Revelaciones del crimen de Jorge Adolfo Freytter

La Fiscalía documentó cómo miembros de la Fuerza Pública pactaron con paramilitares operaciones de limpieza en la Costa.

El esclarecimiento del asesinato del profesor de la Universidad del Atlántico Jorge Adolfo Freytter Romero le ha servido a la Fiscalía no sólo para determinar la responsabilidad de las autodefensas en este crimen. Con la muerte del académico, la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía ha encontrado un elemento más para entender el complejo mapa que los paramilitares trazaron en la Costa Atlántica, a punta de homicidios, secuestros, desapariciones, torturas y otros tantos crímenes.

Con el reciente llamado a juicio de Albeiro García Rendón y Rafael Mariano Silvera por el homicidio agravado de Freytter, el primero soldado profesional y el segundo agente de la Policía durante 18 años, la Fiscalía pretende probar la “absoluta connivencia” que las Auc mantuvieron con algunos integrantes del Gaula de la Policía y del Ejército de Barranquilla. En este caso, para ejecutar a un integrante de la Asociación de Jubilados de la Universidad del Atlántico (Asojua) al que los paramilitares reconocían con el alias de Peter, del frente 19 de las Farc.

Carlos Arturo Romero Cuartas, un ex integrante del bloque Norte conocido como Montería, fue el testigo clave para determinar qué sucedió desde el 28 de agosto de 2001, cuando Freytter desapareció frente a la casa de sus suegros en Barranquilla, hasta el día siguiente, cuando el cuerpo del docente fue hallado sobre la vía Barranquilla-Ciénaga. Montería, quien se acogió a sentencia anticipada y recibió una pena de 18 años y medio por este crimen, le relató a la justicia que el propósito del plagio de Freytter era sacarle información como presunto integrante de las Farc. Pero, “todo fue una confusión del profesor universitario con alias Peter”.

Romero, detenido en 2003, contó cómo el Gaula de la Policía ayudó a despistar a las autoridades, pues al momento de la retención de Freytter las placas de la camioneta en la que se desplazaban los secuestradores (un sargento y un soldado profesional del Gaula del Ejército) fueron reportadas a la misma Policía. Confesó que tuvo bajo su custodia al profesor, todo el tiempo esposado, en una habitación oscura, en una bodega que su ubicaba sobre una vía conocida como La 40, en la cual se hacían barcos y veleros, y que fue ahí donde segaron su vida. Antes de dispararle, dijo Montería, Freytter fue asfixiado con una bolsa plástica.

En su narración, Montería señaló a varios integrantes de los Gaulas de la Policía y el Ejército de Barranquilla. Sin embargo, sólo dos han sido acusados. Uno es Albeiro de Jesús García Rendón, quien al momento de su imputación trabajaba en Barranquilla con el batallón de infantería N° 4. Su hermano Miguel Ángel García Rendón, ex integrante de las Auc, fue condenado a 60 años de cárcel por la masacre de 40 pescadores, en 2000, en Sitio Nuevo (Magdalena). Albeiro García, sindicado de haber participado en ese mismo episodio, fue absuelto. El otro acusado por la muerte de Freytter, Rafael Mariano, fue retirado de la Policía en 2008.

A través de este caso, la Fiscalía concluyó varios aspectos del modus operandi derivado de la perversa complicidad entre la Fuerza Pública y las Auc en esta región del país. El ente investigativo encontró, por ejemplo, que los miembros de los Gaulas pactaron con los ‘paras’ que éstos ejecutaran a las víctimas si los primeros habían participado en los operativos, para evitar ser reconocidos. O que los uniformados, cuando estaban disponibles, botaban los cuerpos en otros municipios. O que las Auc colaboraban con positivos de los Gaulas siempre y cuando éstos “facilitaran su paso por las carreteras y demás fechorías”.

No obstante, luego de esta detallada versión, Montería se retractó. Y las alarmas de la Fiscalía se prendieron: “Despierta preocupación al despacho, pues ya obraban en el expediente piezas procesales que dan a entender que los testigos que han participado en esta investigación han sido objeto de presiones y amenazas”. La Unidad de DD.HH. aseguró, además, que “últimamente se ha vuelto muy de moda” que ex integrantes de las Auc rindan testimonio y luego se echen para atrás. Sin embargo, en este caso, la retractación no fue validada, pues los hechos delatados por Montería ya han sido corroborados.

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2009-06-30T23:00:00-05:00

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Redacción Judicial

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