“Estuve a punto de ser sacerdote”

La fuente de inspiración del director de Compensar, Néstor Rodríguez Ardila, es la lectura.

¿Qué recomienda para hacer en estas vacaciones?

Pasear, un buen libro y  siempre disfrutar con la familia.

Un sueño por cumplir.

Uno siempre tiene sueños por cumplir. Gracias a Dios, para tener en qué ocuparse....

Su mayor dolor de cabeza.

Desear que las cosas se hagan más rápido de lo que a veces es posible.

Su fuente de inspiración.

La lectura, pues muchos libros “caen” en el momento preciso y son fuente de reflexiones.

Un oso.

Saludar efusivamente, con abrazo y todo, a una persona con el nombre equivocado. ¡Qué pena!

Un libro que nunca entendió.

La verdad, me ha pasado con uno o dos libros, que no acabé, no fui capaz de encontrarles el gusto y ya ni me acuerdo del título o del autor, era de algo como lingüística o semiótica o algo por el estilo.

¿A qué no se le mediría?

A cualquier proyecto en el que no pueda contar con un equipo comprometido.

La mejor forma de invertir.

En los proyectos en los que uno cree y siente que le aportarán a la gente. Proyectos con pasión.

¿Y en qué no?

En una pirámide o similar.

¿Cuando compra algo pide descuento?

Siempre, tanto que a mi señora a veces le da pena conmigo.

¿En qué ocasiones cocina?

Casi nunca. A duras penas el desayuno, que es parte de mi responsabilidad en la casa.

Un propósito para este año.

Avanzar en dos proyectos: la institución universitaria de educación tecnológica y poder acercarnos más a nuestros afiliados en sus necesidades financieras.


¿La filosofía y la economía se pueden  combinar?

Se deben, pues al final la esencia básica de la economía es qué tipo de sociedad deseamos construir, y esa pregunta siempre estará referida a valores y principios. Estamos donde estamos por no hacerlo.

Estuvo a punto de ser sacerdote, ¿qué paso?

Alcancé a avanzar un poco, y esa formación me marcó mucho. Y lo agradezco. Allí encontré mis mejores amigos... pasó que Dios se presentó en otros caminos.

Un lugar para descansar.

En Girardot. Lo grave son los kilos adicionales...

¿Qué lo hace sonrojar?

Una intervención desafortunada en público.

¿Para qué tiene habilidad?

Considero que fui un buen profesor; disfruté al máximo mis clases de economía en los Andes y trataba de darles lo mejor a mis estudiantes.

¿Cómo cuida su salud?

Con ejercicio y vida saludable.

¿Y qué ejercicio practica?

Hoy ya no puedo sino caminar o montar en cicla. Nunca fui bueno, pero disfruté en diversos momentos el fútbol, baloncesto y squash.

Un recuerdo memorable.

Unas vacaciones en San Petersburgo con la familia.

Su animal favorito.

No tengo. No soy amante de los animales. Diría que los soporto.

Lo mejor de Bogotá.

Su espacio público; las ciclorrutas, los parques. También su arquitectura, que es realmente bella.

¿Y lo peor?

La indisciplina que se ha ido instalando de nuevo; por ejemplo, en los temas de movilidad, todos paramos donde queremos, ponemos luces intermitentes y ya; no tenemos sentido común, pero luego todos nos quejamos de que el tránsito es lento.

Un licor.

Un buen vino blanco.

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