La estrategia ‘para’ en Estados Unidos

Mancuso goza de beneficios por colaborar, ‘Macaco’ sigue renuente. Unos tienen celdas comodas, otros carceles de máxima seguridad.

Mientras en Colombia los familiares de las víctimas de los paramilitares, muchos de ellos extraditados, ruegan porque a través del proceso de justicia y paz revivan las historias de sus seres queridos a quienes parece que la tierra se los hubiera tragado, la condena de un poco más de 31 años que la Corte del Distrito Sur de Manhattan dio a alias Don Berna esta semana prendió la alarma de quienes creen que por contar verdades a Colombia van a obtener beneficios en Estados Unidos.

Si bien es cierto que la justicia de este país reconoce, como parte de las negociaciones, la colaboración con Justicia y Paz, el nivel de crédito o importancia que le dan a la hora de las sentencias, no está claro. “Quién va a querer participar en justicia y paz, bien sea de derecha o de izquierda, si al primer inconveniente el gobierno los manda a EE.UU. y se olvida de justicia y paz”, afirmó a El Espectador Joaquín Pérez, abogado de Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40.  

‘Macaco’ juega sus cartas

De los paramilitares extraditados hace ya casi un año, Carlos Mario Jiménez, alias Macaco y Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40 son los que peor la están pasando. Porque son los únicos que se han negado rotundamente a negociar y suministrar información a Estados Unidos. Permanecen en la cárcel del Distrito de Columbia, la inhóspita prisión a la que todos llegaron y de la que, poco a poco y según su nivel de “colaboración”, han sido trasladados a CTF, otra cárcel donde no hay pabellones de máxima seguridad y los beneficios son evidentes. Allí se encuentra detenido Salvatore Mancuso. En cambio, esposado, Macaco planea su juicio. Ya está programado para enero de 2010 y él está decidido a pelear su supuesta inocencia. Su abogado Rick Díaz acaba de presentar una moción, a la que El Espectador tuvo acceso, en la que alega irregularidades que podrían afectar la sentencia a la hora del juicio.

“Por todo lo anterior, el señor Jiménez respetuosamente solicita que la Corte levante todos los cargos en su contra”, pide al cierre del documento de 27 páginas. Su historia judicial con el gobierno estadounidense comienza el 26 de junio de 2005, cuando le abrieron un proceso con la figura que se conoce como “sealed” o “sellado”, es decir, secreto. Entonces, ni él ni sus abogados ni nadie diferente a sus acusadores sabían de sus cargos. Se enteraron dos años después: el 25 de septiembre de 2007, cuando el proceso se hizo público. Ocho meses después fue extraditado.

 Macaco estaba acusado de conspiración para manipular y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína con el conocimiento de que serían llevados a Estados Unidos. Durante el proceso de paz con las Auc, el paramilitar que se convirtió en uno de los participantes en las negociaciones  “junto con el entonces ministro del Interior, Sabas Pretelt de la Vega, y el ex comisionado de paz Luis Carlos Restrepo”, resalta la moción.

 “El señor Jiménez estuvo en esas reuniones y participó activamente en el proceso de paz”, reitera en el texto el abogado de Macaco, según el cual esa participación lo llevó, posteriormente, a hacer confesiones y declaraciones sin saber que ya tenía un proceso andando, que hoy están siendo usadas en su contra.

Por eso el proceso podría caerse. Esto lo decidirá la Corte del Distrito de Columbia, pero podría llegar a la Corte Suprema de Justicia.

Los procesos en Colombia

Según el jefe de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, Luis González, el único que luego de su extradición a EE.UU. ha continuado sus versiones libres es Salvatore Mancuso. Por ejemplo, desde el martes 28 hasta el jueves 30 de abril efectuará nuevas confesiones vía satélite ante fiscales y víctimas en Colombia. Entre tanto, Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, no ha dicho una sola palabra. A su turno, Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, anunció que seguirá con Justicia y Paz una vez llegue a un acuerdo con EE.UU.