El volátil dólar

En línea con lo aquí publicado en semanas pasadas, el dólar reforzó su tendencia bajista rompiendo el soporte de los $2.300 y cayendo más del 5% del promedio de las últimas veinte jornadas.

Esto obliga al Banco de la República a convocar para la próxima semana opciones put, es decir, comprar dólares. La tendencia ha sido acompañada por la recuperación de los índices accionarios de EE.UU. y Europa, que gracias a los resultados del primer trimestre ratificaron el rally alcista recuperando la confianza de los inversionistas y renovando el gusto por el riesgo de países como Colombia.

La permanente caída de las tasas de interés domésticas, que ha favorecido la valorización de los títulos TES, ha atraído capitales extranjeros que no encuentran rentabilidad en el exterior y que aún esperan mayores valorizaciones de la deuda pública, gracias a las reducciones de la inflación y las tasas del Banco de la República. Adicionalmente, el apoyo dado por el Fondo Monetario Internacional, con más de US$10.000 millones, la colocación exitosa de Bonos de Deuda en dólares en el exterior y a las suficientes reservas internacionales. Con ello se descarta una corrida devaluacionista mas allá de los $2.600 recientemente vistos, al tiempo que el dramático retroceso de nuestras exportaciones ha sido acompañado por una fuerte caída de las importaciones, con un resultado casi neutro sobre el balance comercial externo del país.

Esa disponibilidad de dólares para Colombia favorece la inflación interna, pero de mantenerse la senda revaluacionista ésta abrirá paso a la profundización de la recesión actual, pues si los precios en dólares de las exportaciones han caído bastante, un dólar barato sería la estocada final para sacar de competencia a los empresarios que aún sobrevivan.

Es más, una moneda débil es una táctica efectiva para afrontar la crisis económica mundial y pareciera empezar a resultarle a los EE.UU. en detrimento de sus socios comerciales que no puedan controlar una revaluación de su moneda frente el dólar.

El dólar puede seguir bajando, en consonancia con su tendencia mundial, pero sus efectos sobre la economía real serán más dañinos en el mediano plazo que cuando se revaluó hasta $1.700.

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