Las drogas, ¿a las tablas?

Trainspotting, el nuevo montaje del Teatro Libre.

Caminar en el borde, mirar la desilusión de cerca, encerrarse en un cuarto para que los viajes intensos aporreen la cabeza y saberse joven porque las venas aguantan el veneno, de eso se trata Trainspotting, el nuevo montaje del Teatro Libre basado en la celebrada novela de Irvine Welsh (1993), luego convertida en ícono por el director de cine Danny Boyle (1996).

Esta vez la historia de Alicia, Marco, Tomás y Franco no se desarrolla en Edimburgo, sino en Bogotá y el contexto, sin duda, le da ciertos matices a la realidad de estos jóvenes que intentan sobrevivir a su adicción a las drogas.

“No quisimos caer en hacer una obra calcada; nosotros tenemos una realidad propia y eso se hace evidente en la adaptación. Basta con salir por las calles para darse cuenta de que no es necesario trasladarse a Edimburgo para contar esta historia”, explica Mario Duarte, director de la obra,  quien asegura que la relevancia de esta pieza —que parece seguir vigente y, es más, parece aún generar asombro e indignación— es su encarnación de un tema esencial: “Las generaciones van asumiendo el tema de la alienación por las drogas cada una a su manera y cada una con sus propios dramas”.

En este primer montaje se impone un teatro elemental en donde la escenografía no existe, sino que se va construyendo conforme avanza la obra, y en el que las luces expuestas, el sonido en vivo, una mesa escuálida y un salón bastan para llenar el escenario de fuerza dramática y darle una plataforma pública a esos mundos siempre desdeñados.

‘Trainspotting’, en el Teatro Libre de Bogotá

Fue una conversación entre Mario Duarte y Nicolás Montero la que dio vida a la idea de montar la novela inglesa Trainspotting, que ya había sido adaptada al teatro hacía varios años por Harry Gibson.

Luego, vino casi un año y medio de trabajo para tener la traducción total de los textos, hacer el casting y para conseguir el teatro que soportara esta difícil empresa.

Fue necesario también buscar unos músicos que tradujeran a su lenguaje la magistral banda sonora que acompañó a la película a finales de los 90 y que contó con grades como Iggy Pop, Lou Reed, Elástica, Pulp y Blur. Los elegidos fueron   el conocido dj colombiano Dany Boom y el ex guitarrista de La Derecha Francisco Nieto, que con sus acordes terminaron por convertirse en otros personajes de la historia. Finalmente, vinieron largos días de ensayos para hacer posible que desde este miércoles y hasta el 1° de agosto el Teatro Libre abra sus puertas con este polémico montaje.

Temas relacionados