Galy Galiano, ahora escritor

Pocos saben que su verdadero nombre es Carmelo y que le gusta el chirrinchi.

¿Por qué Galy?

Porque se nos olvidó el nombre.

¿Ha vuelto a sentir el ‘Frío de la ausencia’?

Siempre está presente.

¿Cómo se enteró de que esa canción llegó a las listas Billboard?

Cinco años después me lo informó la compañía donde estaba, pero honestamente no sabía qué era eso.

¿Volvió a cantar las composiciones de su padre?

Sí, en cada concierto.

¿Por qué cambió la foto en su primer pasaporte?

Porque me veía como una gallina con pescuezo pelao y quería parecer un artista.

¿Cómo convenció a las autoridades de que lo dejaran libre por esa foto?

Me dejaron ir después de que me vieron la pinta de ‘corroncho’.

Un recuerdo del cuarto de tres por tres del barrio Ricaurte.

Chácara: mi gran amigo que ya no está en este mundo.

¿Qué compró con las  ganancias de sus clases de guitarra?

Las cuerdas de la guitarra.

¿Cantante o arquitecto?

Las dos, a la final sigo diseñando canciones.

¿El Grupo Niche y Óscar D’ León fueron sus mejores teloneros?

La mejor experiencia. Compartir escenario en México y en Colombia con dos juglares de la salsa.

¿De dónde surgió la canción ‘Mal marido’?

Habría que preguntárselo a mi hija Melisa,  la compositora. Tiene 20 años y no sé por qué la escribió , creo que no ha sufrido tan profundo ese tipo de cosas. No ha tenido un mal marido porque no se ha casado. De pronto un mal novio, pero tampoco lo creo.

¿Ha sido un mal marido?

Esa es la pregunta que me he estado haciendo últimamente.

¿Perdonaría un engaño?

Si me han perdonado a mí, yo creo que también debería hacerlo, ¿no?

¿En qué lugar compone sus canciones?

Creo que no existen lugares específicos, la inspiración no la hace el lugar, la hace el momento.

La primera canción  que compuso.

Tenía una confusión en mi cabeza. Escribía canciones como ‘crisis de escrupulismo’. No sé ni qué es eso (risas). Eran como baladas.

¿Cómo fue su  primera vez en el escenario?

No tenía la costumbre de estar trasnochando, me dormía tocando y por inercia lo hacía.

Una anécdota.

En México. Estaba muy feliz en la tarima, un poco brinconcito  y en una de esas pegué un salto de la emoción y quedé clavado con una pierna entre la madera de la tarima. La gente apoteósica, me ovacionó pensando que estaba actuando (risas) y mientras, yo sufría por el dolor.

¿Qué le molesta de las mujeres?

La falsedad. Es mejor que una mujer le diga a uno: sabes qué, no me gustas, no quiero nada contigo y hasta luego.

¿Cómo cura  un despecho?

Supero ese tipo de cosas, muy fácil. Simplemente pienso en que siempre va a haber alguien que te quiere, que te aprecie y vas a tener gente como tu familia y amigos.

A propósito, ¿con qué licor se bebe un recuerdo?

Con uno muy amargo, podría ser con chirrinchi. Allá en Chiriguaná conseguí una botella, hasta que me la acabé y terminé tirado en la calle.

¿Por qué de la salsa al género popular?

Es mi forma de ser.  A veces pinto, de pronto no son los mejores cuadros, pero los tengo colgados en mi casa, no soy escritor, pero  ya escribí una novela que se llama la Mariposa azul y pienso publicarla el otro año.

Su postre preferido.

Dátiles, me encanta. Ese era el que le gustaba a Jesucristo. Es una fruta y de allí sacan el postre natural y es muy exquisito.

¿Con qué se deja enamorar?

Con la ternura y el deseo.


Un sueño.

Terminar una casa que estoy haciendo en el cerro.

¿Y qué se le ha vuelto una pesadilla?

No tengo cosas que me atormenten.

Un artista.

Bob Marley.

Lo mejor que tiene Galy Galeano.

Son tantas cosas, que no son tan buenas, es difícil pensar en las buenas.

Una debilidad.

Las mujeres, lo reconozco (risas).

¿Qué le gustaría aprender?

Algunos idiomas y ser una persona más disciplinada.

¿A quién le haría un homenaje?

A la vieja Sonia, mi mamá.

¿Se le ha perdido algo durante un concierto?

Sí. Unos instrumentos en un pueblo y nos tocó revolotear por todo lado para buscar quién nos prestaba unos para tocar.

¿De quién es devoto?

De la virgen de Chiquinquirá.

¿Qué es lo bueno de ser una estrella musical?

Poder recibir  el cariño de la gente honestamente.

¿Y lo más difícil?

Soportar comentarios que a veces no son.

La música para qué…

Para disipar sentimientos en las personas.

¿El despecho es un género o un sentimiento?

Se ha convertido en un género, pero es un sentimiento.

¿Cuándo se hace el loco?

Soy un loco de por sí.

¿Cómo es su musa de inspiración?

Está ligada con las sensaciones que me causa, con lo que una mujer me pueda hacer pensar.

¿Qué ingredientes debe tener una buena serenata?

La canción propicia, no hay otra.

Un disco para recomendar…

Recomendaría a todas las mujeres que están sufriendo de que tengan ‘El mal marido’, para que aquel se convierta en ese buen marido que están esperando.

¿Se le ha pasado por la cabeza actuar?

Actuar, no creo.

¿Qué colecciona?

No colecciono nada.

Lo más sexy que tiene.

Podría ser mi ternura y creo que las mujeres disfrutan eso.

¿Qué quería ser cuando niño?

Ciclista y futbolista.

¿Y estuvo cerca de logarlo?

Allá en Chiriguaná jugué en la selección, modestia aparte y en las semanas culturales en el colegio había competencia de ciclas hasta los otros pueblos. Yo tenía una ciclita y me encantaba.

Temas relacionados

 

últimas noticias

Alan Ramírez, voz valiente y popular