“Sigo siendo el alcalde de Caracas”

Entrevista con el líder opositor venezolano Antonio Ledezma.

A finales del año pasado Antonio Ledezma fue elegido alcalde metropolitano de Caracas con el 52% de los votos. Pero sólo pudo gobernar la capital venezolana durante poco más de tres meses.

Una ley, aprobada por el Legislativo, de mayoría oficialista, le otorgó al presidente Hugo Chávez la facultad de designar al titular del gobierno municipal, que desde hace dos semanas está a cargo de Jacqueline Faría.

El Espectador habló con el ahora ex alcalde sobre su futuro político y el de la oposición, en momentos cuando sus líderes han denunciado una campaña de persecución política diseñada desde el gobierno central.

¿Cómo vivió la designación de Jacqueline Faría como alcaldesa de Caracas?

Como si estuviéramos en un túnel de tiempo que nos conectaba con un capítulo cerrado en nuestra historia. Era el típico salto atrás: revivir un mecanismo en desuso e inconstitucional, porque el capítulo seis de la Carta Magna establece claramente que estos cargos son de elección popular, y no pueden ser designados vía Ejecutiva por ninguna autoridad.

¿Se ha reunido con la nueva alcaldesa?

No, en absoluto.

¿Esta decisión tiene alguna reversa legal?

Nosotros vamos a impugnar mañana (hoy) este adefesio jurídico. Tenemos que dejar constancia de esta arbitrariedad, o, para decirlo directamente, de este golpe de Estado. No somos ingenuos, sabemos que las instituciones del país están controladas por Chávez, tampoco creemos ingenuamente que se hará justicia. Por lo menos en esta etapa no será fácil pedir justicia.

¿En qué etapa sí se podría?

En la medida en que comencemos a actuar con la organización civil, presionando con la participación del pueblo para que no se siga desconociendo la voluntad popular y se mancille la Constitución.

Los abogados de Manuel Rosales presentaron ayer una petición de asilo político ante el gobierno de Perú. ¿Por qué cree que Rosales tomó esa decisión?

Primero, porque no tiene confianza en el sistema judicial; segundo, es del dominio público que es perseguido por Chávez; tercero, era un juicio anunciado, incluso había circulado un proyecto de sentencia.


Su huida también despierta suspicacias. ¿No cree que la justicia sí tiene serios indicios de un enriquecimiento ilícito?

No hay que caer en ese dilema. El mismo Manuel afrontó esa acusación ante la Procuraduría y los organismos de control; estoy seguro de que estaría dispuesto a someterse a cualquier investigación. El problema es que aquí no hay una justicia equilibrada, y eso lo obliga a actuar así.

¿Ha pensado tomar la misma decisión de Rosales?

No quiero pensar en esa hipótesis. Yo vivo el día a día, no hago esos ejercicios de imaginación. Estoy lidiando con lo que me corresponde lidiar.

¿Cuál es la estrategia de la oposición a futuro?

El domingo pasado anunciamos la instalación de una plataforma unitaria, donde interactuamos alcaldes y gobernadores. Se sostiene en tres ejes: integración, organización y mensaje. Para movilizar al pueblo en defensa de la Constitución, vamos a iniciar una serie de manifestaciones el próximo 1° de mayo.

¿Qué significó para la oposición el saludo y el mensaje de amistad de Hugo Chávez, en la Cumbre de las Américas, al presidente estadounidense Barack Obama?

Un gesto de cortesía y buenos modales de parte de Obama. Y una muestra de la forma de ser de Chávez: un presidente que hace una cosa hoy y sale con otra mañana.

Es el mismo presidente que llamó asesino, mafioso, sinvergüenza y criminal a Álvaro Uribe, y después lo recibió como si no pasara nada; el mismo presidente que nos llama “pitiyanquis”, y ahora el gran “pitiyanqui” es él.

¿Cuál será su futuro político ahora que no es más el alcalde metropolitano de Caracas?

Le aclaro: soy el alcalde metropolitano de Caracas. El hecho de que hayan designado a una autoridad por la vía ejecutiva no quiere decir que se va a pulverizar una elección popular vigente. Me podrán quitar oficina, recursos, pero nunca mi legitimidad.

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