Sin solución a la vista en Honduras

El presidente depuesto, Manuel Zelaya, aseguró que regresará a su país sin anunciar.

La Organización de Estados Americanos (OEA) inició gestiones diplomáticas para resolver el conflicto interno de Honduras. El diálogo es difícil porque el derrocado presidente Manuel Zelaya insiste en que volverá a intentar el regreso mientras que el gobierno de facto de Roberto Micheletti se niega a negociar su restitución pese a la condena mundial y a las sanciones aplicadas.

Cumpliendo la resolución aprobada en la madrugada del domingo, la OEA busca encontrar una salida que pueda ser aceptada por las dos partes y que cuente con la aprobación del presidente Hugo Chávez y de sus satélites bolivarianos, que insisten en el inmediato retorno al poder de Zelaya, sin condiciones.

Según informó ayer el presidente de facto, Roberto Micheletti, el presidente de Costa Rica y premio Nobel de Paz, Oscar Arias, será el mediador en la crisis.

Mientras tanto ayer se conoció que Zelaya sí estuvo en Nicaragua el lunes, cuando todos creían que estaba en El Salvador. El gobierno de Daniel Ortega lo mantuvo en secreto. El depuesto presidente visitó un centro comercial de Managua para comprar un sombrero vaquero y luego viajó a la capital estadounidense para reunirse con la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

“Los hondureños no podemos salir solos de este atolladero, necesitamos a países amigos para encontrar una salida”. La opinión que expone al analista político Miguel Cálix refleja el sentir de partidarios y de detractores del derrocado presidente Manuel Zelaya. La radicalización de los dos bandos, que el domingo ya causó en las cercanías del aeropuerto las primeras víctimas por disparos del ejército contra los manifestantes, genera angustia en buena parte de la población. Es lo que ha percibido este enviado en sectores muy diferentes. El cierre de la terminal aérea de la capital por 48 horas y la prolongación del toque de queda por tiempo indefinido añaden zozobra a una situación muy preocupante.

Las marchas que se suceden a diario —los adversarios de Zelaya han convocado para este miércoles manifestaciones en todo el país— muestran el aumento de la polarización, que podría desembocar en enfrentamientos muy graves por cualquier chispa o provocación. La nación sigue dividida entre los que respaldan a Zelaya por su discurso populista dirigido a los más pobres y los que lo ven como un peligroso populista que busca mantenerse en el poder como su aliado venezolano, Hugo Chávez.

“No hay mediación posible dentro del país. Hay que buscar negociadores muy experimentados en el exterior que sean aceptados por las dos partes”, señala Miguel Cáliz. Según el analista, el conflicto no tiene precedentes porque los organismos regionales han sido superados. La ONU se quemó al viajar Miguel d’Escoto, presidente de la Asamblea General, en el avión venezolano en el que pretendía regresar Zelaya. La OEA está dividida en dos bandos, bolivarianos y moderados. “Se debe conformar una comisión de países amigos, integrada por miembros de la OEA que pidieron a Zelaya que aplazara el regreso y algunos países europeos. Pienso en Brasil, Costa Rica, Canadá, Suecia. El conflicto puede degenerar si no se encuentra una pronta solución”, subraya  el analista.

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