Los indígenas piden la palabra

Piden que el Gobierno respete el desarrollo cultural de sus comunidades.

El mamo kogui Pedro Juan bajó de la Sierra Nevada de Santa Marta, se subió en un bus que durante horas y horas atravesó la mitad de la geografía nacional hasta llegar al páramo gris que es Bogotá para defender lo que por cientos de años ha sido su tierra, el espacio sagrado que alberga no sólo a las cuatro comunidades indígenas que viven allí sino el corazón de su mundo.

Con él llegaron José de los Santos Sauna Limaco, representante del cabildo gobernador de los kogui y Jaime Arias, el portavoz de los kankuamo, para pedirle al Gobierno que dé reversa al proyecto de construcción del puerto multipropósito que la compañía Brisas adelanta desde abril de 2008 en el corregimiento de Mingueo, en La Guajira.

El puerto cuenta con la respectiva licencia ambiental, emitida por el Ministerio de Ambiente. Sin embargo, según los líderes indígenas, la licencia fue expedida sin haberse surtido el proceso de consulta previa, mediante el cual se comprueba que en el sitio de instalación del proyecto no haya comunidades indígenas ni sitios sagrados de éstas.

En 1998 y 1999, dos compañías más (Prodeco y Puerto Cerrejón) ya habían aplicado para la construcción de un puerto en este mismo sitio, pero en ese entonces el Ministerio del Interior, mediante una consulta previa, determinó que los proyectos no eran viables por cuenta de la existencia de comunidades indígenas. Sin embargo,  de acuerdo con los representantes de los pueblos, esta decisión fue ignorada en 2001 cuando la misma cartera le dio luz verde a Brisas para la construcción del proyecto. Hoy, los indígenas piden que el Gobierno respete el desarrollo cultural de sus comunidades.

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