Los secretos de la genialidad de Albert Einstein

Nuevas investigaciones sugieren claves para entender el origen de las ideas de este genio.

Era el 18 de abril de 1955 y en la morgue del Hospital de Princeton yacía el cuerpo frío de Albert Einstein, el físico, el genio, el ícono. Tenía 76 años cuando la muerte lo sorprendió aquella mañana. Frente al cadáver se encontraba el patólogo norteamericano Thomas Stoltz Harvey con una duda capital: ¿qué hacer con el cuerpo de una de las personas más brillantes de la historia? Algunos dicen que Harvey no lo pensó dos veces y con el escalpelo en mano removió el cerebro donde se alojó la teoría de la relatividad.

Harvey fotografió el cerebro del físico y después, con ayuda de un asistente anónimo, lo cortó en 240 secciones que guardó en frascos para preservarlo. A los pocos días de muerto Einstein todo se supo y Harvey perdió su empleo. Desde entonces, y hasta el día de su muerte, en abril de 2007, el patólogo vivió en varias partes de Estados Unidos a donde llevó siempre sus preciados frascos. Sin embargo, las únicas pruebas que existen de la totalidad del cerebro de Einstein son las fotografías que Harvey tomó durante la autopsia.

En 1999, un equipo de investigadores, liderado por la doctora Sandra Witelson, neurobióloga de la U. McMaster en Hamilton, Canadá, publicó un estudio acerca de las particularidades del cerebro de Einstein que podrían explicar la genialidad de este físico, que ganó el Premio Nobel en 1921 por “sus aportes a la Física teórica y, en especial, por el descubrimiento de la Ley del Efecto Fotoeléctrico”, de acuerdo con la Academia Sueca. La investigación indicó que los lóbulos parietales de Einstein eran un 15% más anchos de lo normal; estas partes del cerebro tienen que ver con el desarrollo de habilidades visuales, espaciales y matemáticas.

Esta semana Dean Falk, una antropóloga de la Universidad Estatal de Florida en Talahassee, Estados Unidos, agitó de nuevo las aguas acerca de la fuente de la genialidad de Einstein con la publicación de un artículo de la revista Frontiers in Evolutionary Neuroscience en el que sostiene que el cerebro del físico tiene determinadas características, como el agrandamiento de los lóbulos parietales, así como ciertas estructuras en la corteza motora que controla los movimientos de la mano izquierda, que a menudo han sido asociadas con habilidades musicales, como la que tenía Einstein, quien tocó el violín durante toda su vida.

Falk también encontró ciertas formas en las regiones parietales de ambos lados del cerebro del físico que, según la investigadora, pueden estar relacionadas con la capacidad de Einstein para conceptualizar los problemas abstractos de la Física teórica. La antropóloga cree que esta particular anatomía del cerebro tiene que ver con lo expresado por el genio, quien, durante su vida, dijo en repetidas ocasiones que su pensamiento estaba más asociado a las imágenes y las sensaciones que a las palabras.

Sin embargo, hay expertos que cuestionan la veracidad de estos estudios, pues su material principal de investigación son las fotos que tomó Harvey en el momento del autopsia. Marc Bangert, neuropsicólogo del Instituto Max Planck para el Conocimiento Humano y las Ciencias del Cerebro en Lepzig (Alemania), se pronunció en este sentido y le dijo a la revista Science que “se trata de conclusiones especulativas, puesto que las viejas fotografías son el único material para trabajar”.

Lo cierto es que la verdad de los secretos de la inteligencia de Albert Einstein parece haber desaparecido junto a Harvey, la única persona que pudo observar el cerebro de uno de los más grandes prodigios de la historia. Sólo el tiempo dirá si la ciencia es capaz de encontrarla a través de las imágenes que quedan sobre el origen de la genialidad del físico.

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