La comunidad del juego

Las tribus urbanas fanáticas de la ficción y la literatura fantástica se reunirán para compartir sus aficiones a los juegos de rol, la cultura japonesa y los videojuegos.

La magia que envuelve a los personajes que protagonizan los cuentos, las sagas, las películas y los programas de televisión inspirados en la literatura fantástica se ha convertido en una obsesión para muchos niños, jóvenes y adultos, quienes en su afán por imitar a estos seres de habilidades extraordinarias se han agrupado en tribus o comunidades urbanas en las que recrean ese mundo imaginario en el que les gustaría vivir. Algunos actúan como si formaran parte de las series animadas japonesas o habitaran en alguno de los planetas de Star Wars, otros se comportan como si estudiaran en Hogwarts, el colegio al que asiste el popular y joven mago Harry Potter, e incluso hay quienes se atreven a enfrentar batallas con espadas, arcos y flechas, como lo hicieron los protagonistas del Señor de los Anillos para salvar a la Tierra Media de la maldad de Sauron.

No están locos. Simplemente son aficionados que han decidido jugar a encarnar el papel de sus personajes favoritos. Ser parte de estas comunidades no es una tarea fácil. Para ingresar se debe demostrar un profundo conocimiento sobre la historia o la saga y un gran interés por asumir un estilo de vida similar al de sus protagonistas. El éxito de estas tribus ha sido sorprendente. No sólo comenzaron a expandirse rápidamente por diferentes países, sino que lograron convertirse en una pequeña sociedad en la que hay roles asignados, una jerarquía e incluso se han creado en su interior microempresas que se encargan de proveerles a sus miembros el vestuario y los accesorios que requieren para lucir prácticamente igual a sus personajes de ficción favoritos.

Constanza Peña, Nicolás y Zantiago Echeverry, tres jóvenes diseñadores bogotanos y conocedores de estas comunidades, quisieron aprovechar este potencial que se esconde detrás de lo fantástico y crear un lugar donde los aficionados a estos temas pudieran interactuar y compartir sus experiencias. Así nació Sofa, el primer Salón del Ocio y la Fantasía que se realiza en nuestro país. Durante cuatro días el centro comercial outlet de Bima, al norte de la capital, se convertirá en el punto de encuentro de expertos nacionales e internacionales en manga, superhéroes y cosplay, entre otros, y de los miembros de las siete culturas más representativas en Colombia: videojuegos, ciencia ficción, art toys, comic, literatura fantástica, juegos de rol e ilustración y cultura japonesa.

El objetivo es dar a conocer cada una de estas tribus a través de exhibiciones de sus colecciones —como las espadas del Señor de los Anillos, una muestra de 500 piezas de los Transformers, las varitas mágicas y las capas de Harry Potter, los vestidos que utilizan los muñecos de anime o las máscaras de los personajes de Star Wars— y de talleres en los que revelarán sus secretos, promocionarán los libros que los inspiraron e incluso les abrirán las puertas a nuevos integrantes.

Los magos colombianos

Después de leerse los libros de las aventuras de Harry Potter, de ver sus películas y de conocer hasta el último detalle sobre sus personajes y los escenarios que imaginó J.K. Rowling, autora de este best seller, un grupo de 310 jóvenes bogotanos decidió conformar la Asociación Pluma (Plataforma Latinoamericana Unida de Magia Avanzada) y reunirse una vez cada mes, bajo este nombre, para realizar actividades en honor al mago británico e imitar las que se realizaban en Hogwarts, el colegio donde Potter estudiaba.

Asisten a bailes de Navidad, organizan partidos de ‘quidish’ y clases de magia, comen dulces que saben a cera de oído, a jabón o a pimienta negra e incluso usan capas del color de la casa a la que pertenecen (Gryfindor, Ravenclaw, Hufflepuff, Slytherin) y varitas mágicas para combatir la maldad de Voldemor.


También se reúnen en talleres literarios para discutir e intercambiar percepciones y opiniones sobre las aventuras de Harry Potter. Y su acogida ha sido tan fuerte que además de haberse expandido a otras ciudades, abrieron un espacio para que niños menores de once años puedan asistir con sus padres a los encuentros de la asociación.

Para ingresar los interesados deben responder un cuestionario con preguntas sobre cómo reaccionarían si se encontraran un dragón en la puerta de su casa, un caldero lleno de galeones en un parque o vieran a un dementor atacara sin razón a una persona. Dependiendo de las respuestas, la persona es aceptada o no e inscrita en una de las cuatro casas que hay en Hogwarts. Además, debe escoger un nombre mágico con el que se identificará dentro de esta comunidad.

Juego de exportación

Otro de los grandes atractivos que tendrá el Salón del Ocio y la Fantasía es Eoris, un juego de rol creado por tres jóvenes diseñadores gráficos, que lograron plasmar en dos libros una historia fantástica con más de 400 ilustraciones. El objetivo es que el jugador escoja un personaje y un lugar de este mundo imaginario en el que le gustaría vivir y en donde deberá cumplir misiones y enfrentar a sus enemigos.

La contundencia de la historia y de sus personajes, al igual que la calidad de las ilustraciones, fueron suficientes para que David Torres, Alejandro Cárdenas y Nicolás Acosta, creadores del mágico mundo de Eoris, lograran vender este juego en el exterior y cautivar  a jóvenes de diferentes países para que se animaran a meterse en el interior de esta fantasía.

Es la primera vez que un juego de rol colombiano consigue este reconocimiento, explica Nicolás Echeverry, organizador de la feria. Y advierte que será muy valioso para los seguidores de los juegos de rol poder conocer a quienes se inventaron Eoris y comprobar que es posible vivir de la fantasía. Para Echeverry, “detrás de todas estas iniciativas se han creado empresas exitosas, que les permiten a sus dueños seguir disfrutando de su afición, pues la convierten en su profesión”. Por eso, concluye Echeverry, “quisimos hacer esta feria y convertir la fantasía y el ocio en algo más que diversión”.

 

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