Mujeres en huelga sexual

En Kenia y Turquía ellas se niegan a tener relaciones con sus parejas.

Como en Lisístrata, la obra del dramaturgo griego Aristófanes, que cuenta la historia de una mujer soldado ateniense que cansada de la guerra entre Atenas y Esparta reúne a las mujeres de ambos bandos y les propone iniciar una huelga de tipo sexual, las mujeres en Kenia decidieron recurrir a la misma estrategia para acabar con la confrontación política en su país.

A partir de hoy y durante siete días, los hombres keniatas no tendrán a sus mujeres dispuestas a complacer sus deseos sexuales. Un grupo feminista, denominado G10, convocó la “huelga de sexo” para impulsar a los miembros del partido de gobierno y de la oposición a sentarse en la mesa de diálogo y negociar un acuerdo político.

Desde hace varios meses el presidente de Kenia, Mwai Kibaki, y el primer ministro, Raila Odinga, (además de sus millones de seguidores) están sumidos en una serie de discrepancias que tienen paralizado al país y que sólo en 2008 dejó 1.500 personas muertas y desplazó a 300 mil más.

“Esperamos que la negativa de mantener relaciones sexuales durante siete días obligue a los rivales a reconciliarse y volver a la mesa de negociación”, declaró Patricia Nyaundi, directora ejecutiva de las Federación de Mujeres Abogadas. Al parecer, el boicot sexual puede funcionar si se tiene en cuenta que la esposa del primer ministro keniata, Ida Odinga, se unió a la huelga. “Me parece una medida importante que seguramente tendrá incidencia en la clase política”, aseguró la mujer.

Patricia Nyaundi agregó que las mujeres no creen que esta sea una medida “frívola y banal”, como ha sido calificada por varios comentaristas políticos del país. Según dijo la abogada, “las grandes decisiones se toman en las charlas de alcoba, por eso todas las mujeres tienen que convencer a sus maridos de que no han hecho todo lo posible para llegar a una tregua política”.

Ida Odinga, primera dama de Kenia, expresó en declaraciones al diario The Standard que “el boicot de sexo no es un castigo, sino una acción para atraer la atención sobre el asunto”.

Las mujeres de Irka, un pueblo de Turquía, piensan igual, pues ayer decidieron dejar de tener relaciones sexuales con sus maridos en protesta por la escasez de agua en la localidad. “Ellos no hacen nada por solucionar la falta de agua, por eso no tendremos más sexo”, aseguraron. El alcalde les recomendó no recurrir a ese método, pues “les pronostico una avalancha de divorcios”. Ellas no escuchan y están dispuestas a llegar hasta las últimas consecuencias: “Agua o sexo”, sentenciaron.

Y si funcionó en la antigua Grecia, ¿por qué no va a funcionar en Kenia o Turquía?

Temas relacionados