La mala hora de los torturadores

Altos cargos de la administración Bush serían enjuiciados.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abrió la puerta al enjuiciamiento de altos cargos de la administración de George W. Bush que autorizaron el ahogamiento fingido (waterboarding) y otras técnicas de tortura para interrogar a los sospechosos de terrorismo. Para el mandatario estadounidense, estas prácticas contra el terror llevaron a EE.UU. a perder su “peso moral” ante el mundo.

Obama no descartó que se presenten cargos contra aquellas personas que justificaron los métodos utilizados por la administración Bush. “Con respecto a los que formularon esas maniobras legales, diría que le corresponde al fiscal general, dentro de los parámetros legales, determinar qué hacer y no quiero prejuzgar eso. Creo que en este tema hay una serie de cuestiones muy complicadas”, aseguró el mandatario. Según varios memorandos hechos públicos recientemente, abogados de Bush dieron el visto bueno a una serie de métodos de interrogatorio que se usaron contra 28 sospechosos de terrorismo. Las tácticas empleadas van desde la asfixia simulada hasta usar un collar de plástico para mantener a los detenidos sujetos por el cuello a los muros de las celdas de interrogatorio.

Obama había declarado que no perseguiría a los miembros de la CIA implicados en las torturas, en lo que parecía un movimiento para cerrar lo que calificó de “un oscuro y doloroso capítulo” de la historia estadounidense. Los documentos fueron redactados por la Oficina de Consejo Legal del Departamento de Justicia entre 2002 y 2005 y se han hechos públicos tras una demanda interpuesta y ganada por la Unión Americana de Libertades Civiles. El ex presidente Dick Cheney criticó a Obama y dijo que “los interrogatorios le sirvieron mucho al país”.

Temas relacionados

 

últimas noticias

Las cicatrices de la esclavitud en Brasil

¿Cómo es sobrevivir sin empleo en Argentina?