Desde el próximo 15 de julio ‘20ème Première’

Los egresados de la escuela más importante del circo francés, dirigidos por Georges Lavaudant, estarán en Bogotá.

Durante siglos, para llegar a un trapecio o una cuerda floja era necesario haber nacido bajo la carpa de un circo. El espíritu nómada y la vida gregaria que llevan estos artistas, viajando de pueblo en pueblo, hacían de este oficio una herencia de pocas familias. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX esta visión empezó a cambiar con las escuelas de circo que se crearon en Europa. Estos centros develaron los secretos de la técnica guardada en el sombrero del mago y convirtieron el circo en un arte escénico tan reputado y respetado como el teatro, con una visión de arte mayor que nunca tuvo. Esta nueva mirada se podrá ver en el espectáculo 20ème Première, del Centre National des arts du cirque, que llegará a Bogotá el próximo 15 de julio.

“El nuevo circo francés permitió que cada artista aportara la responsabilidad de la globalidad del sentido de la creación. 20ème première es todo eso: es la intrusión dentro del espectáculo del circo de elementos como la coreografía, la dramaturgia, la música que vuelve al artista de circo parte de un todo, de una unidad que trasciende la suma de las partes”, afirma el director de CNAC, Jean François Marguerin, en Francia, primera escuela de circo en este país, acerca del espectáculo que se presentará en el León de Greiff, gracias al Teatro Libre y la Embajada de Francia.

Así, el reconocido director Georges Lavaudant decidió reunir la ultima promoción de estudiantes de circo de la CNAC, expertos en disciplinas tan tradicionales como las cuerdas floja y fija, hasta otras novedosas como el tapete chino, para montar un espectáculo que se aproxime más a la danza y al teatro por la complejidad y la conjunción de elementos escénicos, pero que no renuncie a las mayores exigencias técnicas.

“Aquí hablamos de espectáculo total, pues se conjugan todas las artes escénicas: música, danza, teatro y disciplinas circenses con una imagen narrativa del cine. No se puede hablar de una historia en el sentido tradicional del término, pero sí hay reminiscencias de personajes que escapan de ese imaginario nutrido por el teatro y el circo”, explica Marguerin.

Es tal vez esa conjugación de elementos tradicionales y nuevos lo que le da un sentido onírico a algunos momentos del espectáculo, en el cual la música y la creación colectiva son fundamentales. Los artistas, jóvenes pero conocedores de su arte con una amplia perspectiva, participaron junto con Lavaudant en la creación de un espectáculo que tiene mucho de personal y de íntimo a pesar de ser una obra de acrobacia y destrezas. Un show que lo pondrá sobre la cuerda floja, lejano al tradicional circo y más parecido al espectáculo teatral.

Teatro Libre: 217 1988

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