Las intérpretes del silencio

Francy y Tatiana Gordillo aprendieron la lengua de señas antes que a pronunciar palabras, pues sus padres sufren de discapacidad auditiva. Hoy, se dedican a traducir los debates del Senado y la Cámara a la población sordomuda colombiana.

Desde hace un par de meses los colombianos que sintonizan el canal del Congreso, para mantenerse al tanto de la actualidad política, han visto en la parte inferior de la pantalla del televisor a dos mujeres que continuamente gesticulan con sus manos. Se trata de un servicio de interpretación dirigido a las personas con discapacidad auditiva, quienes ahora puedan enterarse —en vivo y en directo— de las enconadas discusiones que enfrentan senadores y representantes de la coalición con los integrantes de la oposición, por cuenta de los temas de la agitada agenda nacional.

Las intérpretes, Francy, de 33 años, y Tatiana Gordillo, de 29, que además son hermanas, se han convertido en la novedad del momento en el recinto del Congreso. Cuentan que en su trabajo es clave la gestualidad, lo que en varias ocasiones se ha vuelto un  problema debido a que durante los debates algunos funcionarios realizan movimientos que son difíciles de expresar a las personas discapacitadas.

Por ejemplo, en  el debate sobre la Zona Franca de Occidente, Francy Gordillo se vio en verdaderos apuros para interpretar con naturalidad el vehemente discurso que el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, dio para defender a los hijos del Presidente. Ambas hermanas llegaron incluso a asustarse con la intervención del funcionario, que a cada minuto subía su tono de voz y movía los brazos enérgicamente. Pero ahí no paran las dificultades. Dicen que en la plenaria del Senado los congresistas son desordenados y no se pueden quedar quietos ni un solo segundo. “Nos desconcentran mucho porque pasan al lado hablando muy duro y esto hace más intenso nuestro trabajo”, dice Francy.

Tatiana cuenta que para desempeñar esta complicada tarea han tenido que leer sobre cada uno de los congresistas, así como enterarse del contenido de los debates y del vocabulario político, uno de los puntos más complejos de todo el asunto. Las dos llevan semanas en la ardua labor de traducir el lenguaje del senador Héctor Helí Rojas o del presidente del Congreso, Hernán Andrade, quienes suele utilizar en sus intervenciones una gran cantidad de términos opitas. A Francy también le han costado trabajo otras expresiones locales, como “chimborrio”, la palabra que utilizó el senador Gustavo Petro en uno de sus discursos, pues la mayoría no tienen traducción.

Una familia en silencio

El Congreso no es el único lugar en el que estas dos jóvenes deben comunicarse a través del lenguaje de señas. Su padre, José Gordillo es sordo de nacimiento, y su madre, Luz Estela Segura, perdió la audición debido a un golpe que sufrió cuando era muy pequeña. Por eso, estas dos hermanas antes que pronunciar palabras aprendieron a gesticular con sus manos. “Mis padres nos llamaban la atención a través de señas, pero eso no impedía que discutiéramos como lo hace cualquier familia”, cuenta Tatiana.

Las hermanas Gordillo también recuerdan con tristeza lo difícil que fue su infancia, pues sus compañeros se burlaban cada vez que las veían mover sus manos rápidamente para comunicarse con sus padres. En la calle solía pasar lo mismo y aunque allí las risas no se escuchaban, los comentarios y las miradas de reojo eran una constante. Pero estos desplantes no impidieron que crecieran orgullosas del hogar en el que habían nacido y de la valentía de sus papás al sacarlas adelante en medio de una sociedad que aún no entiende el valor del silencio.

Su hermano Cristian, de 20 años, no quiso seguir su mismo camino y dedicarse a la interpretación; prefirió concentrarse en la arquitectura. A pesar de que estos tres jóvenes crecieron oyendo el lenguaje de las manos, todavía les cuesta trabajo utilizarlo para comunicarse. “Es complicado porque se tiene que manejar la gestualidad y el cuerpo para dar a entender con precisión el mensaje”, cuenta Tatiana.

La labor de estas dos hermanas no se limita al cubrimiento de las plenarias y los grandes debates, también se extiende al trabajo de las comisiones, en donde se aprueban los proyectos que después discuten todos los miembros del Congreso. A veces, por cuenta del ruido y las distracciones que hay en el recinto, pierden el hilo conductor del discurso de quien estaba interviniendo y deben informar a los espectadores que hay una interferencia y el mensaje les llegará inconcluso.

Sin embargo, pese a los obstáculos que deben enfrentar todos los días para realizar con éxito su labor, al final de la jornada Francy y Tatiana se sienten orgullosas del servicio que les están prestando a personas que como sus padres tuvieron que aprender a vivir en el silencio.

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