Juan Carlos Martínez, a la cárcel

La detención del controvertido senador fue ordenada por la Corte Suprema.

Aunque era uno de los senadores más controvertidos por supuestos nexos con grupos armados ilegales, hasta este jueves Juan Carlos Martínez había pasado indemne y con cierta altivez aseguraba que los cuestionamientos en su contra se debían a su origen racial y a haber sido un hombre humilde que superó la adversidad hasta llegar a las cumbres del poder.

Decía además que se había convertido en alguien incómodo para los intereses de quienes tradicionalmente han manejado la política en los departamentos de Valle y  Cauca. Pero más allá de eso, para ordenar su captura, que se efectuó ayer en Bogotá, la Corte Suprema de Justicia tuvo en cuenta testimonios como el entregado por el extraditado ex jefe paramilitar Hébert Veloza, alias H.H., quien sostuvo que el político se benefició de los votos impuestos por las autodefensas en la región Pacífica para obtener su curul en el Congreso. Pero H.H. fue más allá y manifestó que señalados narcotraficantes como Húber González Rivas, Dagoberto González Rivas y Olmes Durán Ibargüen le pidieron a él, como comandante de las autodefensas, apoyo político para  Martínez en sus aspiraciones políticas. Con Durán Ibargüen la relación fue tan cercana que el senador asistió a su matrimonio y fue padrino de la boda, que se efectuó en diciembre de 2003.

Y no es extraño que Martínez fuera invitado de honor en este tipo de eventos sociales. Su influencia en el litoral Pacífico fue creciendo con el paso de los años, a tal punto que fue determinante en la elección del actual gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, y en la del alcalde de Cali Jorge Iván Ospina. Precisamente de la mano de Carlos Herney Abadía, condenado por el Proceso 8.000 y padre del gobernador mencionado, Martínez inició su fulgurante carrera política luego de acogerlo en su Movimiento Popular Unido (MPU) con el cual llegó a la Asamblea del Valle en 1997.

En el año 2000 Martínez fue elegido de nuevo como diputado, pero renunció poco después  para iniciar su campaña al Senado, a nombre del MPU. Con más  de 58.000 votos, logró su curul para 2002. Sin embargo, ahí también se iniciaron los cuestionamientos en su contra porque gran parte de su sorpresiva votación fue conseguida en zonas de  influencia paramilitar como Buenaventura, Guacarí, Cartago y Timbiquí, donde él había nacido. En las elecciones de 2006,  con el aval de Convergencia Ciudadana, logró 62.077 votos y fue elegido nuevamente.