Piedad, otra vez mediadora

Gobierno autorizó a la senadora a interceder en la liberación de cautivos.

En un gesto que generó sorpresa en muchos sectores de la sociedad y en contravía de sus reiteradas afirmaciones de los últimos meses, el presidente Álvaro Uribe autorizó el miércoles a la senadora Piedad Córdoba para que participe en la eventual liberación de todos los secuestrados de las Farc.

Minutos antes de partir hacia Estados Unidos, para promover a Colombia como destino de inversión, el Primer Mandatario ofreció una corta rueda de prensa en el aeropuerto militar de Catam en la que leyó el escueto comunicado: “El Gobierno Nacional autoriza —a la legisladora— para que participe en el acto de liberación” de los 24 uniformados que se encuentran cautivos a manos de la subversión.

Uribe fue enfático en que los secuestrados deben ser liberados en forma simultánea y que, además, las Farc tienen que entregar de una vez los cadáveres de los tres miembros de la Fuerza Pública que fueron asesinados durante su retención —el mayor Julián Ernesto Guevara, el subintendente Luis Peña y el sargento Jesús Alfonso Sol Rivera—. “El tema de logística para efectuar esta liberación, de manera discreta, lo coordinará el doctor Frank Pearl, alto comisionado para la Paz, con la Cruz Roja Internacional y con las Fuerzas Armadas”, dijo.

Horas después, Córdoba respondió al Presidente con una carta pública en la que le solicita una reunión “discreta” en su despacho, en la hora y el día que él disponga, para concretar detalles y discutir los asuntos de fondo de la autorización oficial. En un comunicado, la senadora liberal recordó que la guerrilla hasta ahora sólo ha hablado de la liberación unilateral del cabo Pablo Emilio Moncayo y del soldado profesional Josué Daniel Calvo y, debido a eso, sugirió que el planteamiento del mandatario “implica el análisis de otros temas, como el intercambio humanitario”.

El pronunciamiento de Uribe, por supuesto, generó reacciones de todo tipo en el mundo político y entre los familiares de los cautivos. Varios de los primeros en hacer declaraciones al respecto fueron los precandidatos presidenciales liberales que ayer tuvieron un encuentro en la sede de El Espectador para debatir sus propuestas de campaña. Algunos, como Héctor Helí Rojas y Alfonso Gómez Méndez, acusaron al Primer Mandatario de querer tender una “cortina de humo” al escándalo del supuesto cohecho en la iniciativa que permitió su reelección, hace cuatro años.

Por su parte, el vocero del Movimiento de Víctimas de Estado y miembro activo del grupo Colombianos por la Paz —que adelanta un diálogo epistolar público con las Farc—, Iván Cepeda, celebró el anuncio gubernamental, el cual considera “un gran avance” en la reactivación del debate en torno al secuestro.

En sentido parecido se pronunció el analista Alfredo Rangel, quien calificó el gesto de Uribe como “una muestra más de la flexibilidad del Gobierno para facilitar la liberación de los cautivos”.

Independientemente de las distintas percepciones sobre el hecho, lo cierto es que el anuncio del Presidente vuelve a poner sobre el tapete el hasta ahora congelado tema del acuerdo humanitario, que aparentemente había desaparecido de la agenda pública nacional.

De esa manera prefiere ver la cuestión María Teresa de Mendieta, esposa del secuestrado general del Ejército Luis Herlindo Mendieta, quien aseguró que “esta es la señal que tanto estábamos esperando para fortalecer nuestra esperanza”.