¿Quién quiere un hipopótamo?

Surgen propuestas de adopción para estos animales.

El Zoológico de Pereira y el Parque Jaime Duque mostraron su interés. Biólogo experto en rehabilitación dice que existe una base de datos de haciendas que podrían recibirlos.

La historia de Pepe y su familia, el hipopótamo importado por Pablo Escobar desde África y que escapó de la hacienda Nápoles en compañía de una hembra y su cría en 2006, se ha convertido en una verdadera novela a la que no le han faltado elementos dramáticos. El último de ellos: las diversas propuestas que han comenzado a surgir para evitar que la muerte sea el único camino para estos animales.

Luego de divulgarse la noticia sobre una orden de caza promulgada por Corantioquia para dar de baja a los animales extraviados, al lado de una foto del hipopótamo muerto, las reacciones de distintos sectores ambientales y el público en general no se hicieron esperar. La gran mayoría rechazaron la caza, única opción viable a ojos de Corantioquia.

Ante tanta presión, la Corporación dio un paso atrás y suspendió “temporalmente” la orden de abatir a los hipopótamos. Mientras tanto, ya habían surgido al menos cuatro propuestas para hacerse cargo de los animales, que en su etapa adulta pueden llegar a medir hasta 4,5 metros de largo y pesar de 1.500 a 1.800 kg, verdaderos tanque de guerra que en África provocan tantas o mas muertes humanas que los leones.

Soluciones

Una de las propuestas de adopción surgió desde el Zoológico de Pereira. La otra del Parque Jaime Duque en Bogotá, que además de atracciones para niños cuenta con un pequeño zoológico. Otra salida para el problema podrían ser zoológicos internacionales. Y una cuarta, sugerida por un biólogo experto en animales en cautiverio, Axel H. Antoine-Feill, sería el traslado hacia alguna gran hacienda colombiana.

Según el ministro de Ambiente, Carlos Costa Posada, quien se ha puesto al frente del problema, la Alcaldía de Pereira no ha hecho una solicitud formal, pues apenas están evaluando si el zoológico tendría la capacidad de albergar uno de estos ejemplares.

Sobre la oferta del Parque Jaime Duque, el Ministro aclaró que “la administración del Parque está haciendo exigencias específicas. Quieren un hipopótamo macho menor de tres años. Son condiciones complejas de cumplir. Entre los animales que tenemos en la hacienda Nápoles aún no sabemos el sexo”.

El inconveniente que existe para trasladar los hipopótamos a zoológicos internacionales, como el de Costa Rica, que manifestó interés en el caso en algún momento, son los altos costos del traslado. Colombia tendría que garantizar el buen estado de salud del animal, así como su captura, embarque y cuarentena. “El costo es muy alto y el manejo muy difícil”, puntualizó el Ministro de Ambiente.

Cuarta propuesta

El biólogo Axel H. Antoine Feill, coordinador de la Reserva Natural Palmari en el Amazonas y quien ha trabajado por muchos años en rehabilitación de animales en cautiverio, cree que los hipopótamos podrían reubicarse en una nueva hacienda.

“Cuando trabajé para la World Society for the Protection of Animals hice una base de datos de fincas y haciendas de gente pudiente dispuesta a recibir fauna que no se puede liberar”, comentó Axel, quien conoció estos mismos hipopótamos a principios de los años 90, de la mano del veterinario suizo que se hacía cargo de ellos en la hacienda Nápoles. La base de datos de estas haciendas, dispersas por todo el país y con distintas condiciones ecológicas, incluye al menos 200.

“Para esa fauna que no se puede liberar la primera opción es un zoológico. Pero el único zoológico que en mi opinión funciona con parámetros de calidad aquí en Colombia es el de Cali. Si éste no los puede recibir, la opción que queda es buscar una hacienda. Mucha gente no tiene problema en recibirlos”, explicó el biólogo.

Lo que sigue

¿Qué hacer no sólo con los dos hipopótamos extraviados sino con los otros 22 que por ahora permanecen en la hacienda Nápoles? El Ministro de Ambiente asegura que se está haciendo un estudio del que tendrá que salir una estrategia para manejar el problema, una propuesta para reubicar los 22 animales y también un plan para controlar su reproducción.

Aún no se termina de escribir la historia de los hipopótamos, símbolos de toda una época de excesos y desmanes del narcotráfico.

Proceso de rehabilitación

Según el biólogo Axel H. Antoine-Feill, el primer paso de la rehabilitación de un animal en cautiverio es un examen veterinario para comprobar que no tenga enfermedades transmisible a otros individuos de su especie. Después, un zootecnista debe analizar la capacidades del especimen, como sus instintos de supervivencia. Luego viene el largo proceso de rehabilitación, aunque no todos los animales pueden llegar a liberarse, por su incapacidad para readaptarse. Esos animales deben ir a un zoológico.

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