alcalde de Maracaibo el mes pasado, cuando trascendió que la Fiscalía adelantaba una investigación en su contra por hechos ocurridos entre 2002 y 2004, cuando se desempeñaba como gobernador del estado occidental de Zulia.

Desde entonces su apellido se repite entre rumores, como aquél que lo sitúa en Perú, escondido. “Está cuidando su integridad física de la acechanza de este Gobierno”, afirma desde Caracas el líder opositor Antonio Ledezma.

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