¿El santo grial de la salud?

Corporación británica-taiwanesa tendría en sus manos un dispositivo que detecta infartos.

En un mundo donde cada año mueren al menos 17 millones de personas por ataques cardíacos, era natural que la noticia de un dispositivo capaz de predecir un infarto media hora antes de que el paciente experimente los síntomas, causara un revuelo enorme.

Desde el martes, los círculos financieros del mundo entero siguen con gran expectativa la noticia revelada por el suplemento económico del diario Yediot Aharonot, de Israel, según la cual, una corporación británica-taiwanesa tendría en sus manos un dispositivo que detecta infartos.

Del tamaño de una pequeña moneda, según anunció la agencia EFE, el invento consistiría en un parche para enfermos que, en caso de emergencia, alertaría por telefonía móvil a una ambulancia sobre el lugar exacto donde se encuentre el paciente. Se supone que el artilugio monitorea variables fisiológicas, como temperatura, tensión arterial y niveles de azúcar.

“Lifekeeper” (Salvavidas), es el nombre con que ha sido bautizado el misterioso detector de infartos que tiene en vilo a los financistas. Por un lado, saben que detrás del anuncio se encuentra Aharón Klein, un conocido estafador que  pasó cuatro años en prisión y fue calificado por un juez como “delincuente serial y peligroso sin cura”. Por otro, los tientan las declaraciones del odontólogo Gaby Picker, gerente de SafeSky y amigo de la infancia del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien aseguró conocer el invento.

“Klein me presentó su idea hace ocho años y comenzamos a desarrollarla en una empresa subsidiaria en Londres. Ya ha pagado su deuda a la sociedad, no veo ningún problema en hacer negocios con él”, sostiene el gerente en declaraciones al diario Yediot Aharonot.

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