Rock, rentable y social

Productores, operadores logísticos, proveedores de insumos técnicos y representantes de artistas fueron los más beneficiados con este encuentro musical.

Rock al Parque se ha llevado el calificativo del más grande en su estilo en Latinoamérica. Detrás de los 320 mil asistentes al último festival, los 914 artistas y los 71 conciertos, hubo una logística y un montaje gigantesco que le costó a la Orquesta Filarmónica de Bogotá y a las empresas asociadas $2.200 millones.

De esa suma, la cuota que aportó la Filarmónica fue de $1.722 millones. El dinero restante lo cancelaron diferentes secretarías, entidades y empresas del Distrito. Este costo no es para menos, pues Rock al Parque tiene un gran impacto en el empleo, los negocios y la industria musical de Bogotá. Las cifras son contundentes: 260 empleos directos y 2.000 indirectos, 1.400 citas de negocios, 25 vendedores agremiados y 54 estands de emprendimiento.

Hace 15 años el panorama era diferente. La Media Torta, en el centro de Bogotá, era el espacio que acogía a las nuevas generaciones de artistas y a varios eventos culturales. Pero las bancas eran insuficientes para la cantidad de gente que asistía. Por otra parte, hacía falta un lugar en donde los jóvenes se sintieran protagonistas y fueran reconocidas las diferentes culturas urbanas con las que ellos se identifican. De esas necesidades nació la idea de Rock al Parque.

“Hace 15 años en Bogotá y el país no existía una industria de espectáculos públicos consolidada. Los festivales al parque inauguraron una práctica de realización y producción de presentaciones al aire libre, que con los años ha incentivado el desarrollo de sectores como el de los productores, operadores logísticos, proveedores de insumos técnicos y representantes de artistas”, dijo Santiago Trujillo, subdirector cultural artístico y de escenarios de la Orquesta Filarmónica.

Cada versión de Rock al Parque es una oportunidad de negocios: servicios de gestión turística, de lugares para los ensayos de las bandas y la venta de discos, DVD, camisetas e instrumentos musicales.

La directora general de esta entidad, María Claudia Parias, también fue enfática en asegurar que el rock es el género que más mueve la industria musical en la capital. El año pasado 18 mil turistas asistieron al Festival, en esta versión (la número 15) se calcula que llegaron a Bogotá cerca de 30 mil.

No obstante, “ninguna empresa privada apoyó el festival, a pesar de ser el de mayor impacto. Tal vez fue  por   la crisis económica y por los prejuicios contra los jóvenes”, precisó Parias.

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