Colombia, único país sin firmar acuerdo para conservar el atún

Hasta el 15 de julio plazo para objetar o ratificar resolución.

Colombia decidió nadar a contracorriente en la Comisión Interamericana del Atún Tropical, organismo que reúne a los 16 países que cuentan con flotas pesqueras de atún y otras especies en el Pacífico Oriental. Así lo han advertido las organizaciones ambientales WWF, Conservación Internacional, la Fundación Malpelo y la Fundación MarViva.

El pasado 12 de junio, en la reunión que se llevó a cabo en La Jolla (California, EU), la delegación colombiana fue la única que se negó a firmar un histórico acuerdo que permitirá implementar medidas urgentes para evitar que las poblaciones de atún sigan descendiendo y lleguen a un punto crítico.

Atendiendo el llamado de científicos sobre el riesgo de desaparecer que corren especies como el atún patudo y el atún aleta amarilla, todos los países de la Comisión, salvo Colombia, coincidieron en la importancia de pactar una veda anual para los años 2009, 2010 y 2011 de 59, 62 y 73 días respectivamente.

“Es el tipo de respiro que necesitan estas poblaciones para recuperarse”, recalcó Carlos Drews, coordinador regional del Programa Marino y de Especies para América Latina y el Caribe de WWF.

El atún es de lejos la especie más codiciada por la pesquería industrial y por supuesto por los comensales. En 2007, según cifras de la Corporación Colombia Internacional que maneja el Sistema de Información Sectorial Pesquera y Acuícola, las exportaciones de atún representaron un total de US$61.743.880, es decir, el 37% del sector. En volumen, los atunes y crustáceos aportan el 88% del total de las exportaciones (el 66% corresponde a atún con 42.631 toneladas).

Si bien es cierto que cualquier medida de conservación tiene un costo, los 15 países firmantes comprendieron que es la única salida para que en el mediano y largo plazo el negocio del atún sea sostenible.

Según Carlos Drews, por tratarse de un recurso compartido, ya que las poblaciones de atún viajan grandes distancias oceánicas, la única salida viable para su conservación es un acuerdo multilateral de veda. Si un país se niega a firmar el acuerdo, pone en peligro el compromiso de todos.

Las vedas de atún se han convertido en delicado y polémico tema en todo el mundo. En Europa, organizaciones de consumidores han amenazado con boicotear a supermercados y restaurantes que ofrezcan platillos con especies de atún amenazadas. De hecho, la International Seafood Sustainability Foundation, un organismo que agrupa a comercializadores de productos de mar ha advertido que dejará de comprar atún a los países que no se comprometan con las vedas.

El Espectador intentó conocer la opinión de Carlos Robles, uno de los delegados del gobierno ante la Comisión Interamericana del Atún Tropical pero no fue posible. Tampoco quiso pronunciarse la Cámara de la Industria Pesquera de la Andi, que representa al sector.

Un experto en el sector pesquero explicó que Colombia no está de acuerdo con la resolución porque no se regula la pesca con dispositivos electrónicos agregadores de peces, técnica considerada la más depredadora. También cree que una veda escalonada (veda por barcos) permitiría controlar el problema ambiental sin afectar a una industria que ofrece empleo directo a 6.000 personas en el país.

El plazo para que Colombia  objete o ratifique la resolución es el 15 de julio.

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