Polémica por cobro por minutos en parqueaderos

Un cuarto de hora resulta más barato con el nuevo sistema de cobro.

El decreto 268 de 2009, con el que la Alcaldía formalizó la nueva modalidad de cobro de los parqueaderos, que de ahora en adelante se realizará por minutos, está causando quizás el mismo dolor a los dueños de los establecimientos que el que los usuarios padecían cuando volvían por sus carros y por un solo minuto de más –el casi maldito minuto 16– debían pagar todo el siguiente cuarto de hora. Otros $1.300 en los sectores más costosos de la ciudad.

El fin del cobro por fracción ha sido visto por la Asociación Colombiana de Parqueaderos como la entrada a un Apocalipsis. El conglomerado sostiene que con la implementación del decreto se está atentando contra el “derecho a la libertad de empresa, al de prosperar y al de generar riqueza”, según lo enuncia el presidente de la asociación, Fernando Dueñas. Basar las tarifas en el cobro por minuto, sostiene, resulta bastante nocivo para el sector de las empresas que se lucran por prestar el servicio de parqueo, como si fuera un veneno de muerte lenta que los conduciría a la quiebra. “Los parqueaderos se basan en un modelo de economía de costos, es decir, que están soportados por un cargo básico, como en las universidades y los colegios. Esa modalidad, que los hace sostenibles, se articulaba en el hecho de cobrar por una sola fracción el costo de todo un paquete”, continúa Dueñas.

Las tarifas de cobro libres tuvieron su apogeo durante la primera alcaldía de Antanas Mockus, cuando desde la administración distrital se comenzó a fraguar un ideal de ciudad que contemplaba al espacio público como pilar fundamental. Las aceras se convirtieron en tierra prohibida para los automóviles, que debían esperar mientras sus dueños ejecutaban las diligencias del día a día y los lotes vacíos se revistieron de un valor que podía explotarse dando cabida a los carros. Sin embargo, desde 2005 y bajo la batuta de Luis Eduardo Garzón, se reglamentó el cobro por cuarto de hora, después de que en algunos sectores de la ciudad los propietarios denunciaran precios demasiado altos, como si la libertad de cobro se hubiera convertido en libertinaje.

Aún así, según el concejal Javier Palacio Mejía, autor del decreto 268, los ciudadanos seguían viéndose perjudicados por el cobro por fracción y “los parqueaderos continuaron abusando de su condición”. Pero no todo pasa por el tema de las  tarifas, de acuerdo con la nueva reglamentación, cada parqueadero está obligado a pagar una Póliza de Responsabilidad Civil Extracontractual que solventaría los daños que llegaran a sufrir los vehículos dentro de los establecimientos. “Anteriormente, las empresas que tenían varios parqueaderos pagaban un seguro que abarcaba los daños que pudieran ocurrir en cualquiera de sus puntos. Pero resulta que como el costo del seguro era elevado al agrupar varios parqueaderos a la vez, resultaba improbable que respondieran por daños leves, por el robo de un radio, por ejemplo”, explica Palacio.  

Yendo hacia las cifras, a primera impresión el decreto sí reduce el costo de las tarifas. Si se estableciera un paralelo entre la modalidad antigua y la nueva, 16 minutos de parqueo en la zona más exclusiva de Bogotá costaban $2.600 (dos cuartos de hora), ahora el precio estaría en $1.392 ($87 por minuto), pero el costo por una hora sería muy similar: $5.200 con el antiguo sistema y $5.220 con el nuevo.

Para Fernando Dueñas, el ajuste es más que injusto “para las empresas de parqueo que han pagado impuestos y han contribuido al empleo y al progreso de la ciudad” y sugiere que serán los usuarios quienes asuman las consecuencias cuando tengan que pagar largos períodos de varias horas de parqueo, pues con el modo de cobro anterior se establecían promociones que ahorraban dinero. No obstante, Palacio recalca que lo que hace el decreto es establecer un tope, “lo que no impide que las empresas ideen promociones y rebajen los precios. Esas son estrategias de competencia”.

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