“El riesgo será la inflación”

La advertencia la hace Luis M. Viceira, profesor de negocios de Harvard.

La crisis en los mercados financieros del mundo ha reducido las posibilidades para invertir a nivel global. El contagio se ha extendido a todas las economías, incluidas las que mostraban fortaleza, paradójicamente las de América Latina, donde incluso, sus sistemas financieros no tenían los llamados activos tóxicos que originaron el problema en Estados Unidos.

Para Luis M. Viceira, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, invitado al Congreso de Asofondos que se celebró el pasado jueves en Cartagena, “esta situación es consecuencia de las economías globalizadas, resultado del desarrollo tecnológico de los últimos 30 años que interconectaron los mercados de capitales”.

Teniendo en cuenta este panorama, conversamos con el profesor Viceira sobre cuáles serían las posibilidades y oportunidades de inversión en un momento de incertidumbre y sobre la evolución de la crisis.

En un escenario de volatilidad, marcado por la incertidumbre, ¿cuáles son las oportunidades de inversión?

Nadie tiene la bola de cristal. Si me hubieran preguntado en febrero pasado cómo estarían hoy los mercados de capitales, seguramente hubiera dicho que peor. Pero nadie hubiera imaginado que el mercado en Estados Unidos subiría 22%. Predecir qué va a pasar a corto plazo sería como jugar a los dados. Por ello, los inversionistas deben mirar a largo plazo e ignorar las fluctuaciones actuales, analizar qué representa cada activo a un mayor tiempo, qué clase de riesgos representa y si se está dispuesto a asumirlo.

En este momento, ¿cuál sería el riesgo más grande a nivel mundial?

Hay una gran discusión internacional sobre si vendrá un período inflacionario o de deflación (descenso generalizado del nivel de precios de bienes y servicios en una economía, producto de una falta de demanda). Hace pocos días el New York Times publicó un artículo sobre la economía de Europa y de España, que está experimentando deflación, algo que nunca se había visto y que se puede extender por el continente. Pero en EE.UU. se considera que con las políticas monetarias expansivas de la Reserva Federal y las de gasto público tan amplias, las expectativas son de inflación, que podría llegar a ser importante. Cuando la economía se recupere, si esta expansión monetaria no se detiene a tiempo, puede generar alta inflación.

Con este panorama, ¿dónde están las oportunidades de inversión a mediano y largo plazo?

Habría que pensar en alternativas como bonos indexados a la inflación, como los que emiten los gobiernos. En la actualidad, también se puede considerar la compra de acciones, apostándole a los dividendos y ganancias de las empresas en varios años. Se puede pensar que la bolsa hoy está relativamente “barata”.

Hoy se habla de regular los mercados, ¿qué opinión le merece este planteamiento?

El péndulo de la regulación se está moviendo hacia los controles. Pudo haber una desregulación excesiva en algunos mercados. Pero hacerla más fuerte puede ser tan peligroso como no tenerla. Me parece que hay que pensar en la regulación sensata. Todos los sistemas de control tienen sus defectos, los de las bolsas son relativamente eficientes, salvo casos como el de Bernard Madoff, en EE.UU. Si no fuera así, las volatilidades de los últimos meses hubieran producido un colapso. La del mercado americano aguantó el paso de dos huracanes ‘Katrina’ y sigue en pie.

También está el tema de las calificadoras de riesgo...

Es otra área donde se debe tener regulación sensata. Las agencias de clasificación de riesgo saben hacer bien su trabajo sobre los productos financieros. Pero entraron en la calificación de productos que en la superficie parecían bonos corporativos, aunque estructuralmente eran distintos.

Y a las calificadoras se les pidió hacer algo para lo cual posiblemente no estaban capacitadas y la clasificación del riesgo de estos productos posiblemente requiere otras maneras de medirlo. Ahora lo hemos entendido y probablemente haya que implementar otros mecanismos de control y de medición del riesgo. También ha habido conflictos de interés que deben considerar los reguladores, cuando el que paga por la calificación es el emisor.

Hoy los paraísos fiscales se encuentran estigmatizados, ¿hay que acabarlos o regularlos?

Hay que tratar de incorporarlos al sistema de coordinación a nivel global de los mercados financieros. Se debe distinguir entre aquellos donde se acogen dineros con procedencia ilegal y delictiva y los que no. Los primeros hay que combatirlos e implementar sistemas de fiscalización que operen de manera adecuada.

¿La crisis ya tocó fondo?, ¿cuánto más hace falta para que ello ocurra?

Tiendo a ser optimista, prefiero ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Tengo la impresión de que hemos tocado fondo. El vaso medio vacío tiene relación con que llenarlo de nuevo tomará más tiempo que en otras ocasiones. La recuperación será más prolongada que en crisis anteriores. Ha habido políticas monetarias poco ortodoxas, pero bien dirigidas a evitar situaciones como la de los años 30.

Las medidas que se han tomado han surtido efectos para evitar la depresión, pero no una gran recesión. Se ha detenido el decrecimiento acentuado. Insisto en que la recuperación del crecimiento tomará más de un año. Pero reitero también que el riesgo será la inflación si los gestores de política monetaria no lo ven a tiempo y continúan los paquetes millonarios de estímulos por mucho tiempo.

¿Qué va a pasar con la confianza?

Las bolsas reflejan dos cosas: a largo plazo las posibilidades de crecimiento de las regiones y países. Pero a corto y mediano plazo, la confianza de los inversionistas. En los últimos meses ha habido una caída dramática de las dos. En las bolsas mundiales se han perdido cerca de US$30 mil billones. Antes de la crisis el valor de las bolsas era de US$62 billones y a finales de noviembre pasado, ese valor había caído a US$32 billones, sin contar las pérdidas en propiedad raíz y de las empresas no registradas en bolsa.

¿Cómo ve a Latinoamérica y a Colombia?

Hay países con gestiones monetarias y fiscales más rigurosas, como Brasil, México, Chile y Colombia, que tienen posibilidad de gastar y de implementar políticas expansivas en tiempos de recesión. Por ello se verán menos afectados, además tienen buenos niveles de reservas. Pero los latinoamericanos son países que dependen mucho de las materias primas y en ese sentido habrá afectación por la menor demanda de los países desarrollados. Ahora, los que no han sido tan rigurosos en el manejo de sus economías tendrán problemas más profundos.